La factura electrónica gana terreno

La factura electrónica gana terreno

Cómo evoluciona la modalidad en el país. Qué debe cambiar para ampliar la base de usuarios. Los formatos informáticos que llevan hoy la delantera en materia de rendición virtual. El ejemplo de Chile. 23 de Marzo 2010

La adopción de la factura digital avanza en la Argentina. Desde su primera legislación en 2005, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) suma sectores que deben ajustarse a esta normativa. En diciembre, incorporó a los exportadores y abrió un esquema de adhesión escalonado según rubro y porte. La expectativa es que, en su afán por optimizar su función fiscalizadora y controladora de los gravámenes a su cargo, la AFIP continúe su avance también sobre otros segmentos.

El mercado ofrece productos y soluciones de cara a esta necesidad. En este sentido, la modalidad del software como servicio (SaaS, por sus siglas en inglés) es estrella. Paralelamente, la industria reaclama avances en materia de firma digital para agregar seguridad a los documentos, nuevos proyectos se desarrollan en la región y parecen señalar el camino que seguirá la Argentina.

Definiciones. En su sitio de Internet, la AFIP define factura digital como: “La representación electrónica de un comprobante original, respaldatorio de las operaciones de compraventa de cosas muebles, locaciones y prestaciones de servicios, locaciones de cosas y obras y las señas o anticipos que congelen el precio”. Asimismo, señala que los comprobantes alcanzados por el régimen son las facturas o documentos equivalentes clase ‘A’ y ‘B’y las notas de crédito y de débito ‘A’ y ‘B’. La validez de los archivos está dada por el Código de Autorización Electrónico (C.A.E.) otorgado en línea.

Junto a la emisión de las facturas, la AFIP genera el C.A.E. que es plasmado en el documento comercial. Dicha validación elimina la obligatoriedad de imprimir las facturas de cara a la presentación ante la AFIP. Sin embargo, la entidad no estableció modos de hacer en la relación comercial entre privados (proveedor-cliente). Ante esta falta y siguiendo la tradición analógica, muchas compañías continúan imprimiendo sus documentos.

Otras, que sí se animaron, se subieron a la ola virtual y hoy experimentan con nuevos modos de hacer. Un ejemplo es Sistemas Bejerman. Además de ser proveedor de las soluciones, forma parte de una de las industrias instadas por la AFIP a utilizar dichos sistemas. Cada mes, emite a sus clientes unas 5.000 facturas electrónicas y las distribuye a través su propio sitio en Internet, al cual sus clientes acceden para descargar el documento.

Legislaciones. Un rápido recorrido por las regulaciones vinculadas a la factura electrónica en la Argentina deja en claro un camino que no será desandado. Cada regulación incorporó un segmento y ajustó los modos de hacer y de entender la digitalización de las operaciones. El ejercicio comenzó a visibilizarse en 2005 de la mano de la reglamentación Nº 1956 que establecía la emisión y el almacenamiento electrónico de comprobantes originales, aunque se trataba de un esquema voluntario.

Un año después, la AFIP había establecido un sistema especial para la emisión y el storage electrónico de comprobantes. Además, incorporó la obligatoriedad gradual, que se efectivizó en 2007, e incluyó a los proveedores de Internet, TV por cable y las empresas de salud. Le siguieron los operadores de telefonía móvil. El tercer llamado alcanzó a las compañías prestadoras de servicios de limpieza, de seguridad y de transporte de caudales.

En 2008, la regulación Nº 2485 sumó a las compañías desarrolladoras de software, compañías de publicidad y propaganda, concesionarias de peajes y profesiones (abogados, contadores, ingenieros, entre otros). A ellas les siguieron los fabricantes de bienes de capital bajo incentivo.

Por su parte, en 2009, la AFIP agregó la obligatoriedad a las compañías de seguros de caución y a las exportadoras. Sin embargo, a éste última se la dividió según rubros y portes de las compañías. El último llamado espera la adhesión para marzo. Según lo previsto, será para aquellos exportadores de gran porte y de los segmentos definidos como Aduana Domiciliaria y Factoría, al tiempo que harán lo propio el 1 de mayo el resto de los exportadores. Desde el mercado esperan que los próximos candidatos a incorporarse serían: importadores, actividades hoteleras, agencias de viaje y monotributistas de gran porte.

Motores. La incorporación paulatina de esta modalidad de fiscalización en línea generó un escalonado nivel de adhesión. Sin embargo, su penetración es aún incipiente. “En Chile, el 33 por ciento de las facturas son electrónicas, mientras que en la Argentina no llegamos al 5 por ciento”, compara Oscar Castro, director Comercial de Edicom Group. Por su parte, Andrés Etchenique Ferraris, director General de Signature South Consulting en el país, agrega: “A las compañías de Chile les sirve porque simplifica la burocracia. La diferencia entre ambos países es cultural y no tecnológica”.

La aceptación parece estar signada por su origen y Enzo Puma, gerente de Marketing de Sistemas Bejerman, busca explicarlo: “La factura digital aún no tienta al mercado privado porque fue introducida como un método de fiscalización online y eso genera reticencias. De este modo, sólo la incorporan quienes están alcanzados por la normativa”.

Mientras, Castro, de Edicom, adelanta: “En la Argentina, falta visión y que las empresas más grandes den el salto. Son ellas quienes imponen nuevos modos de hacer. La tecnología está y el cambio podrá verse en cinco años”. Y recuerda: “Cinco años atrás, nadie aceptaba las modalidades de software como servicio y hoy es la más requerida”.

Proyecciones

El avance de la AFIP y una serie de proyectos en danza parecen marcar un andar que, para Castro, tiene un solo sentido: “Es un camino de ida”. Ese marchar anticipa, además, la incorporación de normas internacionales financieras, como el XBRL. “En Chile, por ejemplo, se trabaja de cara a hacer realidad la contabilidad electrónica por la cual todos los libros contables se digitalizan, se vuelven trazables”, señala Etchenique Ferraris, de Signature.

En la Argentina, un proyecto similar circuló bajo el nombre de “Central de Balances”. Por el mismo, se crearía un depositario único de balances bajo el formato de XBRL. Pero aunque el dato circula en el mercado, no fue confirmado por ninguna entidad de Gobierno.

Mientras, todos los actores vinculados a la factura electrónica reclaman esclarecimientos vinculados a la firma digital. “La Argentina está lejos conceptualmente del caso chileno porque primero debería aprobar la firma digital, que cuenta con media sanción del Congreso, e incorporarla al régimen fiscal para que la factura electrónica gane en seguridad. De ahí a tener la contabilidad en línea es un paso”, remata Etchenique Ferraris, de Signature.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos