"La Argentina ya no me sorprende"

Nacido en el país, Julio Muñoz Kampff preside la operación Mercosur de Henkel, grupo alemán que factura 15.000 millones de euros anuales. 05 de Julio 2011
Dista Julio Muñoz Kampff de ser el tradicional ejecutivo de una multinacional alemana. Se recibió de ingeniero en ese país y hace 25 años que trabaja en Henkel, fabricante de productos químicos fundado en 1876 y que, a escala global, facturó 15.092 millones de euros en 2010. Tras formarse en casa matriz –con pasos por México y Brasil, entre otros destinos–, hoy preside las operaciones del grupo en el Mercosur. Con base en São Paulo y constantes traslados a México y a la Argentina –donde la firma también tiene plantas–, no es, precisamente, esa cercanía la condición que mejor le permite interpretar las particularidades del mercado local. Argentino de nacimiento, considera su nacionalidad una condición, en sus palabras, “fundamental” para explicar situaciones –y traducirlas– en el board de Dü-sseldorf. “Lo que vivimos aquí nos enriquece y da la posibilidad de sobrepasar retos a los que, en otros países, no estaríamos tan adecuados. Es una ventaja competitiva de los ejecutivos argentinos”, pondera. “Toda esa experiencia, de diferentes regímenes gubernamentales, planes económicos, grandes inflaciones, desvalorizaciones de moneda, intereses altísimos, contribuyó a administrar situaciones, que es lo que Henkel estuvo haciendo conmigo”, agrega. Cuenta que ese know-how le sirvió para gestionar en contexto inflacionario en México. “Y, cuando hubo problemas en Brasil, fui transferido hacia allí”, apunta.

En 2010, la facturación local de Henkel creció 20 por ciento, a $ 279 millones. El monto es 3,4 veces superior a los $ 81 millones de 2006. Para este año, Muñoz Kampff proyecta otra evolución del 20 por ciento. Amén de sus productos importados, en 2010, la empresa generó 19.000 toneladas, entre adhesivos hotmelt (se derriten con el calor), de base acuosa y resinas, que se utilizan para la fabricación de pañales, toallas femeninas, pañuelos tissue, packaging y etiquetado. Destinó el 30 por ciento al exterior, principalmente, Brasil. En tanto, a través de procesos tercerizados, desarrolla selladores y líquidos para el tratamiento de superficies metálicas que, luego, se aplican en las terminales automotrices. Así, totalizó 25.000 toneladas. “Trabajamos a 70/80 por ciento de capacidad. Es una buena proporción: mantiene un piso alto de actividad y, si uno necesita más, invierte”, evalúa el CEO regional. En el plano comercial, la empresa –también dueña de los pegamentos escolares Pritt– incursionó en segmentos de consumo directo, con marcas propias: Agorex (adhesivos), Loctite (adhesivos y selladores para automotores) y Schwarzkopf (productos de cosmética capilar para peluquerías profesionales). No obstante, el foco actual está puesto en la inauguración de una nueva sede, en San Isidro. Un edificio de más de 1500 metros cuadrados (m2). Con una inversión de $ 8 millones, la compañía instalará allí un centro de research, que desarrollará tecnologías de adhesivos de base acuosa y base para hotmelts, a aplicar en escala mundial.

“La apuesta de la compañía son los mercados emergentes”, puntualiza Muñoz Kampff. El año pasado, ese conjunto de países pasó a representar del 38 al 41 por ciento de la facturación global de Henkel y se espera que sea el 45 en 2011. El ejecutivo no cree que eso se traduzca en vulnerabilidad, dada la mayor exposición a mercados, con frecuencia, imprevisibles. Como la Argentina país que, dice Muñoz Kampff, agotó su capacidad de sorpresa: “Aquí vivimos muchas cosas en poco tiempo”.



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