Ginóbili: “Nada hacía pensar que podía destacarme”

Ginóbili: “Nada hacía pensar que podía destacarme”

Con un bloque que apeló a la emotividad, la ciencia y el poder de cambio, concluyó el TEDx, evento que reunió a más de 1300 personas. 08 de Abril 2010

El cuarto y último bloque del TEDx Buenos Aires trajo consigo varias sorpresas y momentos emotivos en la audiencia. La primera parte estuvo a tono con la conciencia. Primero, el video internacional, de la mano del mexicano Juan Enríquez, que explicó los principios debajo de la “cultivación de la bioenergía”. Luego fue el turno del físico Matías Zaldarriaga, reconocido mundialmente por sus estudios en el campo de la astronomía, que acercó el estudio del universo a la realidad. “El universo se rige por reglas sencillas: las de la física. Podemos entender cómo es y cómo llegó a ser de la manera que es”, comenzó a explicar. Armados de telescopios, los astrónomos estudian un universo de más de 13.000 millones de años, expansible, que sigue en movimiento. Ahora, en cambio, el objetivo pasa por “entender los principios del cosmos sin saber cuáles son las leyes de la física que se aplican”. De allí, el paso es explicar cómo surgió y se desarrolló de determinada manera. Otra teoría planteada: el universo como parte de un multiverso, cada uno con sus leyes físicas. “No sabemos si vamos a poder responder todas las preguntas, pero tenemos que aprender a vivir con cierto grado de incertidumbre. Está bueno que dejemos algunas para que contesten más adelante”, concluyó.

Luego del interludio musical a cargo de Axel Krygier, llegó el esperado video del jugador de básquet “Manu” Ginóbili. El desafío era hablar sobre “ser distinto”. Ginóbili realizó un recorrido por su carrera, desde que tenía 15 años (“Nada hacía pensar que podía destacarme”), su paso por la selección local, Italia y, finalmente, su llegada a la tan soñada NBA. Con los Juegos Olímpicos de 2004 como hito en su carrera, a partir de ese momento terminó de despegar. “Al talento hay que agregarle cosas. Ponerse objetivos y hacer todo por cumplirlos, identificar qué necesita el equipo y proveerlo, relegar en algunos momentos el lucimiento personal y conocer las propias limitaciones”, su conclusión.

La bailarina y coreográfica Inés Sanguinetti dio inicio a su presentación con una coreografía de dos bailarines. “Mi charla empieza así porque es sobre un tema difícil: cambiar al mundo”, disparó Sanguinetti. Comparó a la danza con la política –“Las dos son la organización del movimiento y la emoción” – y avanzó hacia la fuerza del arte como motor de cambio social. “La creación de riqueza y oportunidades de felicidad es posible para todos. Hace falta un heroísmo y un plus para cambiar el mundo, pero tenemos que ponerlo en los jóvenes, que no son peligrosos, sino que están en peligro”, avanzó. Su frase final: “A través del arte y la emoción, tenemos que lograr hacer, sentir y pensar sean una misma cosa”.

La última expositora fue Bea Pellizzari, que trabaja con la inclusión de la discapacidad. En un escenario a oscuras, contó emocionada su propia experiencia personal, ya que luego de un accidente tuvo problemas para caminar. “Cuando me reincorporé a mi vida, me di cuenta que el principal problema está en la mirada de los otros”, resumió su experiencia. “La discapacidad genera temor e impotencia, pero ninguna de estas cuestiones facilita lo más maravilloso, que es encontrar, descubrir y explorar a alguien diferente”, disparó. El final: aplicar el talento a la inclusión.

Tarde en el TEDx

El tercer bloque del TEDx Buenos Aires arrancó con una tarea complicada: cómo reiniciar el reloj biológico y retrasar la vejez. “Es muy poco lo que se conoce sobre la vejez”, disparó el científico José Cebrelli. “El envejecimiento se estudia en seres de vida muy corta, a través de la división celular”, resumió el científico. El objetivo final de la ciencia: entender el comportamiento de las células y ver, llegado el caso, si se puede parar o retrasar el reloj biológico.

Luego fue el turno de uno de los oradores más esperados: Luis Moreno Ocampo, Fiscal General de la Corte Penal Internacional, con sede en La Haya. “Investigamos por qué alguien puede decidir matar a miles de personas”, resumió la tarea. La disertación giró en torno a la necesidad de instituciones para impartir justicia. “No reducen el crimen a cero, pero sí evitan que se multiplique”, fue la conclusión. La crítica a la Argentina llegó de la mano del descreimiento por las autoridades imparciales, que sí se explican con éxito en otros países. “Desde 1998, los más de 100 países miembro del sistema se comprometen a juzgar los crímenes que prometimos que nunca más iban a suceder. Somos una institución del siglo XXI para contribuir a la paz permanente. Los problemas sociales más graves requieren soluciones globales con instituciones globales”, sintetizó.
 
El pensamiento científico y cómo ejercitarlo fue el eje de la exposición de Gabriel Gellon. “A pensar científicamente te tienen que enseñar. Y el sistema educativo no está en condiciones de hacerlo”, comenzó. Así, desarrolló el concepto de Expedición Ciencia, un campamento para jóvenes donde se relacionan con científicos. Allí encuentran la oportunidad de hacer ciencia y adquieren las herramientas del pensamiento científico. El cierre: “Pasan cosas extrañas y maravillosas si uno deja que pasen”.

La segunda pata internacional del TED vino con la autora estadounidense Elizabeth Gilbert y estuvo orientada hacia el proceso de creatividad. “Tenemos la idea de que creatividad y sufrimiento están alineados. ¿Por qué tiene que ser así?”, reflexionó. Destacó, además, la importancia de no creer que toda la inspiración y creatividad vienen sólo del hombre, sino que apoya la teoría de que también se recibe influencia de fuerzas externas, lo que los romanos, por caso, llamaban genios.

El cierre estuvo a cargo de Jaime Lerner, con experiencia de gestión política como alcalde. Su tópico fue, justamente, “Cómo pensar una ciudad”. Destacó tres puntos fundamentales, no sólo para la ciudad, sino para la humanidad: movilidad, sustentabilidad y socio-diversidad. Para la movilidad, presentó ejemplos concretos ya aplicados, como el bus-metro y autos del tamaño del Smart. Teniendo en cuenta que las ciudades producen el 75 por ciento de las emisiones de carbono, la sustentabilidad pasa a ser un punto a tener en cuenta. ¿Las claves? “Usar menos el coche, separar la basura y vivir más cerca del trabajo”, la simpleza del consejo de Lerner. El cierre, con aplausos, vino de la mano de Lerer cantando acompañado de bandoneón.





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