Ferrari:

Ferrari: "Hay que evitar la revictimización de las víctimas de la violencia doméstica"

El diputado del PJ Federal, Gustavo Ferrari, impulsa un paquete de proyectos en el Congreso para luchar contra este flagelo y proteger a las mujeres que lo padecen. Apunta a la trabas en el acceso a la Justicia y a la falta de estadísticas oficiales como agravantes de un mal que va en aumento. 24 de Septiembre 2010

Sólo el año pasado, 231 mujeres murieron en la Argentina víctimas de la violencia doméstica. El dato -caprichoso, si se quiere- no surge de una medición oficial. Se desprende del relevamiento que una voluntariosa ONG se encargó de realizar sobre el total de casos aparecidos en los medios de comunicación durante todo 2009. Pero en los hechos, las muertes por este flagelo suman muchas más, aunque desde hace tres años no se publican datos oficiales que permitan conocer la magnitud de un mal silencioso que atraviesa sin distinción a todas las clases sociales. El Consejo Nacional de la Mujer, encargado del diseño de políticas públicas sobre esta temática, tampoco cuenta con estadísticas fiables. Y hay que decir que su magro presupuesto tampoco ayuda. Para 2011, está prevista una asignación de $ 8.048.053, con un 21,2% de aumento respecto de 2010 que apenas compensa los actuales niveles de inflación.

El diputado Gustavo Ferrari (Peronismo Federal) se hizo eco de esta problemática y presentó en el Congreso un paquete de iniciativas para abordar el tema integralmente, aplicar todo el peso de la ley a los agresores y proteger a las víctimas.

¿De qué se tratan los proyectos que está impulsando?
El paquete pretende ser una mirada integral sobre las medidas que pueden prevenir e incluso, reprimir o condenar este tema. Hay tres aristas: medidas de orden procesal, de derecho penal e institucionales. Las de orden procesal tienen que ver con una mirada sobre lo que se produce en el ámbito de la violencia doméstica que es que está fundada esencialmente en una situación de sometimiento, de cierto control del victimario sobre la víctima. Entonces lo que hay que lograr con medidas procesales es evitar la revictimización de la víctima. ¿Qué significa esto? Por ejemplo, hay procesos en los cuales se somete a careos a la víctima con el agresor, se hace declarar dos o tres veces a la víctima, etcétera. Queremos agilizar esto, primero que no se dé el marco de relación permanente entre la víctima y el victimario, que la primera declaración de la mujer sirva, etcétera. Después están las medidas penales, que tienen que ver con la incorporación de algunos hoy excluidos de la relación de violencia doméstica que son aquellos que exceden a la condición de marido: el novio, aquel que tiene relación sentimental, es decir, incorporar a todos los que pueden ser agresores. Y también incorporar la violencia psicológica, que es el grado previo de la agresión física.

¿Siempre la violencia psicológica deriva en violencia física?
Muchas veces, y a veces es tan grave la psicológica como la física y puede que lleve a una situación de suicidio o lo que fuere, precisamente por la presión que significa. Cuando hablamos de sometimiento es porque efectivamente se da una relación de fuerza entre uno y otro. También estamos considerando un agravante la violación de domicilio, porque muchas veces se producen violaciones de domicilio que son incumplimientos y hay que tratar de aumentar la pena de aquella persona que había sido excluida del hogar para que de alguna forma tenga otro elemento de disuasión para no ir a agredir y violar el domicilio del cual fue excluido. Otro elemento es incluir el rechazo del avenimiento, que es que a veces se considera que hay consentimiento en el grado de relación. Nadie puede decir “ella consentía que yo le pegue”. Esa relación de violencia y de fuerza hace que cualquiera puede declarar cualquier cosa. Psicológicamente el tema es muy complejo. La persona golpeada llega a decir “me pega porque me ama” o “pobre, soy yo la que actué mal y a él no le quedó otra que pegarme”. 

¿Y en el plano institucional?
Allí incorporamos dos modificaciones importantes: establecer un registro de agresión, es decir, que puedan existir registros en las distintas jurisdicciones en las que se asienten los datos de aquellos que fueron considerados agresores en determinadas jurisdicciones...

Similar al registro de violadores, un tema polémico.
Lamentablemente estas cosas todavía están en debate constitucional. Me parece que con esto no hay que hacer un debate garantista. Aquí se trata de proteger a la víctima y no al victimario. Aunque el agresor no esté condenado es necesario que el juez considere el elemento. No es un registro público. Y el otro elemento es un subsidio. Se gasta tanto dinero sin sentido en la Argentina que resulta imprescindible que se establezca un fondo que pueda ser otorgado por un tiempo determinado para dar libertad a la víctima y que tenga asistencia en el período en el cual se ha ido del hogar por la situación de violencia.

¿La violencia doméstica sigue siendo tabú en la Argentina?
Lamentablemente lo que ocurre en nuestro país es que los temas empiezan a tratarse cuando en la primera plana de los diarios aparece una mujer quemada o que la mataron. Los números de violencia doméstica en nuestro país tienen un atraso de tres años. Hace tres años que no se publican números oficiales. Según la ONG La Casa del Encuentro, el año pasado, sólo aparecidos en medios de comunicación -imagínese los que no aparecieron-, hubo 231 casos (de muertes de mujeres). Al no haber mediciones oficiales, una ONG se puso a controlar los casos que aparecían en los medios. Hay esfuerzos de organismos como la Casa de la Mujer de la Corte u otras instituciones, pero desde el punto de vista del rol que le corresponde al Ministerio de Justicia, no se está cumpliendo la publicación de las cifras y entonces está el drama de no saber efectivamente cuánta cantidad de muertes hay, porque golpeadas son miles.

¿La violencia en el hogar se da por igual en todas las clases sociales? ¿Tiene que ver con el nivel socioeconómico?
Es bastante transversal, no es exclusivo de una clase u otra. Está muy ligada al consumo de alcohol, droga, y también al estrés y a la situación psicológica que resulta injustificable igual.

¿Qué lleva a las víctimas a “aguantar”, a no denunciar?
La dependencia. Por eso es tan importante el subsidio que te permite agregar un grado de libertad. Porque lo que uno tiene que lograr es que sea lo más libre posible aquel que toma la determinación de irse del hogar. Ya tenés un drama con el tema del sometimiento psicológico, si encima se queda sin plata...

¿Qué ocurre cuando la mujer da el primer paso y denuncia?
Ahí se da un problema de acceso a la Justicia. Las mujeres muchas veces no saben dónde ir y es necesario agregar un gran grado de información. No en todos los lugares hay comisaría de la Mujer o personal femenino para recibir la denuncia, y muchas veces no existe buena disposición del hombre a recibirla.

La imagen común es la del policía que no quiere recibir la denuncia, que lo minimiza...
Sí y coincide con la realidad. Entonces tenés problemas de acceso a la Justicia, de acceso a la información y muchos problemás, graves, de resguardo de la situación procesal porque se toma mal la declaración, porque se trata de desalentar la denuncia. Eso ocurre.

¿Cómo es la legislación en otros países más desarrolados respecto de este tema?
En general, en otros países hay una situación muy mejorada del acceso a la Justicia. La Argentina tiene un drama de barreras brutales para el acceso a derechos que constituye uno de los principales problemas del tratamiento de la violencia, no solamente en esta situación sino en otras. El acceso a derechos es un drama de la Argentina, la gente no sabe cómo hacer para que se le reconozca ese derecho en la salud, en la educación, y especialmente en la Justicia. La mera expresión de un derecho no significa que exista ciudadanía. 

¿El oficialismo está permeable hoy a dar este debate en el Congreso?
En principio ya está planteado el tratamiento en distintas comisiones de la Cámara de Diputados. He logrado que me acompañen en la firma los presidentes de las principales comisiones: de Legislación Penal, de Justicia y de Familia, de forma tal de poder lograr el pronto tratamiento. No creo que haya mala disposición. Es un tema que debería trascender a lo político y ojalá salga unánimemente.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos