Inflación, tarifas y Moyano alertas de la economía electoral

Inflación, tarifas y Moyano alertas de la economía electoral

Especialistas cuentan cuáles fueron las variables que definieron la economía del país frente a los comicios presidenciales de la última década. También anticipan un escenario de cara a octubre signado por la aceleración inflacionaria y el aumento del gasto público. Cómo fue el año de la transición, desde Menem hasta Cristina, en la visión de los economistas. 04 de Febrero 2011

Doce años, ocho mandatarios, tres elecciones presidenciales. En el medio, una crisis financiera que marcaría a la Argentina para siempre, el boom del campo y luego, la suba de precios. Con cada período electoral en que los argentinos elegían un nuevo presidente, la economía del país hacía foco en una nueva variable que marcaba el año de la transición. Desde la recesión del '99, el desempleo y la pobreza de 2003 hasta el crecimiento económico y un Indec intervenido en 2007. Esta vez, ¿qué hay que esperar en materia económica durante 2011?

Con fuerza, la inflación será la luz amarilla que titilará en estas elecciones presidenciales, coinciden los especialistas consultados por We. "Las expectativas inflacionarias ubican a la inflación real por encima del 25%. El hecho de que sea un año electoral genera mayores compromisos de la actual administración respecto a la negociación con los sindicatos, empresas y empleados del sector público. El cierre de las paritarias va a ser una de las claves para entender cómo va a cerrar la inflación", dice Rogelio Frigerio (nieto), director de Economía & Regiones.

Mientras que los empresarios buscan establecer un techo de 20%, los sindicatos piden aumentos que se ubiquen entre el 25 y 30%, al nivel de la suba de precios que calculan las consultoras privadas. "Es muy difícil medir el éxito. Si se toman en cuenta todos los aumentos para-salariales, un número inferior al 30% no está tan mal. Obviamente, es una cifra exorbitante para un país normal", opina Lucas Llach, economista y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT).

A su vez, la estrecha relación de la Argentina con su principal socio comercial podría arrojar otra luz amarilla en 2011. Según explica Frigerio, Brasil "es el único país de la región que tiene déficit en cuenta corriente. Una turbulencia o un problema en los mercados europeos puede afectar el ingreso de capitales en Brasil y, en ese caso, no dudará en devaluar su moneda. Ahí está el inconveniente para la Argentina". Y agrega: "Las dos terceras partes del crecimiento de la industria argentina, en el último año, están vinculadas con el hecho de que Brasil crece a un ritmo muy alto, apreciando su moneda. Si esto deja de ocurrir, el impacto será manifiesto".

De Menem a De la Rúa
Los tiempos de pizza con champagne quedaron atrás. Luego de la década menemista, la crisis rusa y la consecuente devaluación de Brasil impactaron con fuerza en el país, signando a 1999 como un año recesivo: el PBI cayó un 3,4%, según datos de la consultora abeceb.com. El fin de los '90 se presentaba como la antesala de la crisis económico-financiera que llegaría en 2001.

A diferencia de lo que ocurrió en los últimos años, el campo estaba lejos de ser la estrella de la economía local. "En aquel entonces, el tema principal era la competitividad de la economía. El dólar se apreciaba mucho, y los bajos niveles de precios de exportaciones complicaban a la Argentina", detalla Daniel Marx, director Ejecutivo de Quantum Finanzas y ex viceministro de Economía (1999-2001). Al pegarse al dólar, los commodities made in Argentina resultaban caros para el resto del mundo. Según datos del Ministerio de Economía, "los términos de intercambio se deterioraron un 5,9% en promedio durante 1999, como resultado de una caída de precios en las exportaciones (11,2%) superior a la de las importaciones, de 5,6%".

Esa economía recesiva y de contexto internacional desfavorable hereda el radical Fernando de la Rúa, al asumir la Presidencia en diciembre de 1999. Una deuda externa de alrededor de u$s 150.000 millones fue otra carga pesada que tuvo que acarrear. La inflación, en cambio, estaba lejos de ser un problema del día a día de los argentinos, ya que la recesión condujo a una caída de precios del 1,8%.

Para Cristian Alonso, investigador de IAE-Business School, la variable que más se destacó en aquella época fue el desempleo. "La caída del producto era importante, pero la tasa de desempleo, que se ubicó en un 14%, fue lo que más le dolía a la gente y, junto con la corrupción, terminó de inclinar la balanza en términos electorales", opina. "Hoy estamos en torno a lo que se conoce como pleno empleo. El año pasado cerró con una tasa del 7,4%", diferencia.

Economía post-crisis
Eduardo Duhalde apostó por su delfín político. En ese entonces, podía decirse que le salió bien. Luego de un año y cinco meses de un gobierno de transición, en 2003 el bastón presidencial quedaba en manos de otro peronista al que había elegido para derrotar a Carlos Menem: Néstor Kirchner. Así como le cedió el bastón, también le otorgó las directrices de una economía que salía de la crisis de 2001. "La continuidad con la política económica de Duhalde fue total, casi podría decirse que Kirchner no hizo nada. De hecho, tuvo el mismo ministro de Economía (N. de R: en referencia a Roberto Lavagna)", dispara Llach.

Los días de corralito, saqueos, renuncias presidenciales quedaban cada vez más lejos, pero la pobreza todavía pisaba fuerte. Según Alonso, en 2003 "había alcanzado uno de cada dos hogares". Junto con el desempleo, eran las preocupaciones más marcadas que había dejado la crisis y que recibió el ex gobernador de la provincia de Santa Cruz en el inicio de su Presidencia. Ocho veces mencionó Kirchner la palabra pobreza en su discurso de asunción en mayo de ese año. "Los problemas de la pobreza no se solucionan desde las políticas sociales sino desde las políticas económicas", destacaba.

Además de las preocupaciones sociales, el primer año del kirchnerismo fue el cierre de cuatro períodos consecutivos de recesión. El PBI creció un 8,8% durante 2003, y los buenos precios internacionales le sonrieron al Gobierno. "Una vez que quedó claro que la Argentina podía tener cierto equilibrio monetario y fiscal gracias a un dólar cuasi fijo en tres pesos, la mejora de la competitividad empezó a jugar a favor mucho más rápido y con mayor intensidad que lo que jugó en contra la pérdida de reputación por el rompimiento de contratos financieros", agrega el economista de la UTDT.

Más crecimiento
"La transición de 2007 a 2008, en términos económicos, fue de las más tranquilas desde la recuperación de la democracia", resume Frigerio. Inmersa en un contexto internacional que había beneficiado al país desde 2003, la Presidencia de Cristina Kirchner experimentaba el éxito de las exportaciones de commodities. Con un 45,29% de los votos, el kirchnerismo se reafirmaba en el sillón de Rivadavia con renovada confianza.

Esta confianza trascendía la política y alcanzaba a la economía. El campo, un sector complicado en 1999, había recuperado su etapa de gloria en los últimos cuatro años. En la campaña 2006/2007, los 94 millones de toneladas de la cosecha de granos marcaron un récord histórico para el país. Asimismo, las exportaciones de 2007 alcanzaron los u$s 56.000 millones, un 20% más que el año anterior.

"Del crecimiento que tuvo la economía argentina en el período post crisis hasta 2008, más del 50% se explica por la mejora en los términos de intercambio. Ha habido mucha fortuna acá", sostiene Daniel Artana, economista Jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL). Por su parte, Llach coincide en que "el período 2005-2007 fue la época más dorada del kirchnerismo aunque, ya para las elecciones, había cierta aceleración inflacionaria y había empezado la intervención del Indec".

Aunque la inflación aún no era el tema más caliente de las presidenciales de 2007, la intervención del Indec se hace evidente ese enero. Los despidos y las patotas en el organismo deterioraban la confiabilidad de los índices públicos: la independencia del instituto estaba en riesgo. "En ese momento se creía que el tema del Indec sería algo temporario, que se iba a corregir. Se lo veía como uno de los desvíos. No se pensó que se iba a extender tanto en el tiempo", recuerda Marx. No obstante, la suba de precios comenzó a mostrar una tendencia preocupante: pasó del 9,8% en 2006 a un 16,7% en 2007.

Bendito gasto público
Más allá de las variables económicas que marcaron cada elección, el crecimiento del gasto público con fines proselitistas trasciende como la política económica común de los períodos electorales. "Por lo general, hay aumentos del gasto público, y en particular en provincias afines a los gobiernos o allí donde es más redituable políticamente", afirma Llach. Con una economía en recesión en el ‘99 y un país que salía de la crisis cuatro años después, el margen para aumentar el gasto no era tan grande. Creció 1,3% en 1999 y 20,9% en 2003, con respecto a años anteriores.

Pero a medida que la economía crecía a tasas chinas, el gasto público no se quedó atrás. "Desde 2003 hasta la actualidad, el gasto público creció 15 puntos del promedio por encima de la inflación cada año", especifica Artana.

Asimismo, los economistas consultados concuerdan en que las jubilaciones y asignaciones sociales también crecerán durante 2011. La Asignación Universal por Hijo (AUH) fue una de las políticas más perjudicadas por el aumento de precios. Según Buenos Aires City (UBA), "el valor nominal original de la AUH de $ 180, que tuvo un incremento en septiembre de 2010, tiene para noviembre un poder de compra de $ 152".

En los primeros 11 meses de 2010, el gasto primario del Sector Público Nacional ascendió a $ 285.000 millones. "Este año, probablemente se situará en el rango de los $ 320.000 a $ 340.000 millones. En las elecciones legislativas de junio de 2009, el gasto público creció un 41% con respecto a junio de 2008, y no le alcanzó al Gobierno para ganar las elecciones. Y ese año no había tanta inflación como ahora", señala el economista de IAE. Desde Fiel calculan que el gasto público aumentará en un 38% con respecto a 2010. En cambio, para abeceb.com, el gasto público crecerá un 34,8%.

La tendencia es clara: un gasto público que cada año de poder kirchnerista creció por encima de la suba de precios. Los desencuentros en el cálculo del gasto, sin embargo, no resultan fortuitos. En los últimos tiempos, Marx asevera que "ha sido muy difícil seguir" cada uno de los gastos para armar un pronóstico consistente, porque ahora "pasan" por nuevos canales. "En diciembre han sacado una serie de decretos que fueron desapercibidos, hay gastos que pasan por Presupuesto, otros por la Anses. Están regularizando gastos y armando mecanismos para gastar más y da la impresión de que el gasto público se ha disparado".

"No veo un desmadre, va a ser controlado. Pero la herencia que le dejará a la próxima administración será bastante pesada", concluye Artana.

Daniel Artana
"Más del 50% del crecimiento que tuvo la economía en el período post crisis hasta 2008 se
explica por la mejora en los términos de intercambio. Hubo mucha fortuna acá".

Daniel Marx
"En 2007, se creía que el tema del Indec sería algo temporario, que se iba a corregir. Se lo veía como uno de los desvíos. No se pensó que se iba a extender tanto en el tiempo".

Lucas Llach
"2005-2007 fue la época más dorada del kirchnerismo, aunque ya para las elecciones, había cierta aceleración inflacionaria y había empezado la intervención del Indec".

Rogelio Frigerio
"El hecho de que 2011 sea año electoral genera mayores compromisos de la actual  administración en la negociación con los sindicatos, las empresas y los empleados del
sector público".

Final de crisis
L
uego de la crisis financiera que marcó el fin de la convertibilidad, la economía argentina creció un 8,8%, según abeceb.com.
- La pobreza había alcanzado a uno de cada dos hogares”, dice Cristian Alonso, del IAE. El desempleo se ubicaba en un 15%.
- Al asumir, Néstor Kirchner confirma el mismo ministro de Economía (Roberto Lavagna) que su antecesor Eduardo Duhalde.
- Con la compra y venta de dólares a través del Banco Central, el Gobierno intenta controlar la devaluación del peso. A fines de 2003, un dólar equivalía a $ 2,9.1999

Maldita recesión
- Del menemismo al delaruismo, la actividad económica del último año de la década del 90 sufrió una caída del 3% del PBI.
- El tercer trimestre de 1998 ya había estado marcado por una fuerte recesión, debido a la crisis financiera en Rusia y la consecuente devaluación en Brasil.
- Con una Argentina que todavía estaba en el 1 a 1, Fernando De la Rúa toma las riendas de un país con una deuda externa cercana a los u$s 150.000 millones.
- Los bajos precios internacionales y la salida de capitales afectaban a los países emergentes.2007

Crecimiento chino
Un crecimiento del PBI de 8,7% reforzó la continuidad del modelo económico y la transición de Néstor a Cristina Kirchner.
- Los buenos precios internacionales seguían ayudando a la Argentina. En la campaña 2006/2007, la cosecha fue récord: 94 millones de toneladas.
- Con la intervención del Indec en enero de 2007, apareció el fantasma de la inflación. Ese año, se ubicó entre un16 y 21%, según datos de consultoras privadas.
- El cuarto trimestre del año se caracterizó por el desempleo más bajo de toda la década: un 7,3%.2011

Inflación en alza
- Aunque la economía crecerá, se proyecta menos crecimiento que en 2010, de alrededor del 6%.
- El piso de la inflación se ubicará en un 25%, estiman las consultoras privadas, pero podría llegar al 30%. La negociación de paritarias será clave.
- El gasto público continuará con su ritmo de crecimiento. Para el economista Daniel Artana, "en 2011 crecerá un 38% el gasto público primario".
- La actualización de las tarifas -especialmente las energéticas- se proyecta como una pesada herencia para el próximo gobierno.



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