La crisis del euro: gran rescate, grandes dudas

El último plan de rescate de Europa tiene tantos agujeros que podría no funcionar. 10 de Agosto 2011

Por James G. Neuger y Simon Kennedy

Esta vez es diferente. De verdad. Ese fue el mensaje de los líderes europeos luego de que la 11° cumbre de crisis de deuda en 17 meses produjera un adicional de € 109.000 millones (US$ 157.000 millones) en préstamos para una Grecia hundida en déficit, términos de ayuda más fáciles para Irlanda y Portugal, y un fondo de rescate actualizado para prevenir que los mercados ensucien también a España e Italia. El euro, igual que los bonos de los países afligidos, se recuperó.

Luego, las deudas comenzaron a formarse y los mercados se tambalearon. Las principales preocupaciones de los inversores y analistas son que el fondo de rescate no está lo suficientemente financiado como para manejar un amplio ataque en los bonos de varios países; que los tenedores que tuvieron pérdidas sustanciales en el último rescate griego sufrirán la misma suerte en Irlanda y Portugal; y que la crisis griega está lejos de terminar. Finalmente, hay preocupación de que Europa no pueda actuar con la suficiente decisión como para dejar atrás esta calamidad. Como dice Graham Bishop, analista basado en Londres, “los mecanismos de gobierno de la zona euro sólo parecen capaces de lograr lo mínimo y necesario para prevenir una crisis inmediata”.

La situación para los tenedores de bonos de Irlanda y Portugal es especialmente difícil de desenredar. En el primer rescate griego, los tenedores privados no tuvieron que anotar ninguna deuda o aceptar tasas más bajas. Este vez, el plan ofrece un menú de opciones para que los tenedores le suelten € 50.000 millones extra a Grecia. Eso incluye hacer swap de bonos que en la actualidad pagan cupones más altos por otros con menos tasas y menores fechas de maduración.

La Unión Europea pone en términos de “voluntarios” los costos de esos acuerdos, dado que, técnicamente, los tenedores no tienen que aceptar un recorte. Los oficiales de la UE también dicen que es algo de una sola vez, que no aplicará para los rescates de Portugal e Irlanda.

Las compañías de rating crediticio argumentan que los tenedores de los bonos griegos están bajo tanta presión para compartir el dolor que el recorte no es de ningún modo voluntario. Las agencias de rating también dicen que, cuando Portugal e Irlanda necesiten más ayuda, ciertamente querrán que los inversores tomen las mismas pérdidas que en Grecia. “Las agencias de rating están mirando a los ojos a la UE diciéndole que no le creen”, dice Gary Jenkins, al frente de Fixed Income en Evolution Securities. “Y tienen razón. Decir que esto es sólo por Grecia es completamente engañoso”.

Grecia seguramente continúe luchando por mantenerse a flote, dice Jacques Cailloux, economista jefe de Zona Euro en Royal Bank, del Scotland Group. Él predice una “crisis ondulada” cada vez que Grecia se enfrente a una revisión de performance por sus prestamistas europeos y el Fondo Monetario Internacional. Grecia ya está señalizando un programa de privatización que no sería lo generoso que se imaginaba al principio. Su economía está en camino de hundirse por tercer año consecutivo.

La estructura y financiamiennto del fondo principal de rescate es la última fuente de preocupación. Llamado European Financial Stability Factility (EFSF), el fondo, lanzado el año pasado, ganó nuevo poder en la cumbre para comprar bonos de países debilitados, extender líneas de crédito adelantadas para aquellos sufriendo ataques de especuladores en el mercado de bonos, y recapitalizar bancos en problemas. La canciller alemana, Angela Merkel, atrapada entre su deseo de salvar al euro y la oposición en su país de enviar dinero a potenciales últimos países de la zona de Europa, se opuso a expandir los poderes del fondo. Finalmente accedió, pero se aseguró que cada miembro de la zona euro tenga veto sobre las compras de bonos del EFSF.

El fondo junta dinero para su actividad de rescate emitiendo bonos calificados AAA, que están garantizados por los miembros de la zona euro. En junio, los estados miembros accedieron a expandir la capacidad de juntar dinero del EFSF a € 440.000 millones, de € 255.000 millones. Esta vez, Alemania, Holanda y Finlandia están emitiendo señales de que ellos no garantizarán más fuego al fondo, por miedo a amenazar sus propios ratings de AAA. Sacando lo que ya se comprometió para Grecia, Portugal e Irlanda, el fondo sólo tiene € 323.000 millones para proteger España e Italia. “El EFSF pasó de ser un cañón de armas a una Gatling, pero con la misma cantidad de munición”, dice Willem Buiter, economista jefe de Citigroup y ex hacedor de políticas del Banco de Inglaterra. “Necesita aumentar su tamaño con urgencia”.

Economistas del Bank of America Merrill Lynch calculan que se necesitarán € 700.000 millones para cubrir una crisis de bonos en Italia y España hasta 2014. RBS dice que el fondo necesita € 2 billones. “Esta tendencia de disminuir iniciativas buenas ha sido una características recurrente de las políticas europeas”, dice Francesco Garzarelli, jefe de Estrategia de Tasas de Interés en Goldman Sachs.

La solución, dice Michala Marcussen, economista jefe de Société Générale en Londres, podría ser “una unión económica más profunda”. Una manera de hacerlo sería vender bonos europeos donde los países con alto déficit puedan disfrutar de bajas tasas de interés, ya que la deuda sería emitida en unión con los soberanos con altos ratings. Alemania se opone a la idea, temiendo que sus propios costos de préstamos puedan subir. Si pasan este prólogo, sin embargo, los alemanes eventualmente tendrán que caer en esa línea.

The bottom line: el fondo clave de rescate para la zona euro tiene € 323.000 millones. Podría necesitar hasta € 2 billones.

 



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