Financiarás tu siembra

Financiarás tu siembra

ADBlick desarrolla fideicomisos para producir alimentos destinados a la exportación. Administra US$ 10 millones en proyectos de aceite de oliva, arándanos, miel y nueces. 26 de Mayo 2010
Como la vista del águila, extensiva y abarcadora. Así quiso José Demicheli (41) que fuera su empresa y lo expresó primero a través del nombre. Del alemán adler blick (vista de águila), fundó ADBlick, firma que desarrolla fideicomisos en el sector de alimentos, orientados a la exportación. Demicheli unió la necesidad de inversores locales y la oportunidad competitiva de la Argentina para crear un modelo de negocios en el que ADBlick participa en un 20 por ciento de los fideicomisos que constituye. La empresa, que cuenta ya con 251 inversores y tiene US$ 10 millones bajo administración este año, facturó $ 1,5 millón en 2009. “El objetivo es pasar a una administración de US$ 16 millones a US$ 18 millones”, adelanta Demicheli.

La oportunidad de lanzar ADBlick surgió después de 20 años de experiencia en las áreas comerciales de empresas como Torneos y Competencias (TyC), la importadora Arimex y Molinos Río de la Plata, en la que tomó contacto con la industria de los alimentos. “La idea fue crear una compañía que uniera tres puntas y así surgió una empresa en la que pequeños inversores apuestan a la producción de alimentos para el mundo”, explica Demicheli. Desde su inicio, hace cinco años, ADBlick desarrolla proyectos de arándanos, corderos, nuez pecan, miel orgánica, granos y oleaginosas y olivares, los dos últimos, los productos estrella de la cartera. Los olivares, que demandaron una inversión inicial de US$ 4,2 millones, sumarán 500 hectáreas este año, mientras que los granos y las oleaginosas alcanzarán las 8000 hectáreas. La inversión fue de US$ 1,6 millón. Otros US$ 7 millones en total se destinaron a la producción de arándanos, uno de los primeros proyectos de ADBlick.

La mayoría de los desarrollos son apuestas a largo plazo. En el caso de la nuez, que demandó una inversión de US$ 1 millón, su producción estimada para dentro de seis años (cuando se obtenga la cosecha) es de 140 toneladas con cáscara o 70 toneladas sin ella. El plan es comercializarlas en bolsas de 15 kilos a los Estados Unidos y Europa. Por su parte, los olivares darán una producción, dentro de tres años, de 460 toneladas de aceite que se destinarán a Brasil, los Estados Unidos y al mercado interno. La miel orgánica, en cambio, ya se comercializa en Alemania, a través de la marca Chaná Timbú. En cuanto a los granos, la última venta fue de 1500 toneladas, a US$ 150 cada una. “En 2009, el trigo dio un resultado de un 40 por ciento de renta para el inversor”, destaca Demicheli.

Para el entrepreneur, abrir un nuevo fideicomiso exige como condiciones un mercado competitivo a nivel local, producción controlable por el esquema que propone la empresa, y la presencia de un operador “intachable desde el carácter y exitoso desde la gestión”. “Muchas veces, el alto nivel de riesgo o la falta de experiencia del operador nos obliga a dejar pasar oportunidades”, explica Demicheli, que es contador y tiene un master en Dirección de Empresas.

Para este año, analiza los mercados de la pasa de uva, la granada y la cereza. También evalúa diversificar la producción hacia Uruguay, con olivares y trigo. Otro de los planes en carpeta es el desembarco en España, para reunir inversores que apuesten a la olivicultura en la Argentina. “El país tiene una gran variedad de climas que dan la posibilidad de producir casi todo”, concluye.



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