Herencia compartida

Herencia compartida

La aplicación del nuevo impuesto en Buenos Aires levantó una oleada de críticas. Qué recomiendan los expertos para no quedar tan expuesto. 05 de Julio 2011
El año arrancó con cambios sustanciosos en materia tributaria y, para los que habitan la provincia de Buenos Aires, los impactos fueron múltiples. No sólo el gobernador Daniel Scioli se despachó con un importante incremento en la tasa del impuesto Inmobiliario, cuyas cuotas, en muchos casos, duplican a las del año último, sino que puso en vigencia el impuesto a la Herencia –que había sido sancionado en 2010, pero su aplicación estaba en suspenso– y levantó revuelo por los cambios.

Su nombre formal es Impuesto a la Transmisión Gratuita de Bienes y no deja prácticamente a nadie a salvo desde el 1° de enero de este año. “El hecho más significativo fue la eliminación del mínimo no imponible, que era de $ 3 millones, lo que alcanza con el impuesto a prácticamente cualquier transmisión de dominio”, aclara Fernando Fucci, socio de Impuestos de Grant Thornton.

“El mínimo imponible pasó a ser ahora de $ 200.000 para hijos y cónyuge, y de   $ 50.000 para cuando no exista relación de consanguinidad”, desglosa la nueva ley Santiago Saenz Valiente, socio del estudio Saenz Valiente & Asociados y vicepresidente de la Comisión de Estudios Impositivos del Colegio de Graduados en Ciencias Económicas de Capital Federal.
Pero eso no es todo: “Las tasas que se iban a aplicar al momento de la sanción de la ley en 2010 partían del excedente del mínimo de $ 3 millones y oscilaban entre un 5 y un 10,5 por ciento según el importe transferido y el grado de parentesco. Ahora arrancan en el 4 por ciento y ya a partir de  $ 1 millón de importe transferido se abona el 5,125 por ciento. Y la tasa máxima aumentó del 10,5 al actual 21,925 por ciento”, aporta Jorge Gebhardt, socio de Impuestos en Pistrelli, Henry Martin y Asociados, integrante de Ernst & Young. 

Márgenes que deja la ley
El impuesto –que tiene su justificación, aducen sus defensores, en la recepción de bienes sin esfuerzo– está en plena vigencia hacia delante, con todas las reglamentaciones para su aplicación. Frente a esta realidad, el objetivo es tomar los recaudos necesarios para no ser sorprendido por más carga tributaria que la inevitable, siempre dentro del marco legal. 
Así como se planifica financieramente el momento del retiro, también se pueden adoptar medidas que morigeren lo que habrá que pagar al momento del traspaso de bienes, sea por la muerte del titular o su donación en vida. Los especialistas en impuestos dan algunos tips a tener en cuenta. 

“El impuesto alcanza a los bienes radicados en la provincia de Buenos Aires o a los que, radicados en otra jurisdicción, sean recibidos como herencia o donación por personas físicas radicadas en Buenos Aires”, define Fucci, y a continuación advierte que “lo señalado indica que, para determinados activos no registrables como depósitos bancarios, por ejemplo, el simple hecho de moverlos de la jurisdicción provincial podría traer beneficios”.
Tener domicilio “legal” –es decir, el que figura en el DNI– fuera de Buenos Aires también podría mejorar las cuentas a la hora de un reparto de bienes, aunque no siempre es posible. 

Saenz Valiente va por el lado de los inmuebles y asegura que “el inmueble urbano de mayor valor debería ser registrado como bien de familia ante el Registro de la Propiedad Inmueble, pues ante una muerte del titular los herederos estarán exentos del tributo sobre ese bien, siempre que lo mantengan en tal condición por cinco años”. Aclara que en la ley no está previsto valor tope en estas circunstancias para permitir la eximición. Incluye al cónyuge, descendientes y ascendientes e hijos adoptivos.

Las empresas familiares son otro tipo de bienes a tener en cuenta, ya que no están alcanzadas por el impuesto. “Si padres e hijos poseen una PyME con ventas del período anterior inferiores a $ 30 millones, la transmisión por causa de muerte al cónyuge, ascendientes, descendientes y a los cónyuges de cada uno de ellos estará exenta en la medida en que los herederos mantengan la explotación efectiva durante los cinco años siguientes al fallecimiento del causante”, explica Gebhardt.

En ese sentido, aconseja Saenz Valiente, “es recomendable que los bienes que conforman una explotación, ya sea industrial, comercial, agropecuaria o de servicios, estén registrados a nombre personal conformando una empresa”. Claro que estas medidas precautorias deberían analizarse periódicamente, porque las leyes no suelen ser estáticas en la Argentina.

“El tema de prepararse u ordenarse para el momento en el que haya que hacer un traspaso de bienes es muy complejo, si se tiene en cuenta la falta de seguridad jurídica del país”, esgrime, en ese sentido, el socio de Ernst & Young. “Una planificación que hoy sería válida, podría perder vigencia rápidamente. A como están las cosas hoy puede pensarse en sujetos (futuros herederos) que se domicilien en la Provincia de Buenos Aires y decidan cambiar ese dato. Así, sólo estarían gravados por los bienes radicados en la provincia. El problema es que, muy probablemente, todas las provincias imiten a la de Buenos Aires y decidan un tributo similar”, opina.

Los adelantos de herencia con usufructo para los padres, tan comunes en generaciones pasadas, ya no están recomendados. “Se consideran sujetos al impuesto si se dan las condiciones que marca la ley, por lo que no resulta una medida aconsejable en sí misma”, dice Fucci, de Grant Thornton. Además, vale tener en cuenta que, si se quisieran hacer adelantos que no superaran el mínimo imponible, luego ese monto sí se suma para el calculo final al momento de recibir la herencia, como si hubieran sido aportes parciales. 
Hay que asesorarse antes de efectuar cualquier tipo de movimiento de dinero o propiedades tendientes a evitar o reducir el impuesto a la Herencia. “En la ley se contemplan operaciones consideradas sospechosas de evasión, y por ello se gravan a pesar de tratarse de transferencias por ventas, tal el caso de las realizadas a futuros herederos forzosos o sus cónyuges”, explica Saenz Valiente. Asimismo son alcanzadas por el impuesto las consideradas “maniobras de movimientos de fondos en meses previos al fallecimiento del causante”. 

Bajo presión
Una de las críticas más fuertes que recibió esta ley no fue sólo lo elevado de las alícuotas, sino que el gobierno provincial se arrogó la autoridad de cobrar impuestos sobre bienes que no están dentro de su jurisdicción, e incluso por los que están en el exterior, sean estos de personas físicas o jurídicas. Explicado de otro modo, si una persona vive en la provincia de Buenos Aires y hereda una propiedad en Corrientes, o una empresa o explotación agropecuaria en Córdoba, deberá pagar entre el 4 y el 22 por ciento de impuesto, según el tipo de relación que lo uniera con la persona fallecida y el monto recibido. Del mismo modo, en el caso de una empresa que tiene su domicilio legal en Capital, pero su planta de producción en la Provincia, también quedará gravada. “Más allá de ser astronómicos los porcentajes, se potencia el tributo al exigir valuar  los inmuebles en función del Valor Impositivo de Referencia (requerido en las escrituras públicas) o valor de mercado, de ambos el mayor, en lugar de la valuación fiscal”, apunta Saenz Valiente. 

Otro tema que generará batalla es el de la superposición de impuestos. “Se superpone con el actual impuesto nacional sobre los bienes personales (con una tasa máxima del 1,25 por ciento) y con los impuestos inmobiliarios y a los automotores que cobra la propia Provincia. A ello deben sumarse las tasas municipales que se aplican sobre inmuebles y automotores en general”, advierte Gebhardt.

La lectura de los especialistas también prende una luz de alerta sobre los efectos que tendrá el tributo. “Desalienta la inversión en la jurisdicción en la que es establecido”, evalúa Fucci. “El  impacto en la economía será negativo, tanto en el ahorro como en la inversión, consecuencia  conocida por la experiencia”, apunta Saenz Valiente. “Además, otras jurisdicciones imitarán a la Provincia, creando conflictos de movilidad de capitales”.



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