Exportadores y crisis: destinos en conflicto

Exportadores y crisis: destinos en conflicto

Mientras la Unión Europea atraviesa una severa crisis económica, otros socios comerciales importantes, como Brasil y China, amenazan con limitar las importaciones. Cómo hacen las pymes que exportan para mantenerse en esos mercados sin sufrir pérdidas. El testimonio de los empresarios y la opinión de los especialistas. 24 de Junio 2010

My Special Book es una empresa Argentina que se dedica a producir libros de alta calidad para ediciones privadas con una variada flexibilidad de temas, formatos, diseños y cantidad de ejemplares. Sus fundadores son un matrimonio de arquitectos que, tras quedarse sin trabajo en 2001, decidieron apostar a este proyecto. Hoy, son una empresa con 10 empleados, que lleva editados más de 250 títulos en cinco idiomas. El 20% de sus ventas las realizan en el exterior, a países de la Unión Europea, Estados Unidos y otros de Latinoamérica, como Chile y Paraguay, algunos de los cuales atraviesan hoy una de las peores crisis económicas de su historia. “Tanto la crisis de 2008 en Estados Unidos, como la actual en Europa, complican la contratación por parte de potenciales clientes, que postergan esta clase de consumos”, cuenta Eduardo Zemborain, CEO y socio fundador de My Special Book.

Sin embargo, como muchas empresas que sobrevivieron al bienio 2001-2002 en la Argentina, los creadores de esta firma confían en su experiencia como pilotos de tormentas. “En el campo de la exportación tenemos muchísimo por hacer y por apostar. Si uno produce y brinda un servicio con calidad mundial siempre va a haber una demanda para ello, aún en economías críticas”, sostiene Zemborain.

Según la Fundación Observatorio Pyme, son entre un 25 y un 30% sobre el total las pymes industriales que exportan y venden alrededor de un 20% de su producción a mercados externos. “Se trata de industrias dinámicas cuyos patrones de compra-venta se parecen a los de las empresas grandes”, señala Ignacio Bruera, gerente de Investigación de la Fundación. Entre los principales destinos están el Mercosur y América latina (representan un 60% de las ventas); mientras que hacia Europa se dirige solo el 8% de las mercaderías, sobre todo caucho, aparatos eléctricos y alimentos.

Con respecto al futuro de las relaciones comerciales con los países de la región, Bruera no observa nubarrones en el horizonte, ya que “las transacciones siguen en proceso de crecimiento e intensificación”. Sin embargo, tiene en cuenta un doble efecto negativo que opera sobre las exportaciones hacia la Unión Europea. “Por un lado, la caída de la demanda debido a la crisis, y por el otro, la depreciación del euro, que hace que los ingresos de los exportadores caigan también”.

En general, las pymes que lograron instalarse en el exterior los hicieron después de atravesar muchos obstáculos, como falta de créditos, de ayuda oficial y complicaciones burocráticas. Es por eso que coinciden en que conviene quedarse allí, aún en contextos adversos. Creen que factores como el mantenimiento de la calidad del servicio y de los precios, y el respeto de los tiempos de entrega, pueden ser vitales para consolidar su posición. “Las pymes están acostumbradas a tener problemas para exportar, pero eso es parte del folklore, de manera que la pyme que vende hacia afuera lo seguirá haciendo aún en situaciones complicadas. Cuesta mucho conseguir un mercado; si uno se va de allí sabe que pierde el lugar y que no lo va a recobrar fácilmente”, opina Julia Maristany, miembro de la Comisión Pyme de la Cámara Argentina de Comercio (CAC).

Unión Europea
Varios de los países del bloque, como Grecia, España y Portugal, están atravesando una de las peores crisis de su historia. La urgente necesidad de disminuir la deuda pública los llevó a aplicar severos planes de ajuste y, en consecuencia, sus empresas ya comenzaron a reducir sus compras al exterior.

Natalia Gitelman, directora de DatosClaros, compañía que realiza investigaciones de mercado para varios países de bloque, observa que sus ventas allí se han reducido en los últimos meses, en comparación con los volúmenes vendidos a otros destinos como Latinoamérica o Asia. Sin embargo, cree conveniente mantener su presencia: “No hay que restringir ningún mercado porque siempre se presentan oportunidades. Nuestra estrategia consiste en impulsar nuevas campañas de comunicación de nuestros servicios, sobretodo en Internet”, explica Gitelman.

Otras empresas que exportan hacia el viejo continente, como La Pasionaria, que vende productos de cosmética gourmet en Italia, observan que se mantuvo el volumen de ventas, pero se desaceleró su crecimiento. “A pesar de no haber continuado el aumento de ventas que teníamos en el exterior, es importante permanecer. Las pymes tienen la flexibilidad necesaria para adaptarse a todas las situaciones porque quien está detrás de la solución a cualquier inconveniente es el propio dueño. Eso te da cintura para acomodarte durante las crisis”, explica Carina Cavazza, titular de la firma. “La clave para seguir trabajando allí es ser muy serios y responsables. También deben respetarse los tiempos, las entregas y el convenio de los precios. No hay lugar para la improvisación”, agrega la ejecutiva.

China
Cuna de Olivares es una empresa que desarrolla plantaciones de olivares en San Juan y, en 2009, comenzó a vender aceite de oliva procesado a China. La compañía no exporta la materia prima, sino que en la finca elabora el aceite de oliva premium y lo exporta con etiqueta propia. “Es un proyecto integrado verticalmente”, afirma Luis Feld, presidente de la compañía, y agrega: “La intención no radica en el volumen sino en posicionar la marca con un asociado nuestro en China. Lo que buscamos es que, a medida que crezca la demanda de nuestros productos, podamos crecer con nuestras plantaciones”.

En los últimos años, China se ha convertido en un socio importante en la región. Desde 2002, uno de los productos argentinos que más demandó ese mercado asiático fue el aceite de soja. Sin embargo, hace dos meses, el gobierno chino anunció que no iba a comprar más este producto en el exterior. Algunos creen que la decisión obedece a una necesidad interna de los chinos de desarrollar la producción local, otros a la aplicación de “reciprocidad” a la Argentina, que comenzó a limitar la entrada de algunas mercaderías chinas con la intensificación de las barreras antidumping.

Feld explica que su negocio es mucho más pequeño que el del aceite de soja, de manera que no se ve perjudicado por el contexto actual. A su vez, se muestra optimista con respecto al futuro: “No creo que el conflicto sea sostenible a largo plazo, creo que se va a resolver porque es en beneficio de las economías. La estrategia argentina debe ser de inserción y de puertas abiertas, de intercambio fuerte y generación de inversiones”. Y agrega: “Lo importante es ser perseverante, tener un producto de excelencia y ofrecer un servicio acorde. Al ser la Argentina un país periférico hay que hacer muchos deberes y alimentar la buena imagen”.

La empresa Sicon exporta el 80% de sus servicios de consultoría en seguridad y uno de sus principales destinos es Estados Unidos, donde vivieron la experiencia de tratar de sostener las ventas en un contexto adverso como el de fines de 2008 y principios de 2009.

Continente americano
“Tuvimos una importante disminución de trabajos, ya que en general nuestros clientes frenaron las inversiones de proyectos en el área de seguridad para dar lugar a aquellos que eran de necesidad inmediata. Sin embargo, hoy esto comienza a revertirse”, dice Walter Aguilar, presidente de Sicon. A su vez, destaca que los profesionales argentinos en el exterior están muy bien considerados “por su formación y capacidad de trabajo”, lo que resulta de “vital importancia a la hora de consolidar un mercado”.

Los países del Mercosur fueron los que más reaccionaron frente al anuncio del Gobierno de limitar la entrada de productos con equivalentes en la industria local. Un ejemplo es Brasil, principal socio comercial en la región, que amenazó con otorgar licencias no automáticas para la entrada de varios productos argentinos. A raíz de este episodio, la presidenta Cristina Fernández se reunió con su par brasileño para zanjar diferencias y anunció que las relaciones bilaterales no se verían afectadas.

Entre las pymes consultadas, existe una tendencia a confiar en los dichos de la primera mandataria y se cree que los intercambios comerciales en la región seguirán su curso sin mayores inconvenientes. Guillermo Ircio, gerente Financiero de Romipack, empresa líder en fabricación y comercialización de bolsas de papel que exporta a Brasil, Uruguay, Paraguay y Chile, cuenta que “los volúmenes de ventas no se vieron afectados por la situación expuesta, ni se observan trabas comerciales de importancia”. En cambio, destaca la importancia de la situación cambiaria, que “influye en una mayor o menor demanda de productos”.

Mientras tanto, algunos empresarios se mantienen optimistas respecto de consolidar su presencia en el Mercosur y América latina. “Para nosotros, las épocas de crisis son una oportunidad, porque estamos orientados a la reingeniería de las empresas que buscan adaptar sus costos, reducirlos y mejorar su operación”, explica Carlos Massad, socio fundador y director de Tecnología de Mitrol, empresa que desarrolla software vende al exterior desde hace seis años y que en 2009, abrió oficinas en México. “Nos propusimos consolidarnos en Latinoamérica, que es nuestro mercado natural, pero tenemos previsto crecer aún más y queremos insertarnos en el mercado brasileño. España y Estados Unidos están también como posibles objetivos, pero aún no hay nada cerrado”, sostiene Massad.

Las pymes ante las barreras a la importación
Los especialistas en negocios internacionales y comercio exterior coinciden en señalar que, tanto la crisis europea como el impacto de las barreras a la importación anunciadas por el Gobierno argentino, pueden afectar las exportaciones. Sin embargo, confían en la posibilidad de que las pequeñas y medianas empresas argentinas logren atravesar las situaciones críticas por su mayor flexibilidad, capacidad de adaptación y adecuación de las estrategias de negocio durante períodos de crisis.

Cristina Zapata, profesora del Departamento de Posgrados de la Universidad de Belgrano, advierte que “de toda la fuerza productiva del país, son las pymes quienes tienen mayor plasticidad para adaptarse a los cambios sorpresivos de contexto” y agrega que “mantendrán su desempeño exportador, pues el resultado de los negocios no depende del estado sino de la estrategia de cada empresa”.

“Para consolidar la relación con los compradores externos hay que trabajar distintos frentes: desde la producción, será importante sostener el standard de calidad pautado; desde la gestión, la atención al cliente debería estar presente en todas las personas involucradas y, finalmente, desde el marketing, revisar periódicamente la evolución de la demanda”, agrega Zapata.

Por su parte, Enrique Mantilla, presidente de la Cámara Argentina de Exportadores (CERA), considera que “China y los países latinoamericanos siguen con perspectivas de crecimiento y todo indica que las transacciones seguirán su curso”. Con respecto a la crisis europea, el funcionario señala que “por ahora, no hay repercusiones, porque se está realizando la entrega de productos pedidos hace dos meses y la crisis fue posterior. Tendremos que ver qué ocurre en julio o agosto”. Mientras tanto, Mantilla confía en los dichos de Cristina Kirchner de que no se van a ver resentidas las relaciones comerciales, luego del anuncio de limitar algunas importaciones. “Si lo dice la Presidenta, funcionaria de máxima jerarquía, tengo que creerle”, cierra.



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