La avanzada India

La avanzada India

Las empresas del país asiático ganan terreno en la Argentina a través de adquisiciones o joint ventures con firmas locales. Hacia dónde van. 05 de Julio 2011
Son los capitales de la República de la India los que, ahora, miran a la Argentina. En los últimos cinco años, el mercado local vivió una primera ola de inversiones con ese origen, por US$ 1000 millones. El panorama está acorde con un interés del país asiático por la región: en la última década, el intercambio comercial entre este país y América latina se multiplicó por diez, hasta superar los US$ 19.000 millones anuales. Para los próximos tres años, se proyecta un crecimiento adicional del 50 por ciento.

En este contexto, la Argentina aún aparece en un segundo plano –detrás de Brasil, que acapara un 25 por ciento– y representa cerca del 10 por ciento de las inversiones indias en la región. 

“En las relaciones bilaterales, hubo un antes y un después de la visita de Cristina Fernández a ese país, en 2009”, destaca Sajeev Babu Kurup, consejero de la Embajada de la India en la Argentina. El país asiático empezó a mirar la región durante la crisis local de 2001. “Estaban construyendo dentro de sus fronteras. Por eso, se demoró el desarrollo”, explica. El comercio bilateral ascendió a US$ 1200 millones en 2009. De ellos, a las exportaciones argentinas corresponden US$ 876 millones.

“Tenemos superávit comercial pero hay mucha variación porque no es un comercio maduro”, destaca Alejandro Rodríguez, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del CEMA (UCEMA). La Argentina cuenta con un acuerdo firmado en 2005, que entró en vigencia desde mediados de 2009, a través del cual 450 productos de exportación de la India y 450 ítems que despacha el Mercosur reciben, en aduana, descuentos del 10 al 20 por ciento. La India envía, principalmente, productos químicos, colorante, maquinaria, hierro, acero, tractores y autopartes, sonido e imagen, textiles, artesanía y software. En tanto, la Argentina le vende aceites de soja y de girasol, cobre, trigo, cuero, hierro y acero, carbón, lana y vino. La tendencia promete seguir en aumento: según datos de la Embajada de la India en Buenos Aires, en los primeros nueve meses de 2010, el comercio entre ambos países aumentó 125 por ciento. En 2012, según proyecta el Ministerio de Industria, el comercio anual trepará a US$ 3800 millones.

La India integra el célebre BRIC –grupo que identifica a las economías más promisorias del mundo, también integrado por Brasil, Rusia y China– y es el segundo país más poblado del planeta. “Su surgimiento como potencia tiene que ver con la globalización de los mercados emergentes. Tuvo un crecimiento similar al de China, que no fue tan global porque fue más lento”, explica Mariano Turzi, profesor del departamento de Ciencia Política y Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). Su economía crece a una tasa promedio del 8 por ciento anual, con una proyección de 8,5 por ciento para el Producto Bruto Interno de 2010. Además, cuenta con una inflación del 5,5 por ciento anual.  

Grandes y chicos
Uno de los pesos pesados indios que llegó a la Argentina fue el grupo siderúrgico ArcelorMittal, liderado por el magnate Lakshmi Mittal. La mayoría accionaria de Acindar, una de las principales fabricantes de acero del país, pertenecía a Belgo Mineira, compañía brasileña controlada por el gigante europeo Arcelor. Tras la adquisición de este conglomerado por parte de Mittal, Acindar pasó a pertenecer al holding indio, que, luego, amplió su participación, a través de una oferta pública de acciones.

Otro gigante de ese país que desembarcó en la Argentina es Tata. Lo hizo a través de su división de telecomunicaciones y tecnología, Tata Consultancy Services (TCS). La firma nació en 1968, con el objetivo de exportar servicios off-shore, aprovechando la ventaja competitiva de la India en términos de educación y disponibilidad de empleados capacitados y graduados. Tiempo después, diseñó un plan, llamado Global Delivery Model, que la llevó a mirar hacia América latina. En 2002, TCS abrió su primera oficina en Uruguay, a la que le siguieron México, Chile, Brasil y la Argentina, en 2008.

La empresa, que emplea a 1200 personas en la región, fue la primera compañía en instalarse en el Distrito Tecnológico de la Ciudad de Buenos Aires, en Parque Patricios. “La crisis argentina demoró la instalación en el país. Pero era prioritaria”, cuenta Fabián Djurinsky, Regional manager para la Argentina, Colombia y Uruguay de TCS. El ejecutivo cuenta que la compañía tiene la particularidad de trabajar con pocos clientes. “Los primeros 200 conforman el 70 por ciento de la cuenta de resultados global”, ejemplifica. Así, desde Colombia, Uruguay y la Argentina se atienden a 20 clientes de América latina (10 por ciento), Estados Unidos (40 por ciento) y Europa (10 por ciento). Actualmente, la firma pretende pasar de 650 a 1500 empleados. “El desarrollo favorable en la Argentina despertó el interés de otras compañías del grupo Tata por desembarcar en el país”, adelanta Djurinsky. 

Otra que pisó fuerte en el país es Irevna. La firma, que pertenece al grupo Crisil, cuyo mayor accionista es Standard & Poor’s, se aboca a la calificación de riesgo y a la provisión de noticias y de consultoría financiera. En 2006, estableció una unidad en Buenos Aires, para ofrecer servicios de financiamiento e investigación. A través de un research center en la Zona Norte del conurbano, atiende a clientes de los Estados Unidos, Brasil, Canadá y el Reino Unido. “La decisión se fundamenta en dos pilares: la capacidad de las personas y el trabajar más en línea con los horarios de los Estados Unidos”, explica Gustavo Araujo, CEO de Crisil Irevna Argentina. La firma, que no cuenta con clientes locales, comenzó con apenas ocho empleados y se expandió a 60. “Estamos próximos a la apertura de una nueva oficina en Olivos”, destaca el ejecutivo. En 2010, Crisil Irevna creció 50 por ciento en el país. “Será el piso de incremento para este año”, se entusiasma el CEO. 

Otra empresa india con operaciones en la Argentina es Cognizant. La multinacional de servicios de tecnología se instaló para atender a empresas de la región y, además, ofrecer servicios competitivos a los Estados Unidos, dada la ventaja de proximidad. La firma, que cotiza en Nasdaq y tiene su casa matriz en el país norteamericano, es una de las top-5 de la India. A su posterior instalación en el país, arribó en México y Brasil, aunque cada oficina toma cierto ownership. “En 2007, obtuvimos un contrato con Kimberly-Clark, que quería tener parte del servicio desde Buenos Aires. Fue entonces cuando comenzamos a operar en la Argentina”, explica Cristian Argüello, Country manager. La firma cuenta con un centro de desarrollo, con operación de 18 clientes globales. Brinda servicios a América del Norte y a las filiales locales y regionales de compañías internacionales. 

“Las ventajas, hoy por hoy, son competitivas en costo, por la inflación en dólares. También lo son las cuestiones geográficas y el huso horario”, destaca Argüello, quien lidera a 250 empleados. A nivel global, Cognizant facturó US$ 4500 millones en 2010. El 80 por ciento, por sus negocios en los Estados Unidos; el 15, en Europa y el resto, de otras regiones. Durante el año pasado, la operación local creció 40 por ciento. De la facturación doméstica, el 80 por ciento es por exportación de servicios. “Para 2011, esperamos crecer un 50 por ciento y queremos expandir el centro y, en función de cómo crezca, analizar abrir otro centro dentro de la ciudad de Buenos Aires”, asegura. 

Compra y conquistarás
La principal inversora india en la Argentina es United Phosphorus, una compañía especializada en la producción de agroquímicos y semillas. En el país, tiene tres fábricas y un centro de investigación y de-sarrollo. La firma, que factura  US$ 1300 millones a escala global, desembarcó hace 10 años. En 2007, adquirió a la argentina Reposo y, un año después, a la también local Icona. El capital invertido en cinco años asciende a US$ 80 millones y, para los próximos tres, se proyectan otros US$ 30 millones, indican en la empresa. A escala doméstica, United Phosphorus factura US$ 100 millones, de los cuales US$ 70 millones corresponden a agroquímicos y US$ 30 millones, a semillas. Emplea a 330 empleados y, desde el país, atiende a clientes en Uruguay, Paraguay, Bolivia y México. La meta es llegar a Brasil este año.

Por su parte, el gigante de consumo masivo Godrej también se presentó en sociedad comprando compañías: Issue y Argencos. La primera, que compite en segmento en productos de cosmética capilar y de cuidado de la piel, tiene una participación del 21 por ciento y factura $ 75 millones anuales. La segunda, que pertenece al mismo rubro y es dueña de las marcas Roby y 919, tiene un 4 por ciento de share. “Una de cada cuatro mujeres usa nuestras marcas”, destaca  Antonio Cao, CEO de Godrej Argentina. La india invirtió US$ 40 millones en las adquisiciones. “Salir a ganar mercado en los países emergentes es una estrategia del grupo”, explica Cao. En los últimos meses, el grupo trabajó en la integración de ambas empresas. “Queremos desarrollar una sinergia en producción para ahorrar gastos”, explica el CEO. Argencos tiene planta en La Rioja, e Issue, en Buenos Aires. Este año, Godrej invertirá US$ 3 millones en la región para incorporar tecnología.

Por su parte, Essar Global Limited, compañía matriz de Aegis, también apostó a las M&As, con la adquisición de Actionline, en octubre de año pasado. El holding interviene en sectores como manufactura, acero, energía, comunicaciones, puertos, logística y construcción. Sus ingresos ascienden a US$ 15.000 millones, en 30 países. Aegis aporta US$ 750 millones.

“La Argentina es cabecera de playa para expandirse a Brasil, Perú, Colombia y Chile”, explica Fernando Padrón, CEO de la operación local de Aegis. Fundada en 1994, Actionline opera en Buenos Aires, Córdoba, Tucumán, Bahía Blanca y Mar del Plata. “Para 2011, buscamos un crecimiento de 25 por ciento sobre las plataformas actuales y llevar servicios a nuevos países de la región”, destaca el ejecutivo. Agrega que se invirtió US$ 1,5 millón en su call center de Córdoba para ampliar capacidad operativa.
 



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