La Copa de los millones

La Copa de los millones

Sudáfrica invirtió US$ 6300 millones para organizar su Mundial que, se calcula, moverá US$ 11.800 millones y le generará a la FIFA ingresos por US$ 2400 millones. Qué dejará el evento en un país que tiene más del 50 por ciento de su población debajo de la línea de la pobreza. Los números de la fiesta. 25 de Junio 2010

Es imposible determinar exactamente cuánto dinero mueve un Mundial porque, además de la mirada oficial, hay cientos de elementos secundarios que se desprenden del evento, que suman y suman. Lo seguro es que los ceros son varios. Que el desembolso es mayúsculo y que da ganancias. Desde el gobierno de Sudáfrica, se asegura que la inversión en esta edición fue de u$s 6.300 millones. La cifra impacta. Y más, si se tiene en cuenta que el movimiento total -estimativo porque, se repite, es imposible determinar con exactitud el movimiento de dinero debido al mercado negro y a la gran cantidad de movimientos que el torneo genera indirectamente-, es de más de u$s 11.800 millones, según fuentes gubernamentales.

Transporte y comunicaciones fueron las vedettes a la hora del reparto en infraestructura. Y la remodelación de cinco estadios y la construcción de otros tantos, la otra. Caminar por Sudáfrica llena a uno de contradicciones. La inversión suena a demasiado, en un país con 30% de desempleo y más del 50% de su población bajo la línea de la pobreza.

Pero poco parece importarle a una nación que disfruta del plus de “ser parte”, por una vez en su vida. Estar en Pretoria el 16 de junio dio una muestra de lo que significa para el pueblo sudafricano ser anfitrión del Mundial. Ese día fue una fiesta desde la mañana misma del partido que los locales jugaron ante Uruguay.

No hicieron falta más de 10 días en este país para darse cuenta de que la gente intenta ser por demás hospitalaria y que quiere demostrar que Sudáfrica puede ser parte del circuito. Que no está afuera. Por eso, la desilusión tras la derrota ante Uruguay fue tan grande. Porque sentirse centro del mundo y parte del juego les sentó bien.

Más dudas que confirmaciones
Sudáfrica fue elegida como sede en 2004. Hubo muchas críticas a Joseph Blatter, titular de la FIFA, quien lo defendió a muerte. Y hoy, habla de “su” Mundial. No es un dato menor que, con esta Copa, el suizo se asegura todos los votos del continente africano por mucho tiempo en la entidad.

La Copa de las Confederaciones, realizada en 2009 aquí, ofreció más dudas que confirmaciones a la hora de ver las obras. Pero, finalmente, se llegó con casi todo lo que se esperaba. El gran debe será la no finalización del Gautrain, el tren de alta velocidad, único en el continente, que une Pretoria con Johannesburgo. Todavía faltan 14 kilómetros de vías. A simple vista, se observa un país repleto de autovías imponentes. Así, para recorrer su territorio -1.219.912 kilómetros cuadrados-, es cuestión de animarse a salir en auto. Los caminos son más que aptos y todavía están en plena ampliación.

Entre caminos y aeropuertos, se invirtió un 100% más de lo que presupuestado, por el acortamiento de plazos. No existen los típicos colectivos argentinos y casi no hay taxis, sino combis. El transporte es un gran déficit para el sudafricano mismo. Entonces, el turista, si no alquila un auto, está prácticamente aislado.

Así, no son pocos los lugareños que se aventuraron a hacer de choferes durante la Copa. Es el caso de Theo Zino, quien se acercó a un grupo de periodistas que, sin auto propio, lo adoptaron como parte de la troupe.

El presidente sudafricano, Jacob Zuma, afirma estar orgulloso del crecimiento venidero. En países desarrollados como Italia, los Estados Unidos, Francia, Corea-Japón y Alemania (sedes de los mundiales desde 1990 a 2006), la mayor parte de las cuestiones ya estaban aceitadas. El Mundial dará otro impulso a Sudáfrica. Según el Fondo Monetario Internacional, el PBI crecerá 2,6% en 2010 y lo seguirá haciendo hasta al 4% hasta 2013, por los efectos colaterales que seguirán generando las obras realizadas por el evento. Esta Copa dejará más hotelería, nuevos estadios, remodelados aeropuertos, caminos y tecnología. Según el comité organizador, hubieran sido muy difícil de implementar en tiempo record. La nota negativa: desde las Naciones Unidas, se puso mucha atención denuncias de ONGs, que aseguraron que decenas de asentamientos ilegales fueron levantados de zonas cercanas a los estadios y los caminos para acceder a ellos. Lo mismo que vendedores ambulantes y limosneros en los semáforos. Se ven, es cierto. Pero los habitantes de Johannesburgo, sobre todo, aseguran que, en tiempos no mundialistas, son muchos más.

Entre las 50 millones de personas que habitan Sudáfrica, el desempleo afecta a los más de 40 millones de negros: del 30% sin trabajo, sólo un 5% es blanca. En ese sentido, el Gobierno asegura que el número bajó considerablemente, ya que la Copa creó más de 500.000 empleos directos, más los incalculables indirectos. Zuma asegura que “Sudáfrica ya no será igual después del Mundial”.

La inversión ya está paga
Otro punto oscuro es la seguridad. Varios periodistas fueron asaltados. A Gabriel Batistuta le robaron 95.000 euros. Un argentino denunció que, apenas llegó a Pretoria, fue atracado por la propia Policía. Todo eso elevó la paranoia. O la reafirmó.

Lo cierto es que, en Sudáfrica, mueren 50 personas asesinadas por día, y que es el tercer país en ese sentido negativo, detrás de México y Colombia, según informes de la ONU. La expectativa de vida es de 49 años y el SIDA afecta al 18% de la población. Por eso, es el tema en el que se tomaron más recaudos. Hoy, en la organización, hay más de 40.000 agentes permanentes, dedicados exclusivamente al Mundial. Unos 40 helicópteros custodian a planteles y personalidades.

Pese a ese escenario, Sudáfrica es el país africano con más turismo receptivo. Obviamente, el número creció más que considerablemente en este junio-julio: los cálculos prevén alrededor de 380.000 visitantes. Cada uno gastará u$s 4.000, en promedio, entre alojamiento, comida y movilidad, además shopping y típicas actividades, como safaris y demás.

Está claro que, para la FIFA, el negocio de un Mundial en África son los votos que asegura. Pero, en cuanto a dinero, la inversión ya está más que paga. Entre derechos televisivos y publicidades, facturará u$s 2.400 millones, casi un 50% más que en Alemania 2006. No extraña, entonces, que, en la puesta a punto final de la Copa, desde el organismo, hayan salido varios préstamos al país organizador.

De la mano de la FIFA, también se imponen tecnologías. En Chile 1962, apareció mundialmente la TV en blanco y negro. En Argentina 1978, explotó la TV color. Es la tecnología digital de alta definición -e, incluso, en 3D- la que protagoniza Sudáfrica 2010.

Los números suelen describir mejor que otras cosas las historias. Sólo, hay que darles un contexto. Esta Sudáfrica vive y crece con esta Copa del Mundo. Será un impulso para este país. Se nota. Aquí, todos se desviven por ser amables; desde el mozo que está en el hotel, a cualquier transeúnte que pasa por la calle y sonríe porque sí, al verle a uno la credencial de la FIFA colgada en el cuello. La Historia cuenta que Nelson Mandela y Desmond Tutu son los padres de esta Sudáfrica nueva y libre sin la barbarie del Apartheid desterrado en 1994. El fenómeno ya tiene libros y películas. Hoy, Sudáfrica está feliz. Así, la Historia contará, dentro de unos años, que Sudáfrica organizó un evento como un Mundial, para muchos, el hecho deportivo más significativo del planeta. Los números, hoy, alcanzan para saber que valió la pena. Y caminar por sus calles sirve para entender porque llaman a este país la “Nación del arco iris”. Y para, sobre todo, comprender lo que significa para esta gente, por una vez, ser el centro de un mundo que por mucho tiempo los tuvo olvidados.

La visión de los expertos
El impacto bruto económico de la Copa del Mundo para Sudáfrica será de 93.000 millones de rands, unos u$s 12.300 millones, según Grand Thornton. “Será un punto de inflexión para el país”, aseguró, por su parte, Deloitte. Según un informe de la Big Four, eventos como Juegos Olímpicos o Mundiales elevan la estatura global de los países y ciudades anfitrionas. En el caso de los mercados emergentes, suelen ser “trampolines para acelerar su desarrollo económico, político y social”. Además, al ser en el hemisferio sur, los residentes tienden a reducir sus viajes al exterior, lo que potencia el gasto de los habitantes locales durante el torneo. Según las estimaciones del FMI, se espera que el PBI sudafricano crezca 2,6% en 2010 y continúe con esa tendencia en los siguientes tres años, alcanzando una tasa del 4,4% en 2013, relevó abeceb.com.

La experiencia alemana
Para Alemania 2006, se invirtieron 37.000 millones de euros en obras viales y 1.380 millones en estadios. “El Mundial fue un acierto total y un impulso adicional para la economía nacional, para la imagen y para la demanda turística. Aún hoy, disfrutamos de las ventajas que dejaron esas obras”, dice Klaus-Ludwig Keferstein, ministro Consejero de la Embajada en Buenos Aires.



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