La Argentina en cuotas, un boom que no tocó su techo

La Argentina en cuotas, un boom que no tocó su techo

Con un consumo privado que los economistas estiman crecerá un 6% en 2011, los argentinos avanzan con los pagos a larzo plazo y las promociones bancarias. Un bajo nivel de endeudamiento de 2,3 sueldos a nivel nacional alienta la demanda de la clase media y media baja. Las zonas de peligro y los límites del modelo, bajo la lupa de los especialistas. 18 de Febrero 2011
Crédito: consumir hoy y pagar mañana. O pasado. O en 50 meses. Las cuotas sin interés, las promociones de los bancos, las alianzas de éstos con los negocios comerciales hicieron de los bienes durables los protagonistas del boom del consumo que caracterizó al país durante 2010. Esta tendencia lejos está de mermar. “El stock de préstamos bancarios para las tarjetas de crédito y los personales totaliza un 4,4% del PBI en 2010, unos $ 61.000 millones”, según indica un informe económico elaborado por el Banco Ciudad. Al sumarle los fideicomisos financieros y los préstamos de los comercios minoristas, las financiaciones al consumo equivalen a un 5% del producto.

Con todo, los préstamos por medio de tarjetas de crédito (en pesos y en dólares) y los personales muestran cifras ascendentes en la última década. “El incremento que han tenido estas dos categorías se han diferenciado ampliamente del resto de los préstamos: han crecido más del 1000% en los últimos nueve años”, afirma María Luz Vera, economista de Ieral-Fundación Mediterránea.

El financiamiento a través de tarjetas de crédito, asimismo, muestra una evolución que se afianza en el último año: en diciembre de 2010, el crecimiento interanual de este tipo de préstamos fue del 50%.

Los números lo hacen evidente: el argentino consume más, ahorra menos. Por ahora, los bienes durables le ganan la batalla a los verdes billetes. ¿El motivo? Para el economista Aldo Ferrer, “el consumo se mantiene porque aumenta el poder adquisitivo, y la gente tiende a usar los instrumentos de crédito que tiene disponible. Este año, la tendencia será semejante a la de 2010”.

Luciano Laspina, economista Jefe del Banco Ciudad, coincide en que el fenómeno encontrará este año su continuación, pero apunta a la suba de precios como la principal variable que define al actual modelo de consumo. “En la medida en que la inflación siga alta, la compra con cuotas sin interés va a seguir, porque es un recurso que la gente utiliza para sacarle provecho a la suba de precios”, dice Laspina, para quien la compra es un incentivo a anticipar consumo con tasas reales de interés negativas”.

En este contexto, ganarle a la inflación parece ser la consigna. La financiación a corto plazo, el medio. Y si es en cuotas, y a tasa cero, mejor aún. Con una política monetaria expansiva, los bancos prestan su dinero y los consumidores no se muestran reticentes a endeudarse en pesos.

Los durables, como los LCD, las notebooks y las computadoras, son los bienes más elegidos por los consumidores. Tan solo su producción se incrementó un 18% en 2010, según estimaciones del Ministerio de Economía. “La gran ventaja que tiene el crédito en cuotas es que una vez que se pagan las primeras tres, las restantes van a ser mucho más fáciles de abonar, porque el salario seguramente subió al mismo ritmo que la suba de precios”, asevera Rodolfo Santangelo, director de M&S Consultores. Y resume: “La inflación es el purificador del endeudamiento”.

¿Endeudados?
A pesar de que una gran parte de los argentinos es partícipe del boom del consumo, el nivel de endeudamiento aún no es preocupante para el país. “Al tercer trimestre de 2010, el endeudamiento promedio era de 2,3 sueldos ($ 3939, según datos del Indec) a nivel nacional, lo que muestra una caída del 2,5% con respecto al mismo período de 2009”, indica Vera.

No obstante, en Buenos Aires –provincia que concentra al 32% de la población total– se calcula un endeudamiento promedio de dos salarios al tercer trimestre de 2010, que representa un 17,7% más que en el mismo trimestre del año anterior.

A comienzos de la década, la economista de Ieral señala que “el endeudamiento bancario promedio de un asalariado se aproximaba a cinco meses de su sueldo a nivel nacional. “Luego de la crisis (de 2001), de la destrucción de préstamos y del inicio del proceso de recuperación del empleo, el nivel de endeudamiento promedio desciende a menos de dos sueldos”, compara Vera.

Para Andres Méndez, director de la consultora AMF Economía, este modelo de consumo tiene límites amplios, porque a los argentinos no se les terminó el margen para endeudarse. “El 75% de los 9,2 millones de deudores debe menos de $ 10.000”.

Por su parte, los préstamos personales parecen seguir la misma línea. “El 85% de los préstamos personales que se entregaron en diciembre de 2010 fueron menores a $ 10.000, lo que equivale a 2,5 sueldos promedio”, continúa Méndez. “La gente se ha apalancado en el consumo, pero la capacidad de endeudamiento sigue siendo alta. Por eso crece el crédito al 40%, y el BCRA espera que este año crezca otro 40%”, adhiere Laspina.

Con salarios del sector formal que aumentan al mismo ritmo que una inflación calculada entre un 27 y 30% para 2011, la clase media baja (con ingresos que promedian los $3900) y la clase media ($ 5500 en ingresos) son los sectores más beneficiados por los planes de cuotas que ofrecen las entidades bancarias. “El argentino deja de mirar la tasa y mira la cuota. Una cuota de $ 100 en un salario de $ 3000 a $ 5000 parece poco, y se puede acceder a la compra de un televisor. Pero esa persona tiene tres tarjetas, cada vez más cuotas. Y al dejar de mirar la tasa, corre el riesgo de endeudarse más”, sostiene Soledad Pérez Duhalde, economista de la consultora abeceb.com.

“Cuando se habla de tarjetas de crédito, hay dos segmentos: el bancarizado, que es la clase media alta, y el crédito para consumo vinculado con las segundas marcas de tarjeta”, distingue el economista Jefe del Banco Ciudad. Según Laspina, hay “bastante poca información” sobre el último sector, que es el más informal y “suele ser castigado con tasas enormes”.

Zona de peligro
Entonces, ¿dónde encuentra su techo el consumo privado? Los economistas consultados por We coinciden en que si bien el techo aún se encuentra bastante lejos, existen riesgos latentes a la hora de endeudarse. “La alarma es tener deudas más allá del poder adquisitivo, que es un fenómeno de la sociedad de consumo occidental. El nivel de consumo debe mantener una relación con el nivel de ingreso promedio del consumidor”, explica Alicia Caballero, economista y profesora de la UCA. Para Caballero, a ese riesgo se le suma que “muchas veces se calcula la cuota y no el costo financiero, y en definitiva se termina pagando un costo del 40% anual”.

Si bien los niveles de morosidad resultan bajos, la economista señala una tendencia al “consumo excesivo”. “Cuando un determinado nivel económico accede a bienes que naturalmente, por su sueldo, no podría acceder, se está en una zona de peligro”, advierte.
Otro de los riesgos se plantea desde los gastos corrientes. “Mes a mes, una familia tiene que absorber los fuertes incrementos de los productos de primera necesidad. Los alimentos insumen un 30 a 40% de los ingresos de una familia de clase media”, expresa Rodrigo Álvarez, gerente de Economía y Finanzas de Ecolatina. Hay que recordar que durante 2010, el aumento de precios de los alimentos se ubicó en torno al 37%. Según Álvarez, “el principal riesgo es que se empiecen a financiar los gastos corrientes con tarjeta de crédito”, y así, estos gastos entran en conflicto con los pagos de los bienes suntuarios. “Lo ideal es que las tarjetas de crédito financien sólo los gastos extraordinarios y permitan suavizar el perfil de gasto”, amplía.

Consumo electoral
Entre un 5 y 6% son los porcentajes entre los que las consultoras económicas ubican el crecimiento del consumo privado para 2011, que, como afirma el BCRA, continuará siendo “el mayor impulsor del crecimiento” del producto bruto interno (PBI). “El consumo es un componente que gana peso específico dentro de la demanda. El modelo ha sesgado a la inversión, a la producción, y se ha volcado más al consumo. En ese sentido, los últimos años se parecen más a la convertibilidad que al período 2003-2006”, compara Álvarez.
A su vez, este modelo es incentivado por la falta los vehículos de ahorro atractivos. “Tener un plazo fijo, un depósito, comprar dólares, son alternativas que, en términos de protección del poder adquisitivo, no son efectivas. Generan un menor redimiendo que la inflación”, completa el economista de Ecolatina.

Con un panorama para el consumo privado que parece estar definido –al menos para 2011–, las elecciones presidenciales no arrojan sombras sobre este motor que impulsa al crecimiento del país. “Las elecciones se van a producir en el marco de una economía que está razonablemente bajo control, a diferencia de otras elecciones, donde había una gran incertidumbre institucional y política”, opina Ferrer, para quien “las presidenciales no modificarán el cuadro” de consumo.

Para el economista Jefe del Banco Ciudad, las elecciones se pueden presentar como el “único contrapuesto” para el consumo privado, aunque por el momento, “no es algo que se vea”. En cambio, Caballero pronostica que las presidenciales de octubre pueden funcionar como un incentivo a la demanda. “En un país como la Argentina, la incertidumbre exacerba un poco el consumo. El argentino piensa ´mientras puedo compro, después veremos’ –ejemplifica–. La incertidumbre sí afecta a la inversión, porque cuesta hacer una proyección, un flujo de fono, encontrar una tasa de descuento”.

Gane quien gane en las presidenciales, para el director de AMF Economía las condiciones favorables para el consumo están instaladas. Por eso, Méndez asegura que el modelo no pegará un viraje de cara a 2012. “Si gana otro (que no sea el oficialismo), ganará quien garantice que esto continuará al menos un poco. No se va a votar a un candidato que diga que esto se corta”.

Un consumo privado inmune a la incertidumbre propia de un clima electoral. Con este panorama, los bancos ya se encuentran preparando (y ampliando) sus promociones para marzo de 2011. Los consumidores, con sus tarjetas en alto: no existe suceso en 2011 que, por el momento, interfiera en sus compras. “El crédito al consumo va a seguir funcionando hasta que se instaure un plan de estabilización, se baje la tasa de inflación y los salarios no aumenten como ahora, –dice Santangelo–. Ahí se verá quién quedó sobreendeudado y quién no”.

Tarjetas con mayor poder de compra, la apuesta bancaria
La facilidad en las cuotas se suma a las atractivas promociones. Al momento de “seducir” clientes, los bancos juegan sus mejores fichas en el juego del consumo.

Sin embargo, la ampliación del límite de compra de las tarjetas de crédito es hoy una de las prácticas más comunes para extender la capacidad de consumo del titular de la(s) tarjeta(s). “En la cartera de acreditación de sueldos, extendimos los límites hasta en un 50%”, afirma Sergio Strólogo, Gerente de Productos, Tarjetas de Crédito y Préstamos del Comafi.
En Banco Galicia, se otorgaron aumentos de límites masivos a más de 310.000 clientes, que representa un “35% del total de clientes que tienen consumos con sus tarjetas”, según afirman desde la entidad bancaria. A todos ellos, a partir de mayo de 2010, se les duplicó el límite de compra.

De esta forma, un cliente que tenía una tarjeta de $ 10.000 para un pago y $ 10.000 para cuotas, pasó a tener un poder de compra de $ 30.000, al elevarse en un 100% el límite para el pago en cuotas. Luego de realizar un análisis que cubrió a sus 200.000 tarjetas de crédito, Banco Comafi llegó a dar aumentos de alrededor del 30% del límite.

En los últimos años, el aumento del consumo privado les dejó a los bancos una lección: aumentar las revisiones para seguir extendiendo los límites. “Antes se hacía anualmente, pero desde 2009 hacemos revisiones semestrales. Hay que hacerlas de forma periódica, tanto por el incremento del consumo como por las ofertas de la competencia interna”, expresa Esteban Seiguer, jefe del Departamento de Segmentos de la Gerencia de Banca Personal del Banco Credicoop. Desde el banco presidido por Carlos Heller, se les amplió el límite de compra en un promedio de 20% a “casi la totalidad” de las 500.000 tarjetas.
Por su parte, Banco Galicia planea para 2011 “al menos tres procesos masivos de aumentos de límite”. Desde Banco Francés, prefieren “no realizar comentarios sobre nuestra estrategia comercial”.

El perfil del usuario
Al momento de extender los límites, los bancos realizan modelos que permiten detectar el comportamiento de los clientes denominados scorings. “Se toma en cuenta el comportamiento de los clientes en cuanto a consumo y pagos. De esa forma, se infiere la capacidad de pago, es decir, su nivel de ingresos”, sostiene Cristian Paz Saguier, Gerente de Consumo y Seguros de Banco Hipotecario. Y agrega: “El comportamiento en el mercado crediticio y el nivel de utilización de tarjeta y la antigüedad del cliente son otros factores a considerar”.

Según Strólogo, en Banco Comafi el análisis se dividió entre aquellos clientes que acreditan sueldos con el banco y los que no. “Esto es para darles un mayor aumento (del límite) a los clientes que sí acreditan sueldos con nosotros”, diferencia. Asimismo, para seguir de cerca la variabilidad de precios, se realiza un análisis enfocado en el uso del límite de compra. “Si vemos que hay clientes que tienen tomado un 80% del límite, seguramente necesite más ampliación que uno que esté usando a un nivel más bajo su tarjeta de crédito”, adhiere Strólogo.

A pesar de que el uso de las cuotas se transformó en una práctica generalizada en todos los niveles de ingresos, el jefe del Departamento de Segmentos de Credicoop asegura que “en los sectores bajos, el uso del límite de las tarjetas está muy utilizado”, mientras que en los medianos no llega a usarse la totalidad del cupo.



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