Hombres de números... y letras

Una vivencia extraordinaria o la necesidad de decir algo bastan para que los hombres de negocios más ocupados exploren el camino de las palabras. 19 de Febrero 2010

Ya lo dijo el poeta cubano José Martí: “Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”. Aunque, ciertamente, definir una idea, encontrar las palabras indicadas, adentrarse en el ámbito editorial y mostrar la propia obra requiere de mucha voluntad y de no poca valentía.  Roberto Hlace, técnico químico de profesión y presidente de Issue Group, decidió contar cómo administró durante más de 30 años la empresa que hoy es sinónimo de tintura en la Argentina. “Cambiando el color de los negocios” es el título de su primer libro, publicado en 2000. “Cuando iba a ver a un cliente, le hacía preguntas básicas sobre su negocio y casi siempre obtenía la misma respuesta: ‘No sé’. Entonces, me di cuenta de que podía ayudarlo”, explica. “Traté de escribir el libro en un lenguaje sencillo, para que una persona que tiene US$ 20.000 y quiere lanzar su propio negocio lo entienda”, agrega. Asimismo, buscó entrelazar anécdotas de su vida personal con cuestiones de la empresa. Después de dos años de trabajo intermitente, Hlace le entregó sus notas a un escritor. “Tenía un pánico terrible al ridículo”, comenta. La primera edición, de 1000 ejemplares, se agotó. La segunda, de 2000, también. “Fue una experiencia emocionante. Te da la posibilidad de ayudar y de llegar a mucha gente”, aclara. Hoy en día, el empresario trabaja en su segundo libro, sobre la misma temática, pero adaptado a los tiempos que corren.  Otro ejecutivo que también percibió que podía satisfacer una demanda real es Guillermo Storni, profesor universitario y gerente de Negocios del Grupo Arcor. “Si bien la compañía ya tenía un enorme prestigio, me parecía que algunas fortalezas eran más conocidas que el marketing o la comercialización”, sostiene. Notaba, además, un gran interés por los casos locales. Así, nació “Markear: el marketing de Arcor en acción”. Storni le presentó el proyecto a Luis Pagani (presidente y cara visible de la familia dueña de la empresa), quien estuvo de acuerdo, siempre y cuando contara con la colaboración de otros gerentes, jefes de Producto y miembros de la compañía. La redacción del libro le llevó más de un año, que incluyó fines de semana de arduo trabajo. Durante todo ese tiempo, jamás descuidó su labor en la empresa. Publicado en 2007, “Markear” le dio enormes satisfacciones. “Hoy, me llaman de diferentes universidades. Además, conozco profesores de Marketing que dan el libro en sus cátedras”, cuenta. Esta experiencia lo animó a reeditar, en 2008, las obras de su abuela, la poetisa Alfonsina Storni.     Síndrome de la hoja en blanco “Mi primera recomendación es someter la idea al juicio de los demás, para evaluar cuán interesante resulta para el resto”, explica Pablo Avelluto, director Editorial de Editorial Sudamericana. Para Luz Henríquez, directora General de Editorial El Ateneo, es muy importante tratar de ser lo más profesional posible. Recomienda, además, tener mucha paciencia. “El escritor ansioso le exige al editor decisiones rápidas y no le permite hacer una análisis serio del contenido y de factibilidad. Hay que publicar cosas que sean consistentes”, afirma. ¿Cuáles son los criterios de selección de las editoriales? Según Avelluto, relevancia y originalidad del tema, entre otros. Para Henríquez, debe estar bien escrito y ser de interés para el lector, por supuesto.  Por su parte, Alberto Schuster, senior partner y director ejecutivo de KPMG, publicó “Competitividad para la prosperidad. La imperiosa necesidad de la Argentina de saltar hacia la competitividad”. “Creo que el argentino sabe competir cuando lo ponen en un contexto competitivo. La prueba está en el éxito que tienen los argentinos que ocupan puestos importantes”, describe Schuster.   Vivencias únicas Alejandro Zarich alterna sus obligaciones como director de Marketing y Comunicaciones de IBM para Latinoamérica con una de sus grandes pasiones: la navegación a mar abierto. En 2005, decidió cruzar, junto con amigos, los “Furiosos Cincuenta” (vientos de la latitud 50) y visitar las Islas Malvinas. “El viaje comenzó como una aventura de extreme sailing. Pero, al final, lo fascinante fue la experiencia de estar en las islas. Cuando volví, sentí la necesidad de escribirlo”, comenta el ejecutivo. Así, este ingeniero aprovechó los momentos libres y los tiempos muertos en aeropuertos, vuelos y hoteles para escribir “A vela a las Malvinas”. Además, durante los fines de semana, investigó y visitó diferentes museos. Para Zarich, el proceso de escritura no fue disruptivo respecto de sus responsabilidades. Al contrario. “Creo que el poder expresarte de esa manera te enriquece como persona y, por consiguiente, redunda positivamente en tu trabajo”, remata.   Durante 1996 y 1997, Martín Gauto, presidente de Prudential, vivió una experiencia personal cuyo resultado fue “Pasional”, un libro de poemas de amor. “Este libro me lo escribió la emoción. Nunca me lo propuse. Esto me pasó”, afirma este administrador de Empresas y antiguo profesor de Finanzas en la UBA. “Llegaba por la noche a casa y sentía la necesidad de sacar lo que tenía adentro. Cuando lo leía por la mañana, no podía creer que yo había escrito eso”, indica. Luego de la presentación del libro, en 1998, muchos colegas lo llamaron para preguntarle si realmente era él el autor de esos sentidos versos, recuerda.  El impulso creativo puede sorprender a más de uno. Patricio Visceglie, gerente General de la Asociación Mutual de Conductores de Automotores (AMCA), acaba de presentar su primera novela, “Seguros rompehuesos”, un policial negro que describe la batalla entre las compañías aseguradoras y las llamadas “bandas rompehuesos”. “Uno se encuentra todos los días con fraudes que son realmente aberrantes. Lamentablemente, de veinte casos, a veces, se resuelve sólo uno. Creo que escribí el libro porque tenía la necesidad de un final feliz, por lo menos, en mi novela”, explica el autor. Visceglie espera que el libro sirva para difundir esta seria problemática. Asimismo, aclara que, en estos casos, la constancia es clave: “Hay que intentar escribir todos los días un poco. Si no, uno lo abandona”. Completar la frase de José Martí no parece, entonces, imposible. Las editoriales de autor son una buena alternativa para nóveles escritores. “Si alguien quiere publicar un libro, le recomiendo que se anime a financiar su obra. Alrededor de 500 ejemplares es una cantidad razonable”, explica Sebastián Dozo Moreno, director de Bergerac Ediciones. En estos casos, el costo puede partir de los $ 4500, aproximadamente. Dozo Moreno recomienda, además, pensar en una obra breve y estar abierto a las sugerencias del editor. “Editamos trabajos más allá de su conveniencia comercial”, comenta Guillermo de Urquiza, director de Dunken, editorial que publica más de dos títulos nuevos cada día. No condicionarse a escribir determinadas páginas por día ni pensar en el fruto de la obra son sus primeros consejos para iniciarse en la empresa de escribir un libro. n Laura Moreno.

Ya lo dijo el poeta cubano José Martí: “Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”. Aunque, ciertamente, definir una idea, encontrar las palabras indicadas, adentrarse en el ámbito editorial y mostrar la propia obra requiere de mucha voluntad y de no poca valentía.  Roberto Hlace, técnico químico de profesión y presidente de Issue Group, decidió contar cómo administró durante más de 30 años la empresa que hoy es sinónimo de tintura en la Argentina. “Cambiando el color de los negocios” es el título de su primer libro, publicado en 2000. “Cuando iba a ver a un cliente, le hacía preguntas básicas sobre su negocio y casi siempre obtenía la misma respuesta: ‘No sé’. Entonces, me di cuenta de que podía ayudarlo”, explica. “Traté de escribir el libro en un lenguaje sencillo, para que una persona que tiene US$ 20.000 y quiere lanzar su propio negocio lo entienda”, agrega. Asimismo, buscó entrelazar anécdotas de su vida personal con cuestiones de la empresa. Después de dos años de trabajo intermitente, Hlace le entregó sus notas a un escritor. “Tenía un pánico terrible al ridículo”, comenta. La primera edición, de 1000 ejemplares, se agotó. La segunda, de 2000, también. “Fue una experiencia emocionante. Te da la posibilidad de ayudar y de llegar a mucha gente”, aclara. Hoy en día, el empresario trabaja en su segundo libro, sobre la misma temática, pero adaptado a los tiempos que corren.  Otro ejecutivo que también percibió que podía satisfacer una demanda real es Guillermo Storni, profesor universitario y gerente de Negocios del Grupo Arcor. “Si bien la compañía ya tenía un enorme prestigio, me parecía que algunas fortalezas eran más conocidas que el marketing o la comercialización”, sostiene. Notaba, además, un gran interés por los casos locales. Así, nació “Markear: el marketing de Arcor en acción”. Storni le presentó el proyecto a Luis Pagani (presidente y cara visible de la familia dueña de la empresa), quien estuvo de acuerdo, siempre y cuando contara con la colaboración de otros gerentes, jefes de Producto y miembros de la compañía. La redacción del libro le llevó más de un año, que incluyó fines de semana de arduo trabajo. Durante todo ese tiempo, jamás descuidó su labor en la empresa. Publicado en 2007, “Markear” le dio enormes satisfacciones. “Hoy, me llaman de diferentes universidades. Además, conozco profesores de Marketing que dan el libro en sus cátedras”, cuenta. Esta experiencia lo animó a reeditar, en 2008, las obras de su abuela, la poetisa Alfonsina Storni.     Síndrome de la hoja en blanco “Mi primera recomendación es someter la idea al juicio de los demás, para evaluar cuán interesante resulta para el resto”, explica Pablo Avelluto, director Editorial de Editorial Sudamericana. Para Luz Henríquez, directora General de Editorial El Ateneo, es muy importante tratar de ser lo más profesional posible. Recomienda, además, tener mucha paciencia. “El escritor ansioso le exige al editor decisiones rápidas y no le permite hacer una análisis serio del contenido y de factibilidad. Hay que publicar cosas que sean consistentes”, afirma. ¿Cuáles son los criterios de selección de las editoriales? Según Avelluto, relevancia y originalidad del tema, entre otros. Para Henríquez, debe estar bien escrito y ser de interés para el lector, por supuesto.  Por su parte, Alberto Schuster, senior partner y director ejecutivo de KPMG, publicó “Competitividad para la prosperidad. La imperiosa necesidad de la Argentina de saltar hacia la competitividad”. “Creo que el argentino sabe competir cuando lo ponen en un contexto competitivo. La prueba está en el éxito que tienen los argentinos que ocupan puestos importantes”, describe Schuster.   Vivencias únicas Alejandro Zarich alterna sus obligaciones como director de Marketing y Comunicaciones de IBM para Latinoamérica con una de sus grandes pasiones: la navegación a mar abierto. En 2005, decidió cruzar, junto con amigos, los “Furiosos Cincuenta” (vientos de la latitud 50) y visitar las Islas Malvinas. “El viaje comenzó como una aventura de extreme sailing. Pero, al final, lo fascinante fue la experiencia de estar en las islas. Cuando volví, sentí la necesidad de escribirlo”, comenta el ejecutivo. Así, este ingeniero aprovechó los momentos libres y los tiempos muertos en aeropuertos, vuelos y hoteles para escribir “A vela a las Malvinas”. Además, durante los fines de semana, investigó y visitó diferentes museos. Para Zarich, el proceso de escritura no fue disruptivo respecto de sus responsabilidades. Al contrario. “Creo que el poder expresarte de esa manera te enriquece como persona y, por consiguiente, redunda positivamente en tu trabajo”, remata.   Durante 1996 y 1997, Martín Gauto, presidente de Prudential, vivió una experiencia personal cuyo resultado fue “Pasional”, un libro de poemas de amor. “Este libro me lo escribió la emoción. Nunca me lo propuse. Esto me pasó”, afirma este administrador de Empresas y antiguo profesor de Finanzas en la UBA. “Llegaba por la noche a casa y sentía la necesidad de sacar lo que tenía adentro. Cuando lo leía por la mañana, no podía creer que yo había escrito eso”, indica. Luego de la presentación del libro, en 1998, muchos colegas lo llamaron para preguntarle si realmente era él el autor de esos sentidos versos, recuerda.  El impulso creativo puede sorprender a más de uno. Patricio Visceglie, gerente General de la Asociación Mutual de Conductores de Automotores (AMCA), acaba de presentar su primera novela, “Seguros rompehuesos”, un policial negro que describe la batalla entre las compañías aseguradoras y las llamadas “bandas rompehuesos”. “Uno se encuentra todos los días con fraudes que son realmente aberrantes. Lamentablemente, de veinte casos, a veces, se resuelve sólo uno. Creo que escribí el libro porque tenía la necesidad de un final feliz, por lo menos, en mi novela”, explica el autor. Visceglie espera que el libro sirva para difundir esta seria problemática. Asimismo, aclara que, en estos casos, la constancia es clave: “Hay que intentar escribir todos los días un poco. Si no, uno lo abandona”. Completar la frase de José Martí no parece, entonces, imposible. Las editoriales de autor son una buena alternativa para nóveles escritores. “Si alguien quiere publicar un libro, le recomiendo que se anime a financiar su obra. Alrededor de 500 ejemplares es una cantidad razonable”, explica Sebastián Dozo Moreno, director de Bergerac Ediciones. En estos casos, el costo puede partir de los $ 4500, aproximadamente. Dozo Moreno recomienda, además, pensar en una obra breve y estar abierto a las sugerencias del editor. “Editamos trabajos más allá de su conveniencia comercial”, comenta Guillermo de Urquiza, director de Dunken, editorial que publica más de dos títulos nuevos cada día. No condicionarse a escribir determinadas páginas por día ni pensar en el fruto de la obra son sus primeros consejos para iniciarse en la empresa de escribir un libro. 



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