"La Argentina necesita tener reglas de juego claras para atraer a los inversores"

El ex ministro de Economía de Chile, Juan Andrés Fontaine, firme defensor de la economía de mercado, pasó por la Argentina para participar del Campus FAES 2012. En diálogo con WE, afirma que las restricciones a las importaciones, la posible nacionalización de YPF y las idas y vueltas en torno a los vuelos de LAN a Malvinas minan la confianza en el país y desalientan la inversión. También advierte sobre los riesgos del intervencionismo estatal exacerbado al calor de la crisis. 23 de Marzo 2012

A Juan Andrés Fontaine, ex ministro de Economía del gobierno de Sebastián Piñera, se lo conoce en Chile por su prédica inclaudicable contra el estatismo. Y está claro que de este lado de la cordillera, este economista formado en la Universidad de Chicago no cambia de libreto. En una entrevista con WE, admite que "la resaca de la crisis financiera" de 2008 trajo aparejado -equivocadamente- el descrédito de "la economía de mercado". Pero afirma sin dudar que "sería un error volver a pensar que las soluciones las tiene el Estado. Lo que hay que hacer es perfeccionar las regulaciones para que las reglas del juego bajo las cuales opera el mercado sean más eficientes", sostiene.

Fontaine participó de la tercera edición del seminario organizado por Fundación Pensar, Fundación Libertad y FAES, el think tank del Partido Popular español que preside José María Aznar y que se reunió en Buenos Aires para debatir la agenda política en el nuevo escenario mundial.

¿
Cómo está Chile en el contexto regional para hacer frente a los coletazos de la crisis de la eurozona?
- Muy bien posicionado. En general, tengo una visión muy positiva respecto del escenario para América Latina. Si bien hay una situación muy difícil en Europa, el crecimiento del Asia y de las economías emergentes hoy día representa cerca del 80% del crecimiento de la economía mundial. Eso es importante. En Chile, más de la mitad de las exportaciones van al Asia y otro porcentaje muy importante va a América Latina. De hecho, los mercados del Viejo Mundo representan la cuarta parte de lo que son las exportaciones de Chile. De modo que está bien posicionado para aprovechar este crecimiento fuerte del Asia. Además, el costo del financiamiento ha bajado mucho porque las tasas de interés están en el suelo, entonces eso le permite a Chile recibir mucha inversión extranjera, u$s 18.000 millones en 2011 que se está invirtiendo. Hay un boom minero que está creando prosperidad y empleo, una inversión muy importante en energía, se están desarrollando diversas actividades y estamos con buen crecimiento económico, baja sistemática del desempleo y buen crecimiento en los salarios.

Mucho tiene que ver este crecimiento con el alza de los precios de las commodities que beneficia a la región. ¿Nuestros países están aprovechando esta oportunidad seriamente o se han vuelto en un punto demasiado commoditie-dependientes?
- Es un tema difícil, porque cuando los precios de los commodities están buenos es el momento de producir y vender commodities en el mundo, y eso crea esa dependencia. Lo importante es qué se hace con los ingresos extraordinarios que reciben los países por los buenos precios. Parte de esos ingresos deben ahorrarse, porque estos precios son temporales. Chile ha hecho eso. Y parte deben ser invertidos en el país, mejorando la capacidad productiva, el capital humano, la educación, la capacitación para enfrentar el futuro. En general, América Latina está siendo mucho más responsable en esta oportunidad que en ocasiones anteriores con esta bonanza. 

Los analistas hablan de un auge del proteccionismo producto de la crisis. ¿Es coyuntural o llegó para quedarse?
- Hay ciertas tendencias proteccionistas, en el caso de Argentina, también algo insinuado en Brasil, pero son situaciones diferentes. En algunos casos, eso ocurre cuando la moneda se ha apreciado mucho producto de la bonanza y crea tensiones. Creo que el proteccionismo es un paso atrás, una mala receta que conocemos adonde nos llevó y hay tantas experiencias de países que abriéndose al comercio exterior, aceptando inversiones, especializándose en producir y exportar lo que hacen bien, alcanzan el progreso. Es una mala idea volver sobre ese camino.

La crisis también ha fomentado un mayor intervencionismo estatal. ¿Está en tela de juicio la economía de mercado?
- La resaca de la crisis financiera de los EE.UU. es problemática en ese sentido, ha habido una falla en cómo se desregularon o regularon ciertos mercados, particularmente el financiero. Y eso ha llevado a desacreditar el modelo de economía de mercado. Pero creo que eso es un error, el modelo alternativo lo estamos viendo en bancarrota en Europa. El crecimiento exorbitante del gasto público, de la deuda pública, de la carga tributaria, finalmente terminan creando una enorme crisis.

¿Es el fin del estado de bienestar en Europa?
- Si no es el fin, está muy cerca de serlo, requiere cirugía mayor el estado de bienestar europeo para poder volver a funcionar. Y creo que también las regulaciones financieras sobre las cuales se desarrolló el mercado financiero en los EE.UU. y en el mundo requieren cambios. Ésa es la enseñanza que uno saca de la gran crisis. Pero sería un error volver al estatismo, volver a pensar de que las soluciones las tiene el Estado. Lo que hay que hacer es perfeccionar las regulaciones para que las reglas del juego bajo las cuales opera el mercado sean más eficientes.

¿Cómo ve la pelea del gobierno argentino con Repsol-YPF? Además de quita de concesiones, se habla justamente de una posible reestatización de la empresa.
- No conozco detalles. Lo que sí percibo es que para el desarrollo de las economías, para atraer inversiones, para la creación de empleo es importante que las reglas de juego sean conocidas y estables. Y cualquier acción de esta naturaleza que sea percibida como un cambio en las reglas de juego es sumamente dañina, no sólo para los inversionistas extranjeros, sino también los nacionales. El regreso a un manejo como el que vimos en toda América Latina en el pasado, en el cual las reglas se ajustaban a la coyuntura, ya sea económica, financiera o política, crea un grado de incertidumbre enorme y eso es atentar directamente contra esta posibilidad de que América Latina, en general, y la Argentina en particular, logren el salto en el desarrollo que necesitan. 

¿Las restricciones a las importaciones -que han generado la queja de Chile- deben leerse también en esa dirección?
- Confiamos en que las reglas del libre comercio vuelvan a imperar, comprendemos que hay emergencias que puedan requerir de pronto alguna desviación en esa materia, pero confiamos en que sea rápidamente restablecida la normalidad.

¿Es la Argentina un socio confiable para Chile? Hoy, las importaciones; ayer, el gas... ¿Somos o no buenos vecinos?
- En muchos aspectos somos buenos vecinos, pero hemos tenido historias que no son lo positivas que querríamos. Y tenemos que avanzar en relaciones que, sobre la base del beneficio mutuo, sean estables y confiables. Hay mucho que avanzar en la integración física, la integración energética... Eso requiere un largo trabajo para ir limando asperezas que generaron malas experiencias en el pasado. 

¿Cómo ve Chile la intención de la Argentina de que Aerolíneas vuele a Malvinas, una ruta que hoy opera la chilena LAN?
- Ahí hay una operación comercial de una empresa que tiene origen en Chile, pero cuyas acciones se transan en el mundo. No conozco detalles, lo que sí creo es que hay ahí un caso de una actividad comercial importante para una empresa que es importante, a punto de concretar la fusión con TAM y, de algún modo, su operación queda condicionada a cuestionamientos o definiciones que son estrictamente políticas en relación a un problema de soberanía como el de Malvinas. Ése es el tipo de señales que son perjudiciales para el desarrollo económico. Y vuelvo al punto, para las empresas, la inversión, la creación de empleo, la estabilidad en el marco regulatorio es clave. Entonces, es una señal negativa.

¿Qué debe hacer Argentina para volver a generar confianza en los inversores?
- Creo que ha habido desde la crisis de comienzos de la década pasada demasiadas idas y vueltas en el marco regulatorio. Aún tiene que pasar un tiempo, estabilizarse el marco regulatorio, decantarse la incertidumbre y, una vez que ocurra, Argentina va a tener todas las posibilidades para recibir inversiones y acelerar su desarrollo. Pero el pasado reciente pesa.



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