"La Argentina es hoy un pálido reflejo de lo que podría ser"

El economista chileno Sebastián Edwards analiza los desafíos a corto plazo para la región y alerta sobre el peligro populista. El caso chileno y el dilema verdeamarelho. Perú y Costa Rica, con potencial. 30 de Abril 2010

Hay cifras que alarman y entristecen: cada año, unos 400 mil latinoamericanos emigran clandestinamente a los Estados Unidos y cientos de miles se encuentran de forma ilegal en los países de la Unión Europea. En el siglo XVIII, las colonias de América del Norte y del Sur tenían más o menos el mismo nivel de vida. “Hacia 1820, el ingreso per cápita en América Latina equivalía a unos dos tercios del de Estados Unidos y Canadá. En 2005, a una quinta parte”, describe el economista chileno Sebastián Edwards, quien acaba de presentar Populismo o mercados. El dilema de América Latina (Norma), un libro que aborda el descontento producido por la globalización en países de la región y analiza los modelos de Hugo Chávez, Evo Morales y los Kirchner. “El peligro del populismo siempre está presente. Es una doctrina de retórica fácil y embrujadora. El problema es que es un sistema político de resultados nefastos y catastróficos”, dice a Weekend durante una entrevista en la que reflexiona sobre el futuro de la región, el potencial de Perú y Costa Rica y los desafíos para Brasil y Chile.

“La Argentina es un país con un potencial enorme pero, desafortunadamente, sus políticos jugaron a los experimentos extremos y dogmáticos, sin entender que las piedras angulares del progreso son las políticas que fomentan la innovación, y las instituciones sólidas que protegen el imperio de la ley y el respeto por los contratos”, dice. De todos modos, y aunque el temor al populismo parece latente, Edwards reconoce que cada nación tiene su propia dinámica y descree que la Argentina vaya a seguir el camino del polémico líder caribeño. “Aunque las dos administraciones de Kirchner han tenido innegables rasgos populistas, el país no es ni será Venezuela. Pero se sigue alejando de su potencial y hoy es el pálido reflejo de lo que podría ser”.

Compleja América
Con países como Perú y Costa Rica con buenas perspectivas de crecimiento (“Colombia también, aunque el personalismo excesivo de Uribe ha tenido un efecto negativo sobre el desarrollo democrático”, aclara), y a pesar de los malos augurios que la crisis subprime parecía deparar, la región sobrevivió sin demasiados sobresaltos. “Esto se logró, principalmente, gracias a un manejo macroeconómico prudente y muy profesional. El gran desafío es aprovechar este momento y transformar a nuestras economías en ejemplo de eficiencia y productividad”. Para ello, Edwards asegura que es necesario una gran reforma educacional, que debe terminar con el “poder desmedido” de los sindicatos de los maestros; un proceso de desregulación masiva, que debe comenzar por una reforma profunda del sistema de los notarios y escribanos; reformas judiciales que agilicen los procesos de resolución de conflictos y mejoren la eficiencia, probidad y alcance de la justicia; y control de la violencia e inseguridad. “Esto último, especialmente en México y América Central”, agrega.

Sobre la reciente llegada a La Moneda del empresario Sebastián Piñera, el economista no pone en duda que el primer mandario chileno continuará con el modelo que la Concertación implementó a lo largo de sus 20 años al frente del país trasandino. “Habrá cambios de estilo y de énfasis, pero Chile seguirá siendo una economía abierta basada en los principios de la competencia y del mercado, con programas sociales que buscan disminuir la pobreza y la desigualdad”. No obstante, la reconstrucción del territorio, tras el terremoto de febrero, se convierte en uno de los principales desafíos para la nueva gestión. “El gran interrogante es si Piñera aprovechará la oportunidad para hacer nuevas reformas que modernicen aún más la sociedad”, dice. En tal sentido, el economista se pregunta cómo el presidente de Chile evaluaría un punto relacionado a la educación: “O reconstruyen las escuelas dañadas y se regresa al status quo de un sistema educativo mediocre, aún siendo el mejor de América Latina, o se aprovecha la oportunidad para reformar el sistema de fondo, en un intento por acercarse a países como Australia y Nueva Zelanda, dos exportadores de commodities que deberían transformarse en los puntos de referencia”, ejemplifica.

Hacia el otro lado del mapa, Edwards no comparte el optimismo pro verdeamarelho tan impertante entre los economistas locales. “Es verdad que Lula evitó la tentación del populismo y que redujo la inflación, y que el país tiene un mercado potencial enorme. Pero, en lo que verdaderamente importa, ha avanzado muy poco: el nivel de productividad es bajísimo, la calidad de la educación es lamentable, la burocracia es asfixiante, la infraestructura es deficitaria y las instituciones son débiles. Si Brasil quiere ser una potencia mundial, necesita una revolución de la productividad. Políticamente, no sé si serán capaces de hacerlo”.

¿Cómo ve la era post Lula?
Brasil me preocupa. Un país no se transforma en potencia económica por el solo hecho de tener una inflación baja y estable. La base del crecimiento es la productividad y la innovación, lo que Schumpeter llamó “destrucción creativa”. Creo que tanto para Dilma Rousseff como para José Serra será difícil implementar los cambios requeridos.

La tiranía del dólar y el tipo de cambio parecen estar arraigados a la mentalidad de los consumidores latinoamericanos, especialmente los argentinos. “Pero hay países que, poco a poco, han ido reduciendo la obsesión por el dólar y otras monedas convertibles. Posiblemente, el caso más importante sea el de Perú, donde los depósitos en dólares cayeron de casi un 80 % a un 40 %”, explica.

¿Qué enseñanzas cree que la región debería capitalizar de la última crisis?
En una economía moderna es fundamental tener un sistema regulatorio inteligente, ágil y dinámico que, sin asfixiar la creatividad y la innovación, pueda poner atajo a la codicia, a los abusos y a la especulación desmedida. La segunda lección se refiere a que, en contraste con lo que plantean los fundamentalistas, los mercados no son perfectos. Un corolario de esta lección es que las finanzas no son como la física y que los modelos matemáticos -aun los más elegantes- nunca capturan cabalmente la realidad. Depender de ellos como si fueran perfectos y exactos es un gran error. z we

Economista global
Sebastián Edwards, economista y escritor chileno, es profesor de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) y lleva publicados más de una decena de libros sobre economía latinoamericana, entre los que destacan Crisis y Reforma en América Latina y Monetarismo y Liberalización: el experimento chileno. Sus libros fueron traducidos a varios idiomas en tanto que columnas de opinión se publicaron en los principales periódicos de Hispanoamérica (El País y La Vanguardia, de España; El Mercurio y La Tercera, de Chile; La Nación y Clarín, en la Argentina) y de habla inglesa (Financial Times, Wall Street Journal, Los Angeles Times, y Miami Herald). Aparece habitualmente en CNN y otros programas de noticias y opinión. También, es autor de la novela El Misterio de las Tanias.



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