La Expo Rural 2010 por dentro

La Expo Rural 2010 por dentro

Con un promedio de 60.000 visitantes por día, la exposición anual del campo y el agro argentino vuelve a confirmarse como el evento del rubro más importante en la región. Un recorrido por los destacados de la primera semana y de lo que vendrá: por qué la ganadería vuelve a sonreir, cómo es el Centro de Interpretación del Bicentenario del Campo y por qué se baña a los campeones con limón. 29 de Julio 2010

Un aire renovado, cargado de cauto optimismo, se respira entre los productores que están en la Exposición Rural de Palermo, teñida este año por la celebración del Bicentenario.

En la 124ª Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria, que comenzó el jueves último y se extenderá hasta el 3 de agosto, los actores subrayan los índices alentadores de la economía para el sector, a pesar de las “erráticas” políticas del Gobierno. La feria muestra, también, los avances tecnológicos que ayudan a mejorar la productividad del campo: genética, monitores de rendimiento, geolocalización, entre otros.

Recostados sobre camas de aserrín, toros y hembras aguardan con paciencia su turno para desfilar. Sin perder “los estribos”, una y otra vez los peones los limpian con dedicación. Están en el pabellón amarillo, el que refleja más fielmente el ánimo de la feria.

Horacio Gutiérrez, gerente de la cabaña Tres Marías, tiene varias “rurales” y algunos records sobre sus espaldas: de su rodeo de raza Angus han salido 18 grandes campeones en Palermo. Se trata de los animales que ganan su propia categoría y que además se alzan con el premio al mejor ejemplar del concurso. “Las expectativas son buenas. Hubo avances en los últimos meses”, se anima Gutiérrez a comentar ante este cronista. Sin embargo, tampoco se priva de destacar que en los últimos tres años desaparecieron 10 millones de cabeza de ganado y miles de productores dejaron la actividad por las “malas medidas” que tomó el Gobierno, en cuanto al control de precios y el cierre de exportaciones.

José Chillado Biaus, gerente de la cabaña TerraGarba, coincide: “En los últimos años la ganadería hasta estuvo mal vista. Pero hace cuatro meses que se empezó a revertir la situación”. Para Biaus, el problema de muchos productores que dejaron la ganadería es que les va a costar regresar. “Salir es fácil, el tema es volver”, dice.

TerraGarba tiene sus establecimientos agropecuarios en la Cuenca del Salado, donde desarrolla la cría de la raza Hereford. En La Rural apuesta a “que la cabaña y la raza Hereford queden lo más alto posible en el concurso”.

Por eso, Biaus sueña con una hazaña de Araucano, un toro de 1,40 de alto por 2,10 de largo, que pesa tanto como un auto de cinco puertas: 1.140 kilos. Para llegar en buenas condiciones a la competencia de la categoría senior, se alimenta con 25 kilos diarios de ración.

Horacio La Valle también levanta la bandera de Hereford, en su cabaña Las Tranqueras. Remarca que la recuperación se logró gracias a que los precios “se han duplicado”, por la baja de stock ante la salida de muchos productores. El animal que, en 2009, se vendía a $ 4.000 hoy puede llegar a costar $ 7.000. “El ánimo está mucho mejor que el año último”, destaca. Y amplía: “El problema no se resuelve en el corto plazo, sino en el mediano plazo. La recuperación total puede llevar entre tres y cinco años”.

El ADN
En el rubro de la ganadería, uno de los más tradicionales de la muestra, los avances tecnológicos están focalizados, sobre todo, en la genética. Las nuevas herramientas permiten mejorar cada vez más las razas y las cruzas, para lograr mayor productividad. Con el mapeo genético de los animales se puede saber, por ejemplo, si un macho reproductor de alto rendimiento dará a su descendencia carne de igual terneza y calidad. Durante el recorrido de RURAL 2010 sobre el predio, el gerente General de la Asociación Argentina de Angus, Juan Pablo Hornos, explica que a través de una serie de marcadores moleculares se puede leer el gen del animal y determinar los atributos que tiene y que tendrá su descendencia. Y sólo a través de un pelo del ejemplar. Toda esta información disponible ayuda en la toma de decisiones. En este sentido, destaca que Angus, que representa el 45% de las cabezas de ganado del país, “es una raza de la que se dispone cada vez más información”, lo que permite tener un mayor grado de previsibilidad.

Inseminación
Todos los consultados comentan que la inseminación artificial y el transplante embrionario son cada vez más comunes. Y permiten hacer cruzas de “grandes campeones”, que tendrán crías con un ADN promisorio. Pero la genética no es matemática, explican los expertos. A veces, no resulta como se espera. “Hay un uso intensivo de la inseminación”, resalta La Valle y cuenta que en su cabaña el 100% de sus animales son producto de inseminación artificial o transplante embrionario. Destaca que en el país hay un desarrollo genético “de primer nivel”.

Por este motivo, la Argentina se ha convertido en un importante exportador de semen y embriones. Por ejemplo, Tres Marías exporta a Escocia, Colombia, Brasil y Paraguay, entre otros países.

Agricultura de precisión
Un elefante rojo se impone en medio del pabellón azul. Pero no le está permitido desfilar en la pista central de La Rural. Es que se trata de una cosechadora de granos, que con su trompa alcanza los 4,3 metros de alto. Sirve como faro en el sector de maquinaria agrícola, donde se puede palpar cómo la tecnología transforma el trabajo diario en el campo.

Monitores de rendimiento; pantallas touch screen en las cabinas; comandos a distancia; localización satelital. Son algunas herramientas que se repiten en las distintas máquinas expuestas y apuntan a la meca de esta industria: la agricultura de precisión.

La cosechadora que se impone por su porte en este pabellón es la Vassalli Axial 7.500. Entre otras características, posee un monitor de rendimiento que controla la utilidad de cada metro del campo. “Hace un mapeo del suelo y mide qué parte del lote rinde mejor, lo que permite saber cómo actuar al realizar la siembra”, explica Gabriel Raposo, de Vassalli. El equipo impresiona: todas las variables se pueden manejar desde la cabina, a través de una simple pantalla táctil. Por ejemplo, se puede variar la velocidad de la cosecha, que alcanza las ocho hectáreas por hora. También tiene piloto automático y localización a través de un navegador satelital. Y se destaca el comando a distancia: desde una PC, en Buenos Aires, se puede saber cuál es el desperfecto que tiene un equipo en cualquier parte del país, cuál es su rendimiento o su velocidad.

Los representantes de la industria también expresan un prudente optimismo. José Gangoni es el responsable de comercializar maquinaria de la firma John Deere, en la Rural. Tiene concesionarias en Lobos, La Plata, Ezeiza y General Belgrano. Dice que hay muchas consultas y ventas, pero que el mercado tiene altibajos: “Está desparejo. No hay un proyecto a plazo largo. Apuntamos a una estabilización del mercado”. Destaca que en los últimos meses despegaron las ventas de maquinaria de forraje por la suba de los precios de la carne y la recomposición del sector lechero.

Para el economista de La Rural, Ernesto Ambrosetti, hay una clara reactivación del sector: "Se recuperó la venta de tractores, cosechadoras y pulverizadoras. Los precios internacionales sostenidos le permiten al productor seguir invirtiendo”. Según datos de la SRA, en 2010 hubo un incremento del 26% en ventas de tractores y del 46% en cosechadoras, respecto del primer semestre de 2009.

Polo positivo
En los dos pabellones que custodian a la pista central están los criadores de equinos. Para Guillermo Buchanan, gerente de la Asociación de Criadores de Caballos de Polo, el sector "está en un buen momento". Si bien las exportaciones bajaron en los últimos dos años, por la crisis financiera mundial, “la expectativa de los criadores es positiva. No han abandonado las crías”, explica.

El referente de la Asociación, que cuenta con 600 criadores, destaca que cada vez tiene mayor valor la buena genética de los animales. Y los criadores aprovechan La Rural para mostrar sus avances: más de 100 caballos de polo son expuestos en la feria.

Los camélidos, ovinos y caprinos se reparten espacios en el pabellón ocre. Completan el batallón de los más de 4.000 animales que se lucen en el predio, en conjunto con las aves y porcinos.

También tienen su lugar las automotrices. Para esta edición de la feria, se reinauguró un sector de pistas para demostraciones de camionetas 4 x 4, en el que Toyota, Ford, Fiat y Volkswagen permiten al público subirse a sus vehículos para hacer un pequeño recorrido.

Según los especialistas consultados, la feria es como un termómetro de toda la cadena productiva del sector: mide la situación coyuntural y permite trazar una línea en perspectiva.

A diferencia de otros años más convulsionados, en este 2010 el termómetro indica que la fiebre bajó y que el campo espera con moderado optimismo señales que le permitan mirar el futuro con mayor certeza.

En cifras
Animales presentados: 4.000
Stands: 430 stands
Mts2 de exposición: 120.000
Fuente: La Rural



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