"La gente le tiene miedo a las monedas y a las acciones, pero no a las propiedades"

Ricardo Weiss lanzó un proyecto de u$s 180 millones: armará un centro comercial con cuatro torres en Punta del Este. Se sumará a los más de 250 edificios que lleva construidos en Uruguay. 22 de Septiembre 2011

Apenas iniciada la década del ´70, Ricardo Weiss publicó un aviso para vender su Fiat 124. ¿El comprador? El arquitecto Vito Atijas, quien fue su socio hasta hace unos meses y con quien construyó más de 250 proyectos. "Le cambié el auto por un apartamento y unos pesos. Enseguida me invitó a ser accionista del edificio que estaba construyendo junto a sus socios, Guliak y Rener", cuenta el desarrollador uruguayo, presidente de Weiss Sztryk Weiss (WSW).

Casi al tiempo que Weiss se recibía en la Facultad de Arquitectura de Montevideo, el arquitecto Guliak emigraba a Israel y, años más tarde, Rener abría su estudio independiente. Así quedó conformada Atijas -Weiss, la dupla que marcó la arena esteña por casi cuatro décadas. Weiss recibe a El Cronista Real Estate en el living del stand que su empresa tiene en una expo del sector. Su visita a la Argentina tiene su justificación: presentar Ocean Drive 2, una torre ubicada en Punta del Este, dirigida a la clase media. “Tiene gastos comunes muy racionales y un sistema de renting que permite alquilar la propiedad cuando no se usa”, explica y agrega que el precio fluctúa entre u$s 2500 y u$s 3000 según el piso. Otro de los proyectos que tiene en danza, es el complejo One sobre la Av. Roosevelt. Serán cuatro torres. La primera ya está empezada. Y, como si fuera poco, este inquieto empresario levanta Imperiale 3, sobre la Brava y a 200 metros de La Mansa. Ahí los precios van de u$s 3.000 a 4.000 el m2. “Y también presentamos un condo-hotel en Montevideo de cadena internacional”, sigue enumerando emprendimientos.

¿Además está lanzando un centro comercial?
Sí, Costanera One Mall que demandará u$s 60 millones en más de 25.000 m2 de área comercial. En este caso, apuntaremos a la alta gama. También habrá algo residencial, hotel y quizás oficinas, pero aún estamos decidiendo la proporción de cada cosa. Está ubicado en el predio contiguo a One, y junto con las torres, el complejo ocupa toda la manzana. Serán 125.000 m2 en los que destinaremos u$s 180 millones.

¿Cómo está el mercado en Uruguay, un país elegido por los inversores argentinos?
Uruguay sigue estando de moda. Y no sólo Punta del Este. Este fenómeno se debe a varios factores, empezando por el presidente Mujica, que genera una curiosidad enorme, tiene una forma muy conciliadora y es muy sencillo. Eso gusta en el mundo. Pero también está la actividad económica de la región, que hace que el Uruguay también crezca. Y por otra parte, están los argentinos, que siguen enamorados del país, y a quienes se sumaron los brasileños, que cada vez compran más.

¿Quiénes son los principales compradores hoy?
Siguen siendo los argentinos. Absolutamente. El argentino es co-creador y co-partícipe de la obra que se generó con el urbanismo, la arquitectura y el paisajismo en Punta del Este. Es tan protagonista como el uruguayo y nosotros lo reconocemos constantemente. El arquitecto argentino Mauricio Litman fue quien comenzó a globalizar Punta del Este. Y después hay muchos actores como Mario Roberto Álvarez o Carlos Libedinsky, que aportaron mucho al balneario. 

¿Los afectó la crisis internacional?
Hubo una pequeña meseta pero no nos afectó porque fue una crisis de los papeles, de las cosas volátiles.Y si tuviesemos algún traspié, la gente no se va a desprender de las propiedades. Porque son bienes tangibles que, además, dan renta. Tener una propiedad en Uruguay es el sueño del pibe. 

¿Y qué pasa con el inversor europeo?
Hay plata todavía. Por todos lados hay dinero y la gente no sabe qué hacer con él. Le tiene miedo a las monedas y a la volatilidad de las acciones. Pero no le teme a las propiedades. Sabe que el ladrillo es el mejor refugio de la inversión. 

Hablemos del mercado de Montevideo.
Hay mucha construcción y se está extendiendo hacia la zona de Canelones, pasando incluso el puente. Las unidades chicas funcionan muy bien y hay argentinos comprando.
z Y desarrollando... No sólo en Montevideo y Punta, también en Carmelo y Colonia.
El argentino siempre construyó en Uruguay. Eso es por la seguridad jurídica y ciudadana. Y por los beneficios impositivos: constantemente hay estímulos para la inversión. El Gobierno y la economía son serios. Eso es apetitoso tanto para el desarrollador como para el inversor.

¿Cómo compite con los argentinos?
El Uruguay es muy permeable y planteamos total ética y ayuda para los colegas argentinos. Muchas cosas les copiamos a ellos y ellos, a nosotros. Lo que recomiendo es asociarse con un local porque si no es muy difícil. Por otra parte, también es fundamental hacer estudios de mercado para analizar que es lo que está faltando.

¿Tiene pensado emprender algún proyecto en Argentina?
No. Estoy pensando en retirarme. Además es complicado construir en otro país. 

¿Cómo le fue este año?
La venta está bien. pero no hubo desesperación por comprar. Hay más oferta para analizar y la gente elige con inteligencia. La compra compulsiva no es buena.

¿Qué le preocupa?
La fortaleza de las monedas locales. Seguimos vendiendo en dólares y no podemos darnos el lujo de ser demasiado caros porque nos falta productividad. Podemos tener moneda fuerte como Alemania si somos productivos. Pero nos faltan herramientas e innovación en la construcción. Tenemos que seguir siendo competitivos. No podemos seguir aumentando los precios. 

¿Y qué hacer entonces?
La desvalorización del dólar generó esa suba de los productos en dólares. La única forma de combatir esto es con tecnología e innovación. Nos falta productividad y control de monopolios y oligopolios. No solo con la moneda vamos a controlar la inflación.



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