Innovar con tradición centenaria

Innovar con tradición centenaria

Bodega Finca La Celia está dando un giro en su estrategia de negocio para consolidarse en el mercado local a través de sus productos premium. Mientras, exporta a 55 países y es el principal productor de vinos kosher. 26 de Agosto 2010

A lo largo de las últimas décadas, la industria del vino local protagonizó ciclos muy violentos. Sin embargo, hoy existen en la Argentina marcas antiguas que sobrevivieron y son jugadores sólidos en el mercado. Finca La Celia es una de ellas. Su historia centenaria da cuenta de un camino que se inició en 1890 cuando Eugenio Bustos fundó la primera bodega del Valle de Uco. Le puso el nombre de su hija Celia, una mujer de fuerte personalidad y gran liderazgo que llevó adelante el emprendimiento familiar durante varias décadas.

Bustos fue también pionero en el desarrollo del malbec, que hoy distingue a los vinos argentinos en el mundo. La bodega fue cambiando de dueños y desde hace 10 años pertenece a Viña San Pedro (Chile). Pero aún conserva aquel espíritu originario con fuerte inserción en su comunidad y también en el mundo, ya que sus vinos llegan a más de 50 países.

Con el nuevo siglo comenzó una nueva etapa para la bodega. La estructura edilicia exterior original se encontraba muy deteriorada. Después del primer impulso de derrumbarla, se impuso la idea de recuperarla. “Quien diseñó la bodega estaba 100 años adelantado. Tiene un lay out conceptualmente muy moderno”, relata Marcelo Srbovic, gerente General de la bodega. Así fue que se preservó la bodega y se incorporó tecnología francesa e italiana.

El año pasado, La Celia exportó el 80% de su producción. Sin embargo, el mercado doméstico viene ganando terreno como parte de la estrategia de la empresa y esperan que en 2010 el 30% de sus vinos se vendan en el país (la mitad llega al interior a través de un esquema de distribuidores). En efecto, el mercado local creció el 40% en 2009. Al mismo tiempo, las ventas al exterior subieron más del 50%.

Crisis y oportunidad
Cuando el crac financiero y económico se desató el año pasado, la industria aprovechó la oportunidad para buscar nuevos mercados mientras los consumidores, a su vez, exploraban productos que respondieran a la demanda precio/calidad. La Argentina tomó partido de esto. La Celia, también. “Teníamos ganas de crecer. Armamos un equipo entusiasta, se incrementó el plantel de exportaciones y la cantidad de viajes al exterior, contra todos los pronósticos negativos sobre la economía mundial. Entendimos que la única forma de mitigar la crisis era saliendo a buscar mercados y oportunidades”, cuenta el ejecutivo porteño que, después de trabajar 15 años en distintas multinacionales, se mudó con su familia a Mendoza.

La finca tiene una superficie total de 600 hectáreas de viñedos que descansan a los pies de la Cordillera de los Andes, a más de 1.000 metros sobre el nivel del mar. Las plantaciones fueron diseñadas para producción de uvas de alta calidad y las plantas son clones seleccionados de origen francés. El malbec proviene de los viñedos históricos de la antigua finca.

En 2002, la bodega sacó (para el mercado externo) los vinos kosher. Actualmente tiene una producción anual de entre 60 y 70.000 cajas y su principal cliente es Israel: las ventas a ese país representan el 10% de las exportaciones totales de la firma. “Este vino se produce en la misma bodega, supervisado por el rabinato a lo largo de todos los pasos, desde la cosecha de la vid hasta que se coloca en el container. El resultado es un vino muy diferenciado”, cuenta Srbovic.

La empresa cuenta con una guardería de niños -mientras sus padres trabajan en la cosecha- y un jardín de infantes permanente. Dentro de la bodega, también funciona la sede del Banco de Alimentos del Valle de Uco y, aseguran en la firma, en el proceso de elaboración utilizan tratamiento de efluentes de agua, minimizan el uso de gases y usan fertilizantes naturales.

Particularidades del sector
En cuanto a las característica de la industria, Srbovic resalta que “es una de las pocas categorías de productos que está desconcentrada y donde existe una gran competencia. Pero no creo que sea una buena estrategia enfocarse en sacar del mercado a una bodega competidora. La industria debe tener una visión de bloque a largo plazo sobre todo en materia de exportación ya que el mercado externo tiene mucho potencial. Por ejemplo, en Asia está todo por hacer”, remarca el ejecutivo.

Las etiquetas de la finca -La Celia y La Consulta- están en una franja de precio entre los $ 17 y $ 180. Para 2010, la firma proyecta un incremento de las ventas del 40% respecto de 2009.

Ficha
- En 2009 vendió 220.000 cajas (12 botellas cada una) en el mercado doméstico.
- El 80% de la elaboración se exporta. En 2009, representaron 800.000 cajas.
- Exporta a 55 países. Estados Unidos es el primer comprador.
- Empleados: 150 (ascienden a 300 durante la vendimia)
- Facturación: u$s 22 millones



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