Hacia la cima de la pirámide corporativa

Los principales headhunters y gerentes de Recursos Humanos del país analizan el valor del posgrado a la hora de hacer carrera. Para qué sirve, en qué casos es importante tener las credenciales y claves para tener en cuenta en la planificación de la estrategia de crecimiento profesional. 29 de Octubre 2010

Diez años atrás, los posgrados eran la ventaja comparativa por excelencia. Hoy, que son casi la regla, ¿qué peso tienen en el camino hacia la cima de la pirámide corporativa? Lejos de perder su brillo, según los headhunters y gerentes de Recursos Humanos consultados, los posgrados continúan siendo un diferencial atractivo para el empleador, que sirve tanto para crecer dentro de una organización como para hacer movimientos laterales. La clave es saber cómo diferenciarse del montón y tener en cuenta ciertas premisas para no errar el camino. En esta nota, los expertos revelan todo lo que hay que saber para maximizar el potencial que tiene la formación académica.

Dentro del universo de posgrados, existen dos vertientes, una más generalista, representada por los MBAs, y otra más específica, las especializaciones. Cada una aporta un capital diferente que pesa más o menos, según el puesto al que se desea acceder. Los MBAs y programas de administración de negocios son muy valorados en los cargos ejecutivos porque apuntan a mejorar la visión estratégica de una organización, las habilidades gerenciales y el manejo de las diferentes áreas dentro de una compañía.

“Quince años atrás, se trabajaba en forma más funcional, no era necesario entender los objetivos y desafíos de todas las áreas dentro de una organización. Hoy los ejecutivos tienen que poder mirar más allá de su función y entender el negocio en forma integral. Por eso se demanda este tipo de estudios‘, explica Juliana Repetto, senior Associate de Korn Ferry.

En cambio, las especializaciones son más específicas y apuntan a ampliar el conocimiento en un área puntual y a bajar en profundidad un tema. Según los expertos consultados, son especialmente valoradas para posiciones técnicas. “Existen determinadas posiciones en las que el posgrado aporta mucho y puede transformarse en requisito básico para ocupar un cargo. Por ejemplo, en Seguridad y Medio Ambiente”, asegura la directora de Recursos Humanos de Unilever, Florencia Iglesias. Otras áreas en las que el posgrado cotiza en alza son los mercados de capitales, las finanzas o en materia de normas y reglamentaciones específicas.

Equilibrio, divino tesoro
Tanto las especializaciones como los MBAs son un plus que hacen más atractivo a un candidato. Además de profundizar y actualizar el conocimiento de un área, expresan aspectos aspectos actitudinales positivos. “Una apersona que hizo un posgrado es alguien que demuestra su deseo de superación y capacitación, que es capaz de ponerse un objetivo y superar desafíos, que decide invertir en sí misma y poner una estrella en su visa”, explica el director de Recursos Humanos de Microsoft para Argentina y Uruguay, Guillermo Willi.

A la hora de buscar un cambio o movimientos laterales, los posgrados también resultan útiles porque amplían la red de contactos y ofrecen la oportunidad de relacionarse en forma directa con expertos y profesionales del área. “En el mercado local, sólo un tercio de las búsquedas se canaliza a través de headhunters. Los dos tercios restantes, por medio de referencias y contactos. En este contexto, la capacidad de hacer un buen networking es fundamental y los posgrados generan esta oportunidad”, destaca el socio responsable de Heidrick & Struggles en Buenos Aires, Gustavo Wurzel.

Sin embargo, todo este potencial se pone en marcha sólo si se cumple una condición sine qua non: debe haber un equilibrio entre la formación académica y la experiencia laboral. “El posgrado siempre da mayores créditos para competir con otros candidatos. Pero si no viene acompañado de la experiencia específica para el rol al que se aspira, no es de gran valor. Siempre se evalúa la capacidad para tomar decisiones, para resolver problemas, para relacionarse y para liderar”, explica Paula Canil, gerente de Recursos Humanos de American Express.

Poder de seducción
Una máxima fundamental a tener en cuenta es que el atractivo de los posgrados tiene un techo. Es más efectivo en las primeras etapas de la carrera y disminuye a medida que se asciende en la pirámide corporativa. “A partir de un mando medio, de una jefatura o de una gerencia media es importante tener un posgrado o un MBA, según las habilidades que demande el puesto”, explica la directora de la consultora Valuar, Cristina Bomchil.

Pero si de primeras líneas se trata, lo que evalúan los headhunters y gerentes de Recursos Humanos es el track de experiencia del candidato y la formación en el aula tiene un efecto casi nulo. “Las variables determinantes son el nivel de compañía de procedencia, cargos ocupados, competencias de liderazgo, potencial de desarrollo y capacidades gerenciales. Y eso no lo adquirís en un posgrado”, advierte el director de Recursos Humanos de Coca Cola, Alejandro Melamed. “A ese nivel, tener un posgrado es deseable, no es excluyente”, concluye.

Una de las premisas que rigen en el mercado es que no todos los posgrados tienen poder de seducción. Tras la generalización que experimentaron en los últimos años, surgieron alternativas de formación de todo tipo y color. Por lo tanto, destacarse del montón es clave. “Los posgrados tienen algo de masivo. Hay un efecto manada que hace difícil discernir el valor agregado”, advierte Wurzel, quien se considera un crítico de los posgrados. La elección de universidades y escuelas de negocios top en el área de preferencia es la fuente de diferenciación por excelencia. “El nivel de calidad y profundidad de estos estudios es muy variado, con lo cual el prestigio de la institución formadora y el tipo de posgrado pesa mucho”, afirma la directora de Whalecom, Paula Molinari. “Por ejemplo, estudiar en el exterior indica la capacidad de adaptarse a otras culturas y el manejo de otro idioma”, agrega Bomchil.

Por último, una de las recomendaciones de los expertos es tener en cuenta los programas de apoyo para posgrados y especializaciones que ofrecen las compañías para sus empleados con mejor performance y potencial. Antes de volver al aula, conviene consultar con las áreas de Recursos Humanos sobre las opciones de financiación, la expectativa de desarrollo, las aéreas de estudio afines a la proyección de carrera y a las necesidades del negocio.



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