Importaciones: las trabas llegan a los libros

Importaciones: las trabas llegan a los libros

Una resolución de la Secretaría de Comerio dispuso que antes de ingresar al país una publicación deberá certificarse que las tintas no excedan la medida de plomo. Desde la Cámara del Libro aseguraron que habrá que implementar otro mecanismos. Desde las grandes editoriales explicaron que cumplirán "lo mejor posible" con las directivas del Gobierno. Cuánto mueven las letras en la balanza comercial. 23 de Marzo 2012

“La industria de la cultura debe tener la libertad de movimiento, porque es un bien que no se sustituye por otro”, explica Isaac Rubinzal, Presidente de la Cámara Argentina del Libro (CAL), en diálogo con Apertura.com. Mientras tanto, consultada por este medio, una editorial de gran trayectoria en el mercado editorial se disculpó ante la llamada. “No estamos hablando del tema. Si te fijás, ninguna editorial grande está hablando al respecto”, aseguraron y continuaron: “Lo que vamos a hacer es cumplir lo mejor posible con las directivas del Gobierno”.

Lejos de las estanterías o del olor a nuevo que tiene un libro, las publicaciones llegaron al centro de la escena luego de que se conociera que entró en vigor la resolución 453/2010 de la Secretaría de Comercio Interior -instrumentada por la disposición 26/12 de esa misma dependencia-, por la que antes de la comercialización o ingreso al país de libros provenientes del extranjero se deberá certificarse que las tintas que se utilicen en productos gráficos no contengan "más de 0,06 por ciento de plomo".


La medida repercutirá tanto en los habitúes de comprar libros por internet a vendedores extranjeros como para los libreros, que deberán ir al sector de carga de Ezeiza a retirar sus ejemplares. Según explica Rubinzal, el mercado de la importación de los libros está siendo regulado, al igual que los demás bienes, por la
Declaración Jurada Anticipada de Importación (DJAI), que rige desde enero de este año. “Después se hará con pruebas de laboratorio”, anticipa con respecto al tema de las tintas, y asegura que “si bien las medidas ecológicas hay que adoptarlas, también hay que implementar otro mecanismo” de acción.

Pero, ¿Cuánto mueve el mundo de los libros en la balanza comercial? Según datos de CAL, durante 2011 se registraron importaciones por US$ 117 millones y exportaciones por US$ 41 millones. Mientras que, en 2010, se registraron importaciones por US$ 102 millones contra US$ 45 de exportación. Sin embargo, Rubinzal explica que el promedio de importación suele mantenerse en US$ 100 millones y las exportaciones alrededor de los US$ 50 millones.


“Creemos que con un poco de prolijidad ese tema puede llegar a funcionar. Independiente de esto, parece que esto no tiene mucha posibilidad de modificación, por hay que encontrarle los caminos de solución”, sostiene el titular de la Cámara, quien destaca que las trabas se dan para los libros como para cualquier otro bien: “No hay una limitación cultural o ideológico, sería exactamente lo mismo si importáramos camisas”.

Para encontrar una respuesta a estas trabas hay que “jugar a la positiva”. “Nuestro planteo es jugar por la positiva y mejorar la cadena de valor en materia de impresión, en costo de papel, en tal forma de que estemos en mejores condiciones y podamos exportar más en vez de importar más”, afirma Rubinzal.

Cuentas claras. La diferencia de la balanza comercial fue tratada en una reunión entre la Cámara y la Secretaría de Comercio Interior. Allí se firmó un convenio que empezó a regir el 1° de octubre y por el cual se comprometieron a mantener el equilibrio entre importaciones y exportaciones. De los 530 socios que tiene la Cámara, 115 forman parte del acuerdo.



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