Hacia dónde va Eduardo Eurnekian

Hacia dónde va Eduardo Eurnekian

El número uno del grupo que factura US$ 1200 millones rompe el silencio. Asegura estar en una nueva etapa de su carrera y anticipa cuáles serán sus próximos pasos. 02 de Febrero 2011

La ciudad de Buenos Aires marca una temperatura que supera los 35 grados. En Palermo Eurnekian, la sensación térmica está en línea con el clima. Con muy bajo perfil, el empresario, titular del holding que factura US$ 1200 millones al año y controla más de 20 compañías por el mundo, baraja varios proyectos con los que intentará aprovechar las oportunidades que, según afirma, convencido, están latentes. Una es la construcción del Corredor Biocéanico Central, que supone la creación de un túnel a baja altura para el paso del ferrocarril a través de Los Andes, con un desembolso de US$ 6000 millones. Otra es Condor Cliff-La Barrancosa, donde está en proceso de adjudicación, en consorcio con Impsa y Camargo Correa. Allí, Eduardo Eurnekian –de él se trata– apuesta a la construcción de dos centrales hidroeléctricas en Santa Cruz, de 1740 megawatts (MW) de potencia y una inversión calculada en $ 1600 millones. Pero no son los únicos.

Puertas adentro de su histórico bunker de Honduras y Bonpland, el empresario recibe a APERTURA de muy buen humor. Admite que hace tiempo que no da entrevistas y que está muy ocupado, con varias iniciativas que darán que hablar. Fiel a su estilo, suele tener los bocetos de los proyectos en su escritorio –por caso, el de un nuevo aeropuerto, en el que los vidrios de colores llevan su marca registrada–, además de un sinfín de recuerdos y señales, como la que advierte, a través de un cartel, que, en su oficina, los celulares deben estar apagados. “Las reuniones no son para mandar sms, sino para escucharse”, justifica.
Aeropuertos en la Argentina, Uruguay, Ecuador, Italia, Galápagos y Armenia. Un banco en este último país, con 25 sucursales, al igual que el gerenciamiento de 890 locales del servicio postal. Inversiones agropecuarias en Chaco y Formosa. Energéticas, en Santa Cruz y Neuquén. Vitivinícola en la Patagonia y –otra vez– en Armenia. Olivícola en Marruecos. Actividades que, hoy, lo involucran y en las que la Argentina genera el 63 por ciento de los ingresos. El negocio principal, no obstante, son los aeropuertos, con el 71 por ciento del share por rubro. A continuación las principales respuestas de una extensa entrevista, cuya versión completa se ofrece en Apertura.com.

¿Qué negocio lo divierte más hoy?
La verdad, debería decir que lo que más me divierte hoy es la acción social. Pero, como negocio, el campo.

Y, dentro del campo, ¿cuál? 
El campo, en general. Descubrí que es una de las tareas más complejas, más difíciles, y que requiere mayor conocimiento que cualquiera de las actividades industriales y técnicas. Invertimos en el Sur, con viñedos. Pero también lo hicimos en el Chaco, con algodón, soja o arroz. Y, en Marruecos e Italia, donde van desde algodón a vides. El campo tiene muchísimos más imponderables que la industria. 

¿Qué diferencias encuentra con la industria?
Cuando uno se mueve en la actividad industrial, tiene un equipo de gente para tomar decisiones. Y, una vez que se define, comienzan los procesos productivos, que son poco alterables, demasiado computadorizados. Es difícil que exista un tiempo tan determinado, como en la actividad agrícola-ganadera, donde los plazos son bien finitos. Además, están los imponderables del clima, de las tierras, de los subproductos, productos... Aplicaciones muchísimo más estandarizadas en la actividad industrial. Muchas veces, en un campo, en uno o dos kilómetros de distancia, las suelos son tan distintos, de características diferentes, a pesar de que en los dos, posiblemente, se trate de producir vides. Es complejo y muy interesante.

A usted lo reconocen por su habilidad para detectar un negocio cuando otros no lo ven, como en el cable, y por salir justo a tiempo…
En aquella época, no me permitía incursionar en otras actividades. Estaba jugado y no tenía posibilidades. Por lo cual diré que esos “éxitos” son, en parte, suerte. Hoy, uno juega menos al azar y, entonces, prueba con otras actividades. Invierte un poco en una cosa, otro poco en otra, esperando a ver cuál será el desarrollo futuro y por cuál expandirse. Es fácil, o posible, mejor dicho, poner una cantidad de dinero en biocombustibles, energía, gas y, luego, ir apostando en función de los resultados.

Ahora, también está ingresando al negocio del petróleo, ¿cuál es el potencial? 
Porque al petróleo no le vemos, todavía, un sustituto claro. Pero la economía del  mundo avanzará fuertemente en este siglo y, además, más de media humanidad, hoy, está en un gran proceso de desarrollo: China, Turquía, Brasil, la India, Rusia, el Este europeo, que, hasta hace poco, era un lugar totalmente atrasado en cuanto a ingreso per cápita. Todo esto evolucionará fuertemente en este siglo. Y eso hará que se demande más energía. Creo que los dos pilares serán alimentos y energía. Y habrá un tercero, que es la biotecnología. Será la que mueva a los países ya desarrollados a dar un paso adelante en la evolución tecnológica. Los otros tendrán que hacer el catch up del desarrollo de los países europeos y Estados Unidos.

¿Cuál fue su principal acierto en el mundo de los negocios? 
Creo que la constancia. Enamorarme de lo que hago. No al punto de decir que las cosas me desesperan, no tengo apego. Me enamora el hacerlo pero no tengo apego por lo que hice.

¿Y el más rentable de los deals que cerró o aquel que recuerda como un hito?
En alguno de ellos –por ejemplo, en el caso del canal (N.d.R.: América)–, participaba sólo de las ideas, no de la conducción. Poca gente sabe que yo, en la década del ’60, tuve un teatro, al que regenteaba. Entonces, cuando tuve la etapa del canal, dije: “Quiero tomar las decisiones pero sin estar involucrado en el día a día del contacto con los artistas”. Los artistas son difíciles. El halago del artista es muy lindo pero no me interesa porque, de alguna manera, te compromete en la toma de decisiones.

¿Qué balance hace de su paso por los medios (N.de.R.: hoy, conserva un porcentaje accionario de América)?
Fue uno de los momentos más difíciles de mi vida. Me involucré como periodista, traté de pensar como tal. Creo que tuve un gran respeto, más allá de que la única condición que ponía era tener los mismos códigos, muy pocos, en un país que, recién, comenzaba a vivir la Democracia. Esos códigos pasaban por respetar la investidura presidencial, que era reciente. Y, muchas veces, se mal interpretaba. Pero era nada más que eso.

Recién hablaba de respeto a la investidura presidencial. ¿Qué sintió con la muerte de Néstor Kirchner?
Kirchner fue un anómalo de la política. Un individuo que incursionó en esa actividad a través de un gran sentido de la intuición y, siempre, mantuvo una fuerte coherencia entre sus actos y sus pensamientos. El problema no es cuando se habla de Kirchner: es Kirchner y la circunstancia. Y la circunstancia hizo que se encontrara frente a una clase política, no digo degradada, pero sí sin la necesaria voluntad de cohesionarse detrás de un proyecto. Kirchner sale y ofrece uno. Y, al principio, tuvo el apoyo de grandes y vastos sectores de la población y de la clase política. Luego, cada uno se abrió por distintas circunstancias. Circunstancias, posiblemente, imputables al accionar de Kirchner. Pero, bajo ningún punto de vista, eso fue superado por la fortaleza de los demás, sino que resultó exaltado por la debilidad de ellos. No es la personalidad de Kirchner lo que resalta, sino la debilidad de la clase política.

Y, en el caso de la investidura presidencial, ¿cómo ve hoy a la Presidenta de la Nación después de la muerte de su marido?
Es una cuestión personal, en cuanto a lo que significa el apoyo y el dialógo político que su esposo le daba. Evidentemente, nos dejará con mayor nivel de responsabilidad. Muchísimo nivel de responsabilidad.

¿A todas las partes de la mesa, o sólo a los empresarios?
Nos guste o no, era un hombre político. Es lo mismo que, si uno está casado con una cardióloga, la que le da el consejo es su cónyuge. La política no es blanca y negra. No es una ciencia. Entonces, da pie a charlas, a variantes, a formas. Lo mismo es la medicina, cuando se tiene que operar a alguien. Creo que tendremos, seguramente, un gobierno con otros métodos este año.

Le propongo un recorrido por sus negocios para que me defina cuál es la foto que usted saca y cuál es la película. Aeropuertos…
Todo negocio que trasciende fronteras está jugado, también, al éxito de su país. Por ejemplo, una nación europea que tiene interés en una empresa europea y que quiere competir en el mundo del negocio aeroportuario, evidentemente, cuenta con muchas más posibilidades porque lleva la marca y los créditos de su país a su destino de inversión. En la Argentina, tenemos que seguir trabajando en ello, ya que, a nivel internacional, nos ven como una competencia. Por caso, con el negocio de los aeropuertos viene también el de la seguridad aeroportuaria y, de esa forma, se puede ir incrementando la presencia y, por qué no, la experiencia.

En el caso del negocio de líneas aéreas, ¿le gustaría volver o es un ciclo cumplido?
Ciclo cumplido. A ninguno de los lugares en donde estuve me gustaría volver. Porque los negocios se van desgastando y, como me involucro mucho, irme implica que ya estoy en otra cosa. Regresar me da la sensación de atrasar un poquito el reloj.

Lo del cable fue mucho más que suerte…
Es cierto que entrar en el mundo de los negocios fue algo meditado, premeditado... Y acertadamente analizado. Un país que vivía dentro del marco de una dictadura constante en los últimos 50 años, donde no había una verdadera libertad de expresión, tenía que cambiar. La democracia cambió al pueblo y, en un mundo en el que las opiniones también llovían, en un país donde tenías sólo un canal de televisión que se veía en todo el territorio nacional y tres en la Capital, algo iba a cambiar rápido. Y eso es lo que sucedió.

Pero, como usted dice, los medios ya no son su core actual. ¿Cuál es la apuesta con el Corredor Bioceánico?
América no puede progresar e integrarse, si tenemos una barrera de montañas que no permite pasar de un lugar a otro. Tenemos que integrar la franja entre los océanos. Nosotros no vemos el Pacífico porque el mundo era el Atlántico. Ya no: tenemos 3000 millones de individuos viviendo en el Pacífico, que progresan, que muestran sus necesidades, su participación, su integración en el mundo. Y nosotros estamos acá y estaremos, todavía, utilizando un túnel que se construyó y se inauguró en 1910. Al proyecto le llegó su hora.

¿En qué situación está?
Tenemos el programa. Se están haciendo las pruebas geofísicas y se terminarán para mediados de febrero. A partir de allí, se hace la presentación de documentación para el llamado a licitación.

En el caso de los biocombustibles, ¿qué inversión prevé?
Estamos duplicando la planta de biocombustibles, que está en Rosario. Es una inversión cercana a los US$ 100 millones. Se trata de 550.000 toneladas anuales de biocombustibles. Estoy más que confiado con este proyecto.



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