La educación ejecutiva se prepara para un año con viento a favor

La educación ejecutiva se prepara para un año con viento a favor

Extremadamente sensibles al ritmo de la economía, los cursos cortos destinados a ejecutivos experimentaron durante 2009 una caída significativa. Sin embargo, este año ya prometen un importante repunte, en línea con la suerte de los posgrados. 22 de Febrero 2010
Si de capacitación se trata, sin duda la más golpeada de 2009 fue la educación ejecutiva. Estos cursos más cortos, diseñados por las universidades pensando en la actualización de los ejecutivos, vieron su financiamiento corporativo cortado de raíz el año pasado, al ritmo de la crisis y el recorte presupuestario. Sin embargo, el último trimestre el panorama comenzó a mejorar definitivamente para estos cursos, in company incluidos.

“Nuestra actividad se caracteriza por su volatilidad, muy ligada a la situación económica general y al clima de negocios”, explica Gabriel Aramouni, director del Centro de Educación Empresaria de la Universidad de San Andrés (Udesa). Justamente por esto, el impacto se hizo notar especialmente en los dos primeros trimestres de 2009. “Se redujo la demanda, se hicieron más lentos los procesos de decisión de nuevas propuestas y algunos cursos ya aprobados se prorrogaron para más adelante”, detalla el directivo.

A la hora de poner números a la caída del 2009, algunos la ubican en torno al 30%, una cifra en línea con las previsiones para la región y también el resto del mundo, según una encuesta de Unicon (International University Consortium for Executive Education).

Presupuestos a la espera
Pero la demanda no desapareció, sino que terminó corriéndose del primero al segundo semestre. “En 2009, muchas empresas guardaron diciendo que no había plata. En octubre, se vio que no era tan terrible y empezaron a invertir el presupuesto en capacitación ejecutiva. En los últimos tres meses, gastaron la plata del año, cerrando negocios muy importantes para 2009 y 2010”, reconoce Juan José Cruces, directivo de la Universidad Torcuato Di Tella, quien pronostica que para 2010 “la soga se va a aflojar aun más”.

Fue así como para fin de año se apuraron los tiempos para iniciar programas y la tendencia comenzó a revertirse, en un proceso que también registraron en el IAE, desde donde anticipan asimismo una recuperación de estos cursos para 2010. “En 2009, el golpe más duro fue en educación ejecutiva. Pero el segundo semestre sopló viento más a favor y esto seguramente se mantendrá”, adelanta José María Corrales, director de Programas Ejecutivos y Master de esa escuela.

Desde el Centro de Educación Empresaria de San Andrés, se suman a los buenos pronósticos y aseguran que el viento a favor de fines de 2009 se extenderá. “Nuestras perspectivas para 2010 son positivas porque, si bien será un año arduo, ya hemos logrado cerrar programas locales e internacionales que se desarrollarán a partir de marzo y confiamos en que, si el clima político e institucional no sufre alteraciones mayores, hay una nueva oportunidad para crecer”, anticipa Aramouni.

En IDEA también se vive un principio de año lleno de optimismo. “Durante enero y febrero, nos han pedido cualquier cantidad de cotizaciones para programas in company, algo que antes no pasaba en esta época del año”, cuenta Laura Gaidulewicz, directora de la Escuela de Negocios de IDEA. Y se anima a asegurar que la demanda se ubicará bastante por encima de 2009: “Si nos guiamos por la cantidad de proyectos presentados, vamos a estar un 20% por encima del año pasado. Pero no hay que olvidarse que es un mercado muy sensible a la macroeconomía”, advierte, en relación a conflictos recientes como el del Banco Central, que podrían impactar de lleno en esta actividad.

Pero el aumento de las consultas no es la única rareza de este principio de año. El atraso del inicio de los in company en 2009, motorizado por la incertidumbre de los dos primeros trimestres, hizo que muchas capacitaciones se extendieran hasta fechas impensadas. “Algunas todavía no terminaron y otras se extendieron hasta muy entrado diciembre. De hecho, tuvimos un caso en el que hubo actividades hasta el 23 de diciembre, totalmente insólito”, finaliza Gaidulewicz.



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