Hay vida más allá del dólar

Hay vida más allá del dólar

Refugio de valor tradicional para los argentinos, las opciones no se agotan en el billete estadounidense. Qué es el Forex y cómo operar en él. 05 de Julio 2011
 Seguramente, las publicidades habrán llamado su atención, las haya visto bajo la forma de los miles de avisos que pululan en Internet, en la cotizada camiseta de un club europeo de fútbol, en un auto de Fórmula 1 o en publicaciones especializadas. En los últimos años, las plataformas de negociación electrónica de Forex, o FX (“Foreign Exchange”, en inglés) proliferaron de una forma que muchos asocian con el boom de los sitios de poker online. 

El mensaje que transmiten es coincidente: “Gane mucho dinero en poco tiempo, invirtiendo como un profesional y desde su casa”. Detrás de estas verdades a medias, se encuentra uno de los mercados más riesgosos y apasionantes del mundo, que, para muchos especialistas, se encuentra sólo reservado para los inversores más avezados. Si se vio tentado a incursionar en la inversión en divisas, sepa que existe un amplio abanico de opciones que, no necesariamente, requiere de un alto grado de conocimiento y audacia.  
Verde que te quiero verde

Por años, la alternativa de inversión en moneda extranjera más difundida entre los argentinos fue la compra en el mercado de contado, vía bancos o agencias de cambio. El dólar, el refugio predilecto para preservar el poder adquisitivo y morigerar los efectos de la inflación.

“En la Argentina, se especula mucho con la compra de divisas pero en forma poco sofisticada”, admite Alejandro Bianchi, Portfolio manager de InvertirOnline. Para aquel que desee tomar una posición en divisas, la compra de billetes físicos no es, a juicio de los especialistas, la inversión más eficiente. ¿Razones? Las restricciones impuestas por el Banco Central sobre el mercado cambiario fijan cupos de operatoria diarios, mensuales y semestrales para los inversores minoristas y, además, obligan a presentar documentación detallada sobre el origen de los fondos. 

Además, salvo en el dólar, los spreads –la diferencia entre la punta compradora y vendedora–, en la mayoría de las monedas, suelen ser altos. Tomar posiciones importantes en divisas no tradicionales, como el dólar canadiense, el australiano o la corona sueca, puede ser complicado debido a la falta de liquidez de la plaza local. Además, atesorar billetes implica asumir un riesgo importante de seguridad o un costo adicional en cajas de seguridad. 

En el circuito doméstico, existen otras opciones disponibles. Por ejemplo, derivados, como los futuros y las opciones. En la actualidad, el mercado más importante para estos instrumentos es el Rofex (Rosario Futures Exchange), donde se negocian contratos de dólares, euros y reales contra pesos. “A través de los futuros, se puede tomar una posición, como en el mercado spot o contado, pero de manera más amplia o eficiente”, señala Javier Marcus, gerente de Desarrollo del Rofex. 

Si un inversor cree que el euro subirá, puede ir a una casa de cambio, comprar 10.000 y esperar a que el tiempo convalide sus pálpitos. Para ello, tiene que contar con el dinero equivalente en pesos. En cambio, a través de los futuros, puede tomar una posición similar, sin la necesidad de desembolsar tanto efectivo. Sólo debe constituir una garantía que, normalmente, representa el 10 por ciento del valor del contrato. “Los futuros permiten tomar posiciones más grandes de la que se podría  asumir en el mercado de contado”, explica Marcus. El apalancamiento es la principal fuente de seducción que tienen las monedas extranjeras para muchos inversores en todo el mundo. El directivo del Rofex asegura que el conocimiento necesario para operar con futuros se puede obtener con un curso de cinco horas: “No se requiere una maestría pero sí saber cómo funciona el apalancamiento. Comprar 10.000 euros con sólo 1000 implica que, frente a un aumento del precio del euro, ganaré 10 veces el retorno que hubiera obtenido invirtiendo la totalidad de ese capital. Pero, si baja, tendré una pérdida de la misma proporción”. 

El contrato dólar/peso del Rofex comenzó a desarrollarse fuerte tras las crisis de 2001/2. A tal punto que, hoy, es uno de los cinco contratos de futuros y opciones con cotización en bolsa con más volumen del mundo. “Negociamos más de US$ 200 millones por día”, acota Marcus. Además de los futuros sobre estas tres monedas, en el Rofex se pueden negociar opciones. Pero el conocimiento necesario y las estrategias disponibles son más complejos.
En otro aspecto, en la Argentina, no existen fondos comunes de inversión exclusivamente de monedas. Pero sí se puede invertir en carteras administradas como el Ahmon, que ofrece AhorrarOnline, una división de InvertirOnline. Constituido como un fideicomiso financiero bajo la legislación uruguaya, busca obtener retorno sobre inversiones realizadas en monedas del denominado G-10. 

La estrategia de esta cartera es tomar posiciones compradoras en aquellas monedas de este grupo que presenten mayores tasas de interés y vendedoras, en las tres que presenten los rendimientos más bajos. La inversión mínima es de US$ 2500. Otra forma accesible de invertir en divisas es a través de los Exchange Traded Funds (ETF) o fondos negociables en el mercado, instrumentos flexibles que buscan replicar el comportamiento de un determinado índice o activo y que cotizan públicamente, en mercados como la Bolsa de Nueva York. 

El universo de ETFs incluye varias opciones centradas en divisas, a las que se puede acceder fácilmente, a través de un agente bursátil local. Uno de ellos es el CurrencyShares Euro Trust (FXE), que emite acciones en bloques de 50.000, a cambio de depósitos de euros. Su objetivo es que las stocks reflejen el precio del euro, más los intereses devengados, menos los gastos de las operaciones del fondo. Proporciona un medio para que los inversores puedan obtener beneficios similares a los de adquirir la divisa europea. 
“En la actualidad, no es un instrumento muy buscado por los inversores locales debido a la perspectiva bajista que muchos le asignan al euro”, señala Eduardo Fernández, analista de Rava Sociedad de Bolsa, que comercializa este ETF.

Las grandes ligas 
Para aquellos inversores más sofisticados y adictos a la adrenalina, el mercado internacional de Forex representa, definitivamente, jugar en Primera División. Según estadísticas que publica el Banco Internacional de Ajustes de Basilea (BIS), se trata de un mercado que mueve US$ 3,2 billones por día. “El 90 por ciento de este monto corresponde a operaciones especulativas y el 10 restante, a transacciones de comercio exterior y movimiento de capitales”, explica José Nogueira, titular de ABC Mercado de Cambios.

A diferencia de los contratos de futuros y opciones de divisas, que operan en bolsas reguladas, el de Forex es un mercado descentralizado u OTC (“over the counter”), lo que implica que no existe una bolsa central, ni cámaras compensadoras que liquiden las operaciones. Funciona, básicamente, sobre el crédito que se otorgan las partes entre sí.  El mercado cambió por completo desde comienzos de la última década, con la irrupción de Internet y el desarrollo de plataformas electrónicas de negociación y programas de trading. Hoy, un inversor puede operar con monedas las 24 horas, desde el domingo por la tarde en la Argentina, cuando abre Sydney, en Australia, hasta el viernes a la tarde, con el cierre de la Costa Oeste de los Estados Unidos.

“El de Forex es el mercado más globalizado del mundo”, explica Nogueira. “Tiene amplitud de participantes y suficiente profundidad, dos requisitos indispensables”. En él, conviven desde gobiernos y bancos centrales, entidades financieras y corporaciones multinacionales, a fondos de inversión y cobertura, brokers y traders individuales. Con diferentes motivaciones, como cobertura, inversión de largo plazo o alta especulación, estos actores contribuyen a crear un mercado altamente líquido, al que se puede ingresar fácilmente y a bajo costo. 

En el Forex, las monedas se negocian por pares. El más operado, el USD/EUR (dólar estadounidense/euro), que se lleva casi el 30 por ciento del volumen. Otros, que integran el grupo de los denominados Pares Mayores, son USD/GBP (dólar/libra esterlina), USD/JPY (dólar/yen japonés) y USD/CHF (dólar/franco suizo). Las plazas más grandes son Londres, Nueva York y Tokio, que concentran casi el 60 por ciento de las operaciones. El valor de las monedas se expresa con cuatro decimales. El incremento o descenso mínimo posible es de un punto, o pip (“price interest point”), equivalente a un diezmilésimo (0,0001).

Cada moneda tiene una tasa de interés asociada. Por lo tanto, cuando un inversor compra un par, no hace otra cosa que endeudarse a una tasa determinada y colocar dinero a otra igual o diferente. 

“En teoría, las monedas con tasas más altas deberían depreciarse y aquellas con más bajas, apreciarse. Pero el mercado no es perfecto y esto no siempre ocurre”, admite Bianchi. Para tratar de predecir los comportamientos futuros de las monedas, los operadores monitorean constantemente los fundamentals de las economías de-sarrolladas. Por eso, siguen con minuciosidad la publicación de indicadores, como evolución del PBI, el desempleo, la inflación, la venta de casas, la recaudación de impuestos o el saldo de la balanza comercial de los distintos países, entre otros. Así y todo, es muy difícil vaticinar qué pasará con los tipos de cambio. “Es una ciencia bastante compleja. El porcentaje de aciertos de los analistas es menor que en otros activos, como bonos y acciones”, resalta Bianchi.

Arquímedes financieros
En el Forex, raramente, los inversores intercambian las monedas. Los contratos se liquidan sobre la base de las ganancias o pérdidas. Es por ello que una de las particularidades salientes de este mercado es el frecuente apalancamiento en el que pueden incurrir los inversores. En algunos casos, puede llegar a ser de 100, 200 ó 500 veces el capital disponible, de acuerdo al crédito que conceda el broker. Esto permite, por ejemplo, asumir una posición de US$ 200.000 con apenas una inversión de US$ 1000.

“Las posiciones apalancadas son muy riesgosas y totalmente desaconsejables para inversores iniciados o de medio tiempo. Se invierte dinero que no se tiene”, señala Nogueira. “Los pares más importantes varían entre 1 y 4 por ciento en una semana y pueden llegar a tener diferencias intradiarias de hasta el 1,5 por ciento. Los movimientos se producen a una velocidad impresionante, en cuestiones de segundos”, explica el especialista.

Pero no necesariamente hay que apalancarse en este mercado. “Uno puede rechazar el crédito del broker. Si se opera uno a uno, las monedas no son una inversión más riesgosa que las commodities”, asegura Bianchi.



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