Guardia en alto

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El conflicto seguirá dominando la agenda de trabajo de los estudios en 2011, prevén los managing partners. Los asuntos a tener presente. 30 de Diciembre 2010
El conflicto ocupa la mayoría de las horas de los estudios más grandes de la City, y todo indica que la agenda seguirá dominada por el litigio en 2011. Así se desprende de las proyecciones que los propios managing partners y socios principales de las firmas barajan para el año próximo. Los asuntos regulatorios y laborales figurarán al tope de las demandas de las empresas, aunque algunos confían en que las transacciones y los anuncios de inversión ganen, al menos, un poco más de espacio.

“Los asuntos más importantes estarán en el área regulatoria. También habrá que tener en cuenta un incremento del nivel de negocios a través de fusiones y adquisiciones, las cuales –prevemos– puedan aumentar”, afirma Alfredo O’Farrell, presidente del Consejo de Administración de Marval, O’Farrell & Mairal. El número uno del estudio más grande del país sostiene que, dado el actual contexto, puede aumentar la conflictividad en las áreas laboral, impositiva y regulatoria. En los últimos años, el departamento laboral de la firma fue el que más creció en número: hoy cuenta con tres socios y 35 abogados, y lleva unos 4000 juicios.

Enrique Bruchou, senior partner de Bruchou, Fernández Madero & Lombardi, prevé que los temas dominantes pasarán por regulación de servicios públicos, como salida de los regímenes de emergencia económica y actualización de tarifas, y regulación de medios de comunicación y libertad de expresión. También menciona asuntos laborales –ajustes de salarios por inflación, participación en ganancias– y previsionales –recomposiciones jubilatorias, intervención del Congreso–. En materia tributaria, anticipa que generarán consultas el ajuste impositivo por inflación, y precios de transferencia en operaciones internacionales. “Las áreas más demandadas serán impuestos y aduanero, laboral, regulatorio y litigios”, resume.

“No vemos un año muy distinto a 2010 –señala Jorge Pérez Alati, managing partner de Pérez Alati, Grondona, Benites, Arntsen & Martínez de Hoz (h)–. La inversión extranjera directa seguirá en sus niveles mínimos, algo que ha sido una constante durante este gobierno. Hemos visto cómo países de la región que recibían menos de un tercio de lo que recibía la Argentina, hoy nos triplican”. De todas formas, el abogado cree que el sector de agronegocios seguirá atrayendo inversores, al igual que el de energía y minería. “China e India aparecen como exportadores de capital, necesitados de un asesoramiento paciente frente a proyectos de todo tipo”, indica.

Por su parte, Máximo Bomchil, managing partner de M. & M. Bomchil, se ubica en la misma línea. “No se ve a 2011 como un año promisorio en cuanto a la prestación de servicios legales en materia de nuevos negocios –afirma–. Estamos fuera del radar de las inversiones extranjeras, con lo cual el trabajo va a ser derivado de situaciones de conflictividad y el manejo de crisis o reclamos”. En ese sentido, Bomchil pone el acento en el sector de servicios públicos. “Van a estar bajo la lupa y el Gobierno seguirá sin permitir un sinceramiento de tarifas. El tema laboral será eje de muchos reclamos, presiones y de-sencuentros por la inflación oficial y por el proyecto de participación en las ganancias de las empresas”, anticipa.

Atado a las urnas
En un año electoral, que despierta incógnitas por naturaleza, la fluctuación de las inversiones puede ser más marcada que en tiempos corrientes, lo cual impacta de manera directa en la actividad de los grandes estudios. “Seguiremos teniendo transacciones, pero la cantidad y su tenor dependerán de la reacción de los mercados a la incertidumbre y al estado de la economía”, señala Horacio Esteban Beccar Varela, socio administrador del Estudio Beccar Varela. Como sus colegas, prevé que el primer foco de conflicto en el año serán las paritarias, “por el impacto que tendrán en la inflación y el tipo de cambio”, dice. “También en el ámbito laboral estará la discusión de los distintos proyectos que impulsa el sindicalismo”, imagina.

Para Beccar Varela, las áreas que generarán mayor trabajo en el estudio son nichos de capital markets, arbitraje, antitrust, comercio internacional e impuestos, junto a la mencionada laboral. “También seguirán siendo importantes los aspectos cambiarios. Creo que predominarán las compras estratégicas por parte de grupos con influencia en el Mercosur”, sostiene.

“Si se da un horizonte de previsibilidad y se implementa un programa serio para controlar la inflación, entendemos que deberían resurgir las operaciones de M&A y los proyectos de inversión”, proyecta Pablo Louge, managing partner de Allende & Brea. Pese a que los antecedentes de los últimos años no invitan a la ilusión, el abogado confía en una reactivación de las transacciones. De todos modos, remarca que se está viendo un incremento en las áreas fiscal y aduanera, además de la laboral, con perspectivas de que la tendencia alcista continúe en 2011. “En determinadas actividades, como bancos, seguros y tarjetas de crédito, deberán estar atentos a reclamos formulados por asociaciones de consumidores”, alerta.

Conflictos laborales, reajuste de contratos comerciales, arbitrajes y pleitos derivados de situaciones de quebrantamiento de la ecuación económica, en el marco de inversiones escasas, es el escenario que vislumbra Lisandro Allende, socio de Brons & Salas. “La presión impositiva crece a diario, ante la falta de recursos genuinos del Estado. Es un foco de conflicto para el año próximo. En cuanto a lo laboral, la tendencia a endilgar mayor responsabilidad a directores y gerentes será un tema también”, afirma. Allende prevé que la readecuación de los convenios colectivos de trabajo traerá problemas.

Bruchou coincide en que la creciente presión impositiva y discrecionalidad en el ejercicio de las atribuciones por parte de las autoridades fiscales representa una usina de litigios en alza. Lo mismo sucede –añade– con el manejo discrecional de permisos de exportación y reintegros, y las sanciones derivadas de la profusa regulación cambiaria en relación con exportaciones, liquidación de divisas y financiamiento. “Todas las empresas serias sufren una suerte de acoso por parte de las autoridades. Ha sido una constante desde 2002”, dispara Pérez Alati. “No es previsible que algo vaya a cambiar, sino que, al contrario, los focos de conflicto seguirán”, lanza el socio de PAGBAM. 

La cuota del Club 
El acuerdo con el Club de París que negocia el Gobierno, ¿puede marcar el inicio de una nueva etapa en materia inversora? “No generará una inmediata reactivación de las inversiones extranjeras, y más teniendo en cuenta el año electoral”, responde O’Farrell. “Sí podría llegar a abrir las puertas a la aparición de otras fuentes de financiamiento del tipo multilateral. De todas formas, creemos que habrá un crecimiento de fusiones y adquisiciones”, redondea.

Pérez Alati tampoco le asigna a un acuerdo “una importancia determinante respecto del ingreso de inversión extranjera directa”. A su juicio, el crédito privado depende de otras cuestiones, entre ellas, obtener el investment grade. “Lo fundamental es que el país deje atrás la emergencia económica”, opina Bruchou.

“Los inversores analizan el contexto en general y las perspectivas futuras, no hechos aislados”, refuerza Louge, para quien, si bien el acuerdo puede ayudar, no se transformará en un factor determinante. “Si bien el posible acuerdo es auspicioso, los inversores extranjeros no modificarán su postura hasta no tener claro el signo del futuro gobierno”, remata Bomchil. Lejos de una lluvia de proyectos, los abogados se calzan otra vez los guantes para la pelea.



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