"Hacen falta políticas de Estado para quebrar la desnutrición y el analfabetismo"

Abel Albino, el reconocido pediatra especializado en desnutrición infantil, pide declarar la “emergencia nacional” por el hambre y advierte que el país no saldrá adelante hasta que “no haya unión y políticas de estado”. Critica la manipulación oficial del Indec y asegura que los políticos “se hacen los distraídos” frente al drama de la pobreza. 21 de Mayo 2010

“Que la batalla contra la desnutrición infantil se convierta en una política de estado”. Con esta meta como norte, el doctor Abel Albino, un reconocido pediatra mendocino, ha consagrado su vida a combatir un flagelo que, en medio de los festejos por el Bicentenario, llena de vergüenza a la Argentina. Este médico de 64 años creó en 1993 la fundación CONIN (Cooperadora para la Nutrición Infantil), una ONG sin fines de lucro que inició su labor en Mendoza, pero cuya mano solidaria ya se extendió como reguero de pólvora a la mayoría de las provincias del país e, incluso, logró quebrar las fronteras para llegar al resto de América Latina y el África Ecuatorial. Albino está orgulloso de la fundación que preside y no es para menos. CONIN cuenta en Mendoza con el primer Centro de Recuperación de la Desnutrición Infantil del país y el primer Centro de Prevención de la Desnutrición del mundo. Desde 2002 a la fecha, ha logrado recuperar a 650 desnutridos graves. Pero la lucha contra el hambre nunca termina. “Es absurdo que se pase hambre en un país como el nuestro, que produce alimentos para 300 ó 400 millones de personas”, dispara.

Con particular lucidez, Albino también reclama la toma de conciencia a una sociedad -la argentina- que vive, según dice, “una crisis de virtudes”, e interpela con ánimo constructivo a su clase política: “Hay que dejar de pensar en las próximas elecciones y empezar a pensar en las próximas generaciones”. 

¿Cómo nace su vocación?
Yo estaba en Europa estudiando biología molecular y estaba en conflicto viendo esos países tan chiquitos y tan poderosos y no dejaba de pensar en el nuestro, que es tan grande y está tan empobrecido. Un día encontré un diario tirado donde había unas reflexiones de la Madre Teresa de Calcuta sobre la paz. Decía: “El fruto del silencio es la oración, el fruto de la oración es la fe, el fruto de la fe es el amor, el fruto del amor es el servicio y el fruto del servicio es la paz”. Ahí me dije, tengo que servir. Luego, en mi segundo viaje a Europa, ya por trabajo, lo escuché al Papa que decía “hay que ocuparse de los más pobres”. ¿Y cuándo hay pobres? Cuando tengo chicos con problemas neurológicos. Luego el doctor Mönckeberg (ver recuadro) me enseñó que la única debilidad mental que se puede prevenir, la única que se puede revertir, la única que es creada por el hombre es la del desnutrido. Desde entonces me dedico a desnutrición.

¿Cómo llegamos los argentinos al Bicentenario?
Estamos atrasados y tenemos que darnos cuenta de que éste es un problema de todos. Lo que tenemos que hacer es una gran nación y eso lo vamos a poder hacer el día que nos demos cuenta de que los gobiernos, junto con las organizaciones no gubernamentales y la comunidad toda, debemos trabajar. Tenemos que hacer mucho más. Piense en Chile. Siendo un país mucho menor en recursos tiene el 7 por mil de mortalidad infantil y nosotros estaremos, en el mejor de los casos, en el doble o el triple.

¿Por qué cree que los políticos argentinos no toman este tema, el de la pobreza, como estandarte? Parece a veces que no termina de movilizarlos...
No sé, cuando uno habla de desnutridos y de pobreza se hacen todos los distraídos porque parece que uno estuviese echando culpas y la verdad es que no le estamos echando la culpa a nadie, estamos diciendo lo que es. Y la desnutrición es un flagelo que nos afecta a todos porque genera debilidad mental. Piense que el 80 por ciento de los chicos en América Latina no termina la primaria y el 80 por ciento de los presos en la cárcel de Buenos Aires no tiene la primaria completa.

En su experiencia de tantos años, ¿qué relación pudo establecer entre la desnutrición infantil y la delincuencia?
El 80% de los grandes criminales de Mendoza ha sido desnutrido en segundo y tercer grado. La relación es directa.

La gran paradoja es que la Argentina es un país productor de alimentos y tiene a un 40 por ciento de su población en la pobreza. ¿Cómo lo explica?
Porque nosotros tenemos una fractura cultural. Cuando hay mortalidad infantil o desnutrición por hambre en un país africano que no tiene ningún recurso, uno dice “es una tragedia”, hay hambre porque no hay recurso. Pero cuando es un país que produce alimentos para 300/400 millones de habitantes, que se pase hambre es una ridiculez, es absurdo, y podemos producir alimentos para 1500 millones...¡Cómo va a pasarse hambre en la Argentina!

¿Están desenfocados los políticos?
Yo no soy un analista político, soy médico. Veo la realidad, estoy trabajando y cada día tengo más trabajo. Evidentemente están desenfocados los muchachos. Nosotros tenemos que estar detrás de los grandes temas y quebrar estos grandes temas y hacer una gran nación, grande, rica, poderosa, donde todos vivamos cien veces mejor. No puede ser que estemos con esta problemática que es antiquísima e impropia de un país rico como es el nuestro.

¿Y eso cómo se logra?
Y se logra con unión, con un plan, con una política de estado que sea para quebrar la desnutrición y el analfabetismo que es la desnutrición del espíritu también. No estamos con un proyecto, con un plan, salvo que exista un plan y que sea siniestro, que sea un plan para limitar nuestro crecimiento, para cercenar nuestras posibilidades y para que esto se ponga en venta.

¿Cree que los gobiernos, en general, suelen tener a los pobres de rehenes para ganar elecciones?
“La pobreza se vende y la ignorancia se equivoca”. Es lo que decía hace 150 años Juan Bautista Alberdi. Es lo que nos está pasando, lo que vemos todos los días. De acuerdo al análisis que hacía Juan Bautista Alberdi, les conviene. En toda América Latina somos mendigos sentados en tronos de oro. Así se definió a América Latina, no sabemos ni lo que tenemos. 

¿Faltan ideales en la política local?
Yo creo que no tienen sueños de grandeza, tienen que buscar una gran nación, la política pasó a ser un empleo, una profesión, más que un servicio a la comunidad, y los cargos dejaron de ser cargas públicas, que en realidad es lo que son, para ser cargos públicos, y dejó de buscarse el bien común para buscar la solución a sus problemas particulares.

Y cómo sociedad, ¿cuál debería ser nuestro aporte?
Hay que votar, la democracia se mejora con más democracia. Bernard Shaw decía que hay que cambiar a los políticos como a los pañales. Hay que cambiarlos seguido y por las mismas razones (risas).

Veo que no le gustan las reelecciones...
No, no. La democracia debe cambiar. La Constitución del ‘53 es muy sabia. Impide las reelecciones. Mire lo que hacen Chile, Uruguay. Van cambiando y entonces ponen todo ese potencial en gobernar, no en la próxima elección.

¿Qué piensa cuando se falsean las cifras del Indec para esconder la inflación y por tanto también los índices de pobreza?
Es una vergüenza, una barbaridad, porque para poder hacer un tratamiento hay que tener un diagnóstico y no hay que tenerle miedo a los diagnósticos. Así que es ridículo, infantil.

¿Hay crisis de valores en el país?
Más que de valores, de virtudes. Porque valor es lo que se declama, pero virtud es lo que se encarna. Yo puedo hablar de la solidaridad, ése es el valor. ¿Soy solidario? Ésa es la virtud. Lo que faltan son virtudes. Esto en todos los niveles, el pescado se pudre por la cabeza. Y en la sociedad pasa exactamente lo mismo.

¿Algún político le genera expectativa?
Quisiera pensar que sí, que hay gente, pero no me gusta meterme en política porque la política es para odiar. El deporte y la ciencia unen; pero la política divide, por lo menos es lo que nos toca a nosotros, ¿no?

¿Alguna vez le propusieron que diera el salto a la política?
Proponerme sí, pero pocos políticos han venido a ver lo que hago realmente.

¿Desde el Gobierno nunca se interesaron por su tarea en CONIN?
A mí nunca me pagaron. Me mandan chicos, pero no me pagan. Aquí en el hospital (de Mendoza), nos deben plata históricamente, nadie se hace cargo, siempre es el gobierno que se fue, siempre es el otro y el que está se hace el gil. Pero nosotros trabajamos lo mismo porque el país es nuestro también.

Se refiere, supongo, al gobierno provincial. ¿Y desde la Nación?
Sí. He estado en Acción Social de la Nación y nos mandan alimentos periódicamente pero, lamentablemente, mientras esto no sea política de estado no va a salir adelante la Argentina. Eso tendría que ser una emergencia nacional, hasta el Ejército debería estar metido en esto, todas las fuerzas. Hay que dejar de pensar en las próximas elecciones y empezar a pensar en las próximas generaciones. ¿Sabe cómo se hace un gran país? Hay que preservar el cerebro del niño dentro del año, que es cuando se cablea, la etapa más importante de la vida del cerebro, la primavera del sistema nervioso central es el primer año; segundo, educar ese cerebro, y simultáneamente poner cloacas, agua corriente y luz eléctrica en cada casa argentina. Así, tengo una potencia en 30 años.

¿Qué secuelas arrastra un niño que fue desnutrido en su vida adulta?
Hay distintos grados de lesión, pero mientras más pronto se accione sobre los chicos más rápido podemos obtener resultados. En el primer año es cuando se produce el cableado neurológico, cada neurona, de los 100 mil a los 140 mil millones de neuronas que tenemos en los 3 milímetros de espesor de la corteza cerebral, emite hasta 15.000 cables, si hay buena alimentación y buena estimulación. Si yo estimulo y alimento adecuadamente, tendré un cerebro cableado. Pero hay desnutrición afectiva también. Si yo le doy de comer a dos ratitas, pero a una la acaricio y a la otra no, a los tres meses la rata acariciada mide el doble de la otra, tiene su pelo más largo y brillante, sus ojos más grandes, su hígado más grande y es mucho más inteligente porque tuvo también el alimento afectivo. Con los chicos pasa lo mismo. Cuando vemos que hay mucha repitencia y deserción en la escuela, lo que hay que ver es qué pasó hace seis años, cuando se formó ese cerebro. Entonces han quedado distintos niveles de lesión, por lo tanto llega a la tabla del 3, a la tabla del 4 y jamás va a entender el Teorema de Pitágoras. O sea, va a tener una limitación para su crecimiento intelectual y estará condenado a repetir ese ciclo de miseria y de pobreza.

¿Qué piensa de la asignación universal por hijo? ¿Es el camino correcto?
Son cosas interesantes, pero en realidad los que aportan son los mismos y a veces se divide más la torta...Lo que tenemos que hacer es generar trabajo y evitar el daño neurológico, así se saca al país adelante. Hay que dar trabajo a las familias para que se ocupen cada uno de sacar adelante su cría.

¿Soñar hoy con una “Argentina de primer mundo” es una utopía?
No. Puede serlo. La Argentina fue la primer economía de América Latina y la séptima del mundo. A principios del siglo pasado, tenía un lugar de privilegio. Nos caímos cuando se cayeron los conceptos “gobernar es poblar”, “hay que hacer de la Patria una gran escuela” y llegamos al lugar 86 del séptimo. que fuimos. Dicen que estamos en el puesto 60 ahora, para el caso da lo mismo. Hace 80 años que cae el país.

Con este diagnóstico es difícil hablar de un pronóstico favorable...
Si no nos unimos los argentinos y empezamos a trabajar en los grandes temas... Este es el principal tema argentino, el principal tema latinoamericano y el escándalo del mundo. Mientras no abordemos con seriedad y responsabilidad esto, no vamos a salir.

Vocación por servir
Abel Albino es viudo y padre de cinco hijas. Estudió medicina en la Universidad de Tucumán y se doctoró en la Universidad de Cuyo. En 1973, viajó a Chile para especializarse en Pediatría y conoció a quien sería su mentor: el doctor Fernando Mönckeberg, un reconocido especialista en desnutrición infantil y fundador de CONIN Chile, inspiradora de la ONG homónima que Albino creó en 1993. Antes de ese hito, estudió Biología Molecular en España, donde encontró su vocación. Albino ha recibido numerosos reconocimientos por su labor, incluso fue nominado como líder humanitario del año por la revista Latin Trade. El próximo 27 de mayo, a instancias de su coterráneo, el vicepresidente Julio Cobos, recibirá el premio Senador Domingo Faustino Sarmiento, en el Senado. Humilde, agradece los honores, pero su ambición es otra: “Terminar con la eterna guerra del hombre contra el hombre e iniciar la única guerra que vale la pena, la que todos ganan, que es la guerra del hombre contra el hambre. Ahí tenemos que estar todos anotados”.



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