Gestión del crecimiento

Gestión del crecimiento

Quiénes fueron los mejores administradores de fondos comunes de inversión en 2010, según S&P. Sus estrategias para sobresalir en mercados alcistas. 01 de Abril 2011
Visión constructiva. Ese parece haber sido el norte que guió a los principales timoneles de las industria local de fondos comunes durante 2010. Es que las agresivas políticas fiscales y monetarias que adoptaron los gobiernos de los países desarrollados despejaron algunos de los interrogantes que dejó la crisis financiera de 2008. La expansión del gasto y las fuertes inyecciones de dinero cumplieron su cometido de inflacionar la economía para evitar una recesión. ¿El resultado? Tasas de interés nominales muy bajas, liquidez abundante y precios de commodities cercanos a máximos históricos. Un mix ideal para que los inversores pusieran sus ojos en los países emergentes en busca de mayores riesgos y retornos.

Dentro de este amplio y variado grupo, América latina fue la estrella indiscutida de 2010. A diferencia de otras crisis en países centrales, esta vez no hubo efecto contagio y las principales economías presentaron fuertes crecimientos. Los bonos, las acciones e incluso algunas de las monedas depararon jugosos dividendos a quienes apostaron por la región.

Las administradoras locales supieron capitalizar este escenario y cerraron un año para recordar. Como ocurre desde 2006, Standard & Poor’s elaboró su tradicional Fund Star Ranking, que APERTURA publica en forma exclusiva, y también consagró a los Top Managers. En esta oportunidad, los galardonados fueron Gainvest, Investis Asset Management y SBS Asset Management en renta fija y plazos fijos, y RJ Delta Fund Management, HSBC Administradora de Inversiones y Santander Río Asset Management en renta variable. Sus gestores demostraron tener el timing y la pericia para alocar sus carteras en mercados que, si bien tuvieron un marcado rally alcista, mostraron mucha selectividad y volatilidad.

“Los mercados internacionales de renta variable se movieron en 2010 en torno al vaivén de la recuperación económica en varios países desarrollados, especialmente en los Estados Unidos, y a la difícil situación financiera en ciertas naciones de la periferia de Europa”, señala Alberto Inga, Head de portfolios de HSBC Administradora de Inversiones. Por su parte, los mercados emergentes mostraron, en general, una excelente performance durante el año último, impulsados por el crecimiento de la actividad económica y sólidos números fiscales.

“El mundo emergente está haciendo los deberes”, afirma  Ricardo Daud, CEO de Santander Río Asset Management. “En ciclos anteriores, el impacto de una crisis en el mundo desarrollado era casi inmediato no solamente en la balanza comercial, sino también en el sistema financiero. Pero esta vez fue distinto”, remarca.

Inga considera que, ante este contexto, los inversores entendieron la dinámica y el bajo riesgo de la economía argentina. “Valuaciones muy atractivas, tasas de interés internacionales muy bajas y las expectativas por el proceso electoral de octubre próximo fueron los ingredientes más destacables de un cocktail que sedujo tanto a inversores minoristas locales, como a inversores internacionales dedicados a mercados emergentes”, sostiene. 

Luciano Buyo, Portfolio manager de Renta Variable de Santander Río, admite que desde el exterior se percibía a la Argentina como más riesgosa. “Creíamos que ese riesgo no era justificado y que el descuento que el mercado le aplicaba a las acciones locales era exagerado”.

A partir de esta lectura, “decidimos orientar nuestras inversiones hacia sectores procíclicos y fuertemente descontados”, explica Buyo. Una de las elecciones de las administradoras fueron los bancos. “Es un sector que hoy se fondea a costos muy bajos y que se ve fuertemente beneficiado por el boom del consumo y la baja del riesgo país”, explica Christian Cavanagh, gerente de Inversiones de RJ Delta Asset Management. La apuesta pagó los dividendos con creces, ya que el sistema bancario fue uno de los grandes ganadores de 2010. “El crédito terminó creciendo al 40 por ciento anual, cuando a comienzos de año se hablaba de una expansión del 20 por ciento”, acota Buyo.

Telecom, que cerró 2010 con fuertes ganancias; Siderar, una de las compañías siderúrgicas más baratas del mundo, a juicio de los analistas, y Grupo Clarín fueron otras de las empresas que también concitaron el interés de los portfolio managers. En contrapartida, algunos decidieron subponderar la participación de empresas de servicios públicos. “En un contexto inflacionario, mantener compañías que dependen de tarifas reguladas y que no se ajustan se hace complicado”, remarca Cavanagh.

Los gestores también intentaron buscar historias de valor en empresas del panel general. Pero el bajo volumen de negocios de la Bolsa porteña hizo que fuera complicado asumir las posiciones deseadas. “No pudimos explotar al máximo las posibilidades de arbitraje o nos vimos obligados a afrontar costos elevados para hacernos de liquidez”, admite Inga. 

La alegría no es sólo argentina
En Brasil, otro mercado donde la renta variable ofreció rendimientos muy atractivos, la atención de los portfolio managers estuvo centrada en empresas de mediana capitalización y muy orientadas al consumo interno. “Cuando la moneda se aprecia, como ocurrió con el real, los activos domésticos son los que más crecen en dólares”, explica Gabriel Ruiz, CEO de RJ Delta. “El movimiento social que se produjo en los últimos años con miles de personas ascendiendo de clase baja a media baja, y de media baja a media, y el fuerte crecimiento del crédito impactaron en el consumo”, agrega.

En contraposición, la apuesta fue subponderar la participación de firmas de commodities como Petrobras o Vale, las grandes estrellas del mercado brasileño hace unos años, que “con la fortaleza del real pierden competitividad externa”.

La administradora del Santander Río aplicó la misma receta a la hora de buscar oportunidades en acciones latinoamericanas de Chile y Perú: un fuerte foco en empresas orientadas al ciclo doméstico y baja exposición en aquellas que dependen del ciclo global. “En México nuestra estrategia fue distinta. Buscamos valor en compañías que exportan a los Estados Unidos y que pudieran beneficiarse de su recuperación económica”,  acota Buyo.

En  cambio, en sus fondos de renta variable de los Estados Unidos y Europa, la administradora del HSBC privilegió “historias relacionadas a mercados emergentes y commodities, compensando el riesgo con una mayor alocación de liquidez”, explica Inga.

El 2010 no fue un año inolvidable sólo para las acciones. Debido a las bajas cotizaciones que mostraban los títulos locales a mediados de 2009, como consecuencia de los coletazos de la crisis financiera internacional, los fondos que invierten en este tipo de instrumentos tuvieron un retorno sustancialmente por encima de sus pares de plazos fijos. Varios de los que se focalizan en el tramo medio y largo de la curva lograron acumular rendimientos superiores al 100 por ciento en apenas 18 meses, niveles de crecimiento muy poco frecuentes de encontrar.

Aquí, la apuesta de los portfolios managers fue a una compresión de los diferenciales de tasas de la deuda argentina.  “Los spreads a comienzos de 2010 no eran coherentes con la sustentabilidad de la deuda argentina. Los precios no estaban reflejando adecuadamente la capacidad de repago del país”, resalta Ruiz.

Además, los administradores tenían otras razones para ser optimistas, relacionadas con la normalización de la deuda por la reapertura del canje a los holdouts y las negociaciones con el Club de París.

“Vimos valor que no estaba incorporado a los precios de los créditos soberanos y menos aún en los corporativos”, señala Carina Güerisoli, gerente de Inversiones de Investis Asset Management, que gerencia la familia de fondos Compass.

La administradora puso un especial énfasis en el mercado de deuda corporativa. Es que, aprovechando las bajas tasas de interés y la abundante liquidez reinante, las empresas argentinas comenzaron a retornar al mercado de capitales local e internacional para financiarse con emisiones en pesos y en dólares. “Participamos de colocaciones muy intersantes como las de Arcor, YPF o Tarjeta Naranja, que reflejan el boom de la economía local”, dice. 
El escenario de tasas de interés extremadamente bajas en varios de los principales países desarrollados alentó las operaciones de carry trade, una estrategia muy utilizada por los grandes operadores que consiste en endeudarse a bajo costo en monedas como el yen o el dólar para invertir en activos de otras divisas que ofrecen mayores rendimientos.

“En la búsqueda de carry trade, la Argentina lucía muy atractiva. Cuando uno comparaba la deuda argentina con otros países con similares ratios de endeudamiento o cuentas macroeconómicas, se daba cuenta de que estaba muy desarbitrada”, agrega Cavanagh. “Con un tipo de cambio estable, las tasas de los bonos argentinos en pesos lucían muy elevadas. Y esa fue una de nuestras principales apuestas”, señala Leandro Trigo, director de SBS Asset Management. “No sólo encontramos atractivos en los bonos largos sino también en deuda ajustada por Badlar, con menos de tres años de duration”, agrega.

Otra jugada de los portfolio managers de renta fija que pagó fuertes dividendos fue el cupón atado a la evolución del PBI, una de las estrellas de la Bolsa que en su versión en pesos tuvo una apreciación del 220 por ciento el año último.

“Más allá del estallido de la crisis europea o algunas dudas de crecimiento para algunos emergentes, nunca perdimos de vista que la Argentina iba a tener una tasa de crecimiento muy alta durante 2010. Una de las mejores formas de capturar ese crecimiento era a través del cupón del PBI”, agrega Marcelo Menéndez, director del Grupo SBS.

En la categoría de renta fija en pesos de corto plazo, uno de los distinguidos con cinco estrellas fue el SBS Ahorro Pesos. “Una alta exposición en cheques de pago diferido y en valores de corto plazo corporativos fue la clave de esta performance”, explica Trigo.
En este segmento, Gainvest encontró oportunidades en fideicomisos financieros. Su fondo FF fue el primero en invertir el 100 por ciento de su cartera en estos instrumentos, que durante 2010 lograron recuperarse del impacto que generó el default de la cadena Bonesi. “El concepto del instrumento quedó a salvo”, señala Luis Brocardo, director de Gainvest, seleccionada por tres años consecutivos por S&P como top manager en renta fija. “La justicia falló a favor de producto y además se fortalecieron algunas normas”, agrega. Para Jorge Liguori, Portfolio manager de la administradora, las tasas de los fideicomisos siguen siendo muy atractivas. “Durante 2010, hubo muchas colocaciones vinculadas, fundamentalmente, con el consumo”, explica. La inflación, el Mundial, las promociones agresivas y los créditos en cuotas actuaron como disparadores.

Los fideicomisos son instrumentos con un duration promedio de cinco meses y que ofrecen, por lo general, rendimientos susperiores a los de un plazo fijo. “Vamos más allá de la información que podamos recibir a través de las calificadoras. Mantenemos reuniones periódicas con los fiduciantes para ver quién está detrás del negocio y cómo está estructurado el producto. En función de ello, planificamos inversiones”, apunta Liguori. 

Lo que viene
Tras la buena cosecha de 2010, este año llega con agenda propia. “Este es un bull market (con tendencista alcista) que ya tiene su edad y estadísticamente hay que respetarlo”, sostiene Cavanagh. “Difícilmente podamos atarnos a activos de baja liquidez con gran valor como lo hacíamos en el pasado”, asegura. Y añade que se debería esperar que las tasas de interés de los países centrales suban y, por ende, empiecen a frenar la dinámica que hoy exhiben las commodities y los emergentes.

“Además, es un año electoral. Los  mercados suelen incorporar muchas expectativas en los precios de los activos”, apunta Ruiz. “No vemos razones para abandonar nuestra visión constructiva pero sí creemos que extremar la selectividad  será clave en 2011”, concluye.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos