La Corte Suprema y la Indexación

La Corte Suprema y la Indexación

Por Martín E. Paolantonio, Paolantonio & Legón Abogados. 18 de Mayo 2010

Ha tenido trascendencia mediática la reciente decisión de la Corte Suprema de Justicia en el caso "Massolo", en donde no sólo ratificó la vigencia de la prohibición de indexar, sino que se la extendió (reiterando lo dicho en "Obra Social del Personal de Sociedad de Autores c. Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música" en marzo de 2009) a cláusulas que permitan una variación del precio por la evolución del tipo de cambio (en el caso, el valor del dólar). La decisión de la Corte insiste, sin evidencia empírica y casi de un modo apriorístico, en la vinculación entre esa cláusula y la inflación, cuando la "expectativa inflacionaria" que sustenta la prohibición original de la ley de convertibilidad 23.928 (ratificada en 2002) no se verifica en estos supuestos. Se trataba de la preservación de la intangibilidad monetaria sin referencia a ningún índice, como un mecanismo de defensa ante el envilecimiento monetario o abandono de “reglas de juego” -a lo que tan acostumbrados estamos los argentinos-. El caso venía mal planteado, con una discusión focalizada en la constitucionalidad de la prohibición de indexar (que la Corte Suprema ha aceptado en numerosos fallos). En rigor, lo sustantivo era que la voluntad de las partes no era ajustar la deuda por ningún índice (de ahí, "indexar"), sino adecuarlo a las variaciones del tipo de cambio. Ello no supone expectativas inflacionarias como, equivocadamente, se asume en "Massolo", y consecuentemente, no era necesario discutir la constitucionalidad de la prohibición de indexar.

Pero el error de planteo de la cuestión no es simplemente una cuestión legal. La asimilación de las cláusulas de indexación con las que permiten una variación del precio por el valor del dólar, agrega incertidumbre acerca de la posibilidad de contratar en moneda extranjera cuando la divisa no es moneda de pago, sino unidad o moneda de cuenta (esto es, en todos los contratos en los que se usa lo moneda extranjera sin una vinculación objetiva con el contrato y sus prestaciones típicas) ¿Podrá alegarse en estos casos que se infringe la prohibición de ajuste? Aunque creo que la respuesta es negativa, atento a que las deudas en dólares se consideran deudas de dar sumas de dinero, cuando su utilización es manifiestamente un medio de preservar el valor económico del dinero (pensemos, por ejemplo, en un contrato de alquiler establecido en esa moneda), el interrogante -a la luz del fallo de la Corte Suprema- no luce descabellado.

En ese escenario, la contratación privada para plazos medianos o largos se hace más difícil. No se puede indexar, y para la Corte Suprema, tampoco se puede ajustar por la variación del dólar (u otra divisa). Entonces, mantener la ecuación económica del contrato termina siendo una tarea casi imposible, generando costos de transacción importantes, y probablemente, haciendo imposibles algunos negocios.

Por otro lado, el presupuesto de la vinculación entre las cláusulas de indexación y la “inflación inercial”, que asume la prohibición de ajuste y la Corte Suprema, tampoco es definitiva. La evidencia no es concluyente, y países como Chile incorporan mecanismos de ajuste automático de precios (la “Unidad de Fomento”), sin que la inflación sea un fenómeno tan preocupante como lo es para la Argentina.

 



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos