Hacia una mayor competencia entre SCR: dificultades

Hacia una mayor competencia entre SCR: dificultades

Por Pablo J. Mercante, expositor de ProSkill Professional Skills 23 de Septiembre 2011

Actuaciones recientes de las sociedades de calificaciones de riesgo (SCR) renovaron los pedidos a nivel mundial de una mayor competencia en este sector. Efectivizar dichos reclamos podría no resultar sencillo, como lo advierte un artículo reciente  que examina las dificultades para el ingreso de nuevos participantes en Estados Unidos (EEUU) y la Unión Europea (UE).

En el caso de EEUU, la autora destaca que las reglas establecidas en la Credit Rating Agency Reform Act (2006) y la Dodd–Frank Wall Street Reform and Consumer Protection Act (2010) aún no han abierto este mercado en la medida de lo esperado. Por el lado de la UE, advierte que si bien se han tomado medias drásticas (al 14/09/11 había 11 SCR registradas o certificadas), subsiste en gran medida el oligopolio de las tres SCR más importantes (Fitch Ratings, Standard & Poor’s y Moddy’s).

En razón de ello los aspirantes a ofrecer este tipo de servicios exhortan a los reguladores y legisladores a ambos lados de Atlántico a promover la competencia en este sector. A continuación se repasan algunos de sus principales argumentos.

Testimonios en el Congreso de EEUU
En Julio 2011, diversos testigos plantearon ante el Subcomité de Supervisión e Investigaciones del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes que el costo de cumplimiento normativo (compliance) y ciertos requisitos de transparencia tornan prohibitivo lanzar nuevas SCR, a lo que cabe agregar la reticencia de algunas de ellas a revelar detalles de tecnología y modelos registrados por miedo a que sean copiados.

En este sentido, el presidente ejecutivo de Kroll Bond Ratings testimonió que el costo de compliance frena el ingreso de nuevos participantes y manifestó que el año anterior los costos legales de esa firma superaron los ingresos de su servicio de suscripción. Además, apuntó al hecho de que la necesidad de recurrir a alguna de las tres SCR más grandes está incluida (casi nombrándolas) en documentos de préstamo, en regulaciones, virtualmente en todas partes.

El CEO de Rapid Ratings, una firma que usa un sistema cuantitativo para calificar la salud financiera de empresas e instituciones financieras respaldado por un software que no quiere divulgar, sostuvo ante el citado Subcomité que a menos que los beneficios superen los costos y que se modifiquen ciertas normas vinculadas a la transparencia, desarrollarán su actividades sin registrarse como NRSRO , que son SCR cuyas calificaciones son autorizadas para ser utilizadas a los fines regulatorios por la Securities and Exchange Commission, el regulador del mercado de capitales de EEUU.

Otra barrera de entrada señalada ante el Subcomité es el requisito de la citada Ley de 2006 que exige que ningún cliente represente el 10% o más de los ingresos de las NRSRO, ya que en el caso de las firmas más nuevas puede verse fácilmente superado, por lo que se solicitaron excepciones para ellas.

Además de la remoción de los requisitos regulatorios que exigen que emisores, bancos y otros participantes sean calificados por algunas de las tres grandes SCR, la autora explica que se propuso que trimestralmente todas las NRSRO emitan una declaración afirmativa confirmando que mantuvieron o modificaron una calificación, de manera de forzarlas a ser más cuidadosas al emitir una calificación inicial y a no abandonarla fácilmente.

Desarrollos en UE
Al finalizar 2011 la European Securities and Markets Authority, la nueva agencia reguladora europea de mercado de capitales, destinará más del 20% de su staff a supervisar las SCR y examinar la falta de competencia en ese mercado, el modelo en el que el emisor de los valores negociables les paga a las SCR y la posibilidad de que sean civilmente responsables por sus calificaciones.

El artículo refiere que actualmente un grupo alemán liderado por la consultora Roland Berger y apoyado por la Deutsche Börse, el estado federal de Hesse y la Asociación de Finanzas de Frankfurt-am-Main intenta crear una SCR estructurada como fundación sin fines de lucro financiada privadamente. El líder de este proyecto sostuvo que en el modelo actual existen conflictos de intereses, una falta de competencia y de responsabilidad del producto de las SCR, al que se niega a denominar opinión por considerar que generalmente no se paga por ella.

A fin de solucionar estos problemas, ese grupo procura establecer un modelo en el cual sea el inversor quien pague, al usar calificaciones emitidas por SCR a partir de información que obtendrían de una plataforma central, que recogería información de los emisores y que publicaría además esas calificaciones. Este modelo requeriría ciertos cambios normativos, tales como forzar a los emisores a divulgar información y obligar a los inversores a comprar las calificaciones en dicha plataforma central o que hagan sus propias calificaciones, alentándolos a que dependan menos de calificaciones externas. Sus impulsores sostienen que sin calificaciones pagadas por el inversor no se puede crear responsabilidad por el producto, ya que sólo si aquél paga se establece una relación contractual entre él y la SCR.

Sin embargo, y precisamente en lo que concierne a la responsabilidad de las SCR, se ha sostenido que la posibilidad de que lo sean civilmente por sus calificaciones podría desalentar el ingreso de nuevas firmas y postergar la calificación de los acuerdos más riesgosos. En este sentido, un socio de PWC dudó que una mayor responsabilidad de las SCR las conduzca a análisis más detallados o mejores, sino que por el contrario podrían ser más reticentes a ello. Respaldó sus observaciones en el mercado de préstamos apalancados, donde afirmó percibir menos predisposición de las SCR para calificar privadamente transacciones de tamaño moderado, en parte por considerar que en ellos hay un riesgo de default más elevado.

Futuro incierto
La autora señala que fomentar la competencia entre SCR no será fácil. Existe una opinión según la cual incrementarla podría resultar en una pérdida de calidad, a lo que los aspirantes a ingresar en este mercado oponen que los antecedentes de las tres grandes SCR en finanzas estructuradas antes de la crisis reciente deberían disipar dudas en este sentido.

Algunas normas recientes de EEUU y UE alientan a las instituciones financieras e inversores a que realicen más trabajo de crédito por su cuenta, de forma tal de desacostumbrarlos a depender de las SCR y promover otras formas de analizar riesgos de crédito. Algunos sostienen que eso es lo que deberían haber hecho los inversores desde el principio.

En general, muchos creen que pese a sus errores las SCR son útiles ya que adoptan un enfoque consistente en el proceso de calificación, por lo que en realidad lo que debería cambiar es el uso que los inversores hacen de las calificaciones, para lo cual se requiere que estén mejor educados respecto a qué son las calificaciones y cómo deberían usarse.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos