Innovar, ésa es la cuestión

Innovar, ésa es la cuestión

Las escuelas de Negocios en todo el mundo viven un resurgimiento del emprendedorismo como efecto de la reciente crisis, pero también por la ampliación de la base tecnológica y la creciente oferta de las escuelas de países en desarrollo. A las instituciones más tradicionales, la tendencia los obliga a adaptar su cursada a la enseñanza. Sepa cuáles ya están ganando la apuesta. 28 de Febrero 2011
La reciente crisis financiera global significó un antes y un después también para la educación ejecutiva. Pero, aunque muchas escuelas de Negocios están listas para cambiar, las fuerzas conservadoras pesan. Tanto que pueden inducir a las instituciones más respetadas a volverse complacientes, recayendo en el modelo de pre recesión a pesar de que la cantidad de estudiantes que se abstiene de la tradicional ruta del MBA crece. Con la experiencia de haber vivido la Gran Recesión y estar para contarlo, los postulantes valoran cada vez más herramientas para la autorealización y el emprendorismo y a las entidades que se adaptan a esas necesidades.

Fue el caso de Monisha Varadan y Joachim Vandaele. En apenas un año, sus vidas cambiaron, aunque no necesariamente como la imaginaron cuando se inscribieron en el MBA de Insead 12 meses atrás. En pocas semanas se convertirán en los dueños de una gran compañía de capacitación por Internet. Para Varadan, la sorpresa fue mayor: porque fue en Insead donde tuvo su primera experiencia de emprendedorismo, según admitió la ex periodista, en una reciente entrevista con el diario Financial Times (FT). De hecho, apenas hace medio año, Varadan, de 30 años, y Vandaele, de 32, ni se conocían. Trabajaron juntos por primera vez en el transcurso de la maestría, durante un curso diseñado para identificar compañías que estaban maduras para una adquisición. Hoy, tienen un plan de negocios armado, un volumen no menor de capital de riesgo y la experiencia de haber puesto sus lecciones a prueba en la vida diaria. “El verdadero examen del MBA es cuando uno vuelve al mundo real para probar lo aprendido”, dice Vandaele, un ex banquero.

La tendencia
Aunque los números son pequeños todavía, un creciente porcentaje de graduados de MBAs está optando por ser emprendedores. En la Sloan School of Management, la escuela de Negocios del MIT, el 8,4% de los estudiantes de MBA que se graduaron en 2010 iniciaron sus propias compañías durante la graduación. Se trata de una de las mayores proporciones hasta la fecha. En la Harvard Business School, entre el 35% y 45% de los estudiantes siguieron el mismo camino.

La tendencia es una reacción directa a la recesión, dice Jana Kierstead, Managing Director del MBA y Desarrollo Profesional en Harvard. “Estas personas fueron testigos de cómo sus padres y amigos eran despedidos. Quedaron afectados por ver a sus colegas juntar todo en las cajas e irse”, amplía el ejecutivo ante el FT.

Los escándalos bancarios y la crisis de confianza en los negocios llevaron a las escuelas de Negocios a un punto de inflexión que tendrá su momento de la verdad en 2012. El año próximo será crítico para colocar las bases de las escuelas de Negocios para el futuro. ¿La razón? Globalización y computarización.

Los programas tradiciones de MBA basados en campus de los Estados Unidos y Europa se enfrentan a más competencia que nunca debido al acelerado crecimiento en el número de escuelas en países en desarrollo y la explosión de la enseñanza online. ¿Cómo harán las instituciones top del mundo, especialmente aquellas en los Estados Unidos, para convertirse en jugadores globales? ¿Cómo escalarán manteniendo la calidad?
Paul Danos, decano histórico de la Tuck School of Business en Dartmouth College, que integra el selecto grupo de entidades de negocios elite estadounidenses, describe a las escuelas de Negocios tradicionales como un modelo demasiado conocido. “Nadie tiene un gran share. Todos somos grandes pescados en nuestras pequeñas lagunas”, dice.
Las escuelas de elite fueron lentas en lo que respecta a la actualización de su oferta, admite también Karl Ulrich, vice-decano de Innovación en la Wharton School de la University of Pennsylvania. “Las instituciones líderes han sido las últimas en innovar. Las de segunda -y tercera- línea han estado haciendo cosas realmente interesantes, porque tienen que hacerlo para sobrevivivir”.

La diferenciación
Liderando el camino entre los establecimientos top está la escuela de Negocios Kenan-Flager de la University of North Carolina, que este año lanzará un MBA de aprendizaje a distancia que se adhiere a todos los criterios de inscripción y contenidos utilizados para sus otros programas de MBA -incluyendo el requerimiento de que los aplicantes realicen el examen GMAT. James Dean, el decano de la entidad, dice que no duda de que otras vayan a seguirlos.

Mientras que algunas escuelas se concentran en la necesidad del tamaño y la escala, otras están abordando el conjunto de programas que ofrecen. Santiago Iñiguez, decano de la escuela de Negocios del Instituto de Empresa (IE) en Madrid, lo comenta como la “hibridación” del mercado. “Luego de años de commoditización, en los que un MBA significaba lo mismo, ahora veremos un boom de diferenciación”, anticipa.

Uno de los ejemplos más visibles es la tendencia de estos programas a ofrecer cada vez más una doble titulación o conjunta con otras áreas de materias o escuelas. También hay un interés creciente en maestrías y otros tipos de posgrados. David Schmittlein, decano del MIT Sloan, es uno de los responsables de entidades estadounidenses que siempre valoró la pluralidad de grados. “¿Cuánto de la maestría se adapta a personas que están terminando los 20 años, que trabajaron por cinco o seis años? O sea, no tengo nada en contra del programa MBA (clásico); pero no es la única respuesta a todo”.

Es más, la tradicional división entre los MBA de un año de Europa y las carreras de dos años en los Estados Unidos podría diluirse aún más: algunas de las escuelas más tradicionales de Estados Unidos, como la Kellogg School of Management, cerca de Chicago, están armando carreras aceleradas de un año. Eric Webe, decano asociado del IESE Business School (España), que ofrece uno de los pocos MBA de dos años europeos e incluye una pasantía de verano, dice: “El obstáculo (en los programas anuales) es que los reclutadores usan justamente las pasantías para probar a los estudiantes”.

Muchos están en desacuerdo. Carol Stephenson es decana de la Richard Ivey School of Business, en la University of Western Ontario, que redujo la duración de su MBA de dos años a uno. En 2010, el 92% de su clase tenía trabajo tres meses después de graduarse. “Está la idea de que uno necesita la pasantía. Eso resultó ser un mito”, cierra. Por su parte, Jake Cohen, decano del programa MBA en Insead - el programa de un año, considerado el más conocido del mundo, que suma 1.000 estudiantes al año- cree que el tiempo de estudio de un año en dos campus es la propuesta de valor de la institución. “Esta es la principal razón para aplicar a Insead”, sostiene.

Los graduados están considerando un rango más amplio de trabajos que hace una década, pero los reclutadores están buscando prácticamente las mismas capacidades que antes de la recesión, dice Susan Kline, directora de Desarrollo de Carrera del MBA en MIT Sloan. “No tengo ninguna noción de que las corporaciones estén pidiendo algo diferente de nuestros estudiantes”, dice.

Rango de trabajos más amplios
Con la recesión llegando a su fin y las oportunidades de reclutamiento en un alza generalizada se espera que las escuelas de negocios vean una caída en las inscripciones, mientras los ejecutivos y empleadores buscan cubrir oportunidades de trabajo con sus empleados existentes.

Las escuelas tratan de adaptarse, y la imagen más reveladora son las iniciativas que traen la generación de nuevos decanos. Sally Blount, decana de la Kellogg School of Management, Northwestern University, Estados Unidos, admitió en un reportaje hecho ante el Financial Times que para 2011 pretende iniciar diálogos entre los profesores, estudiantes y ex alumnos “que exploren lo que se necesita para educar líderes sabios y colaborativos -líderes que construirán organizaciones fuertes y transformarán los mercados para el bien de la sociedad”. Por su parte, Dominique Turpin, presidente del IMD, Suiza, promete: “En una palabra, innovar. En mi primer año completo, quiero comprometerme a trabajar con mis colegas en actualizar regularmente nuestros programas y la manera de entregarlos, para servir de la mejor manera a nuestros socios en el aprendizaje. Tenemos que permanecer al frente de la innovación en educación ejecutiva”. Mientras, Mark Taylor, el responsable de la Warwick Business School (Reino Unido), asegura: “Mi resolución para 2011 es que Warwick Business School ponga el pensamiento crítico y creativo en el corazón de todo lo que hagamos. Creo firmemente que este es el mejor camino para alinear la excelencia en la investigación y la enseñanza y para proveer un fuerte retorno de la inversión para nuestros alumnos durante toda su carrera”. Innovación será también el mantra de Nitin Nohria, decano de la prestigiosa Harvard Business School, Estados Unidos: “Quiero aprovechar el momento para movilizar a nuestros profesores a impulsar la innovación en Harvard para equipar a nuestros estudiantes a ser líderes con las competencias y el carácter para responder a los negocios globales emergentes y los desafíos sociales”.

Los cambios parecen más que necesarios: durante el último año, hubo varios signos de que las inscripciones cayeron. J. J. Cutler, sub vice-decano de Admisiones del MBA, Ayuda Financiera y Servicios de Carrera en Wharton, predice que las inscripciones en la escuela caerán levemente en el próximo ciclo como resultado del crecimiento de las oportunidades en mercados emergentes como la India y China. Un panorama lleno de incógnitas para las old school del mundo desarrollado.



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