"La industria tabacalera es doblemente desafiante. Está muy regulada"

El número uno de la filial argentina repasa su meteórica carrera y cuenta por qué sueña con manejar el auto del espía más famoso del mundo. 21 de Marzo 2011
Todo pasó muy rápido para Alejandro Ríomayor, CEO de Nobleza Piccardo Argentina. En 1995, inició su carrera en la tradicional tabacalera local y, con sólo 32 años, fue nombrado country Manager de British American Tobacco Paraguay. Hoy, tiene 39 años y, desde 2009, es presidente de la tabacalera en la Argentina. Sin embargo, esta vertiginosa carrera demandó sacrificios en lo personal.

“Hasta tuve que cambiar la fecha de casamiento”, recuerda, tranquilo de saber que ambos proyectos -el familiar y el laboral- fueron a buen puerto: sigue compartiendo su vida con Ana y tiene dos hijos (Bárbara y Bautista). Y, hoy, apunta al work-life balance: “Cuando entro a casa, apago la BlackBerry y no hablo de trabajo”, asegura este contador público por la Universidad Católica Argentina (UCA), que también tiene una maestría en Administración de Negocios (IDEA), ante Management.

“Miro el largo plazo y trazo una ruta. Después, hay que cumplir cada etapa", enuncia el ejecutivo sobre su estilo de gestión y su plan de carrera personal. “Cada paso que di lo hice convencido de que me permitiría cumplir una etapa y dar un paso más allá”, agrega.

La oportunidad del mundo
Ejecutivo del siglo XXI al fin, también tiene una posición muy clara sobre el hecho y las ventajas y desventajas de ser CEO en los tiempos que corren. “La edad para mí es una circunstancia. El desafío es amalgamar lo que aporta cada generación, desde los baby boomers, pasando por la Generación X hasta la del iPad”.

Tanto es así que el número uno de la compañía argentina que forma parte del grupo tabacalero de mayor alcance mundial, comparte aquello de que la suma de las partes, trabajando juntas, es mayor que el todo. “Liderar es ser uno más del equipo. Claro que con responsabilidades distintas, pero hay que asegurar que cada integrante se desarrolle integralmente, como profesional y como persona”, explica.

Su carrera lo llevó a viajar por varios destinos del globo y entender por que “el mundo es una oportunidad”. Así, hoy, antes de aceptar un puesto en el exterior, siempre evalúa dos cosas: poder aportar al negocio y que su familia esté bien. “Soy un ciudadano del mundo y mi familia también lo es. Cuando sos expatriado, te unís a tu familia o la destruís. Por suerte, me fue bien”, resume.

Ferviente hincha de fútbol, heredó la afinidad por River de su abuelo y visita religiosamente el Monumental, semana de por medio. Y hasta futboliza la competencia en la industria: “Con Massalin, es un River-Boca. Es divertido”, bromea. Sin embargo, aclara que la rivalidad en los 104.000 puntos de venta que hay en el país se da en el campo de la innovación y el valor agregado de los productos porque “no se puede jugar a una guerra de precios".

El sueño del Aston Martin
Asimismo, Riomayor asegura que la industria tabacalera es “doblemente desafiante”, dado que está "muy regulada". Y grafica con una estadística: “Nobleza puertas adentro es un reflejo de la sociedad argentina: fuma una de cada cuatro personas”. Entre los futuros proyectos, figura la mudanza al Parque Industrial de Pilar y, en el largo plazo, el lanzamiento de nuevas marcas locales.

Además, le gustan las películas de James Bond: uno de sus sueño es manejar un Aston Martin. Al mismo tiempo, se confiesa fanático de Star Wars. Tanto es así que nombra a sus autos a partir de los personajes de la saga. Hoy, él maneja a Luke y su mujer a Leia. “Saca mi costado infantil”, reconoce. ¿Alguna cuenta pendiente? Bucear con tiburones blancos.



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