Escapadas en tierra incaica

Escapadas en tierra incaica

Partiendo de Lima, pocas horas distan de una reserva donde se unen desierto y mar entre playas, formaciones rocosas y fauna marina. La zona también invita a recorrer la histórica ciudad de Ica y los enigmas arqueológicos que descansan en las afueras de Nazca. 22 de Octubre 2010

Pasando por Lima y su centro histórico, ineludible punto de entrada al Perú, los más afamados circuitos turísticos del país engloban ciudades como Cusco, Arequipa y Puno, con atractivos entre los que nunca faltan el Valle Sagrado de los Incas y el sitio arqueológico de Machu Pichu. Pero las antiguas tierras del imperio incaico tienen mucho más para ofrecer, incluyendo alternativas que, distantes de 3 a 5 horas en auto desde la capital, permiten develar los secretos de la denominada costa central, con destinos como Paracas y su agreste reserva natural; Ica, una localidad impregnada de historia, y Nazca, donde se halla uno de los más sorprendentes legados de la cultura precolombina.

La llamativa geografía costera de Paracas, en el departamento de Ica, está a unas tres horas al sur de Lima. Aquí la Reserva Nacional de Paracas se despliega como la única área natural protegida en Perú que comprende ecosistemas marinos además de terrestres. Ofrece las más apacibles puestas de sol, con acantilados que bordean playas colmadas de fauna marina y millones de aves, incluyendo flamencos y pintorescos pingüinos de Humboldt. También ofrece atractivos históricos y culturales de la civilización Paracas, perteneciente a un período situado entre 600 AC y 200 DC.

Para conocer este edén marino y arqueológico mediante un recorrido en automóvil lo usual es partir del Centro de Visitantes, ubicado en el kilómetro 27 de la carretera que va de Pisco a Puerto San Martín. Desde allí se puede ingresar a un soleado mundo marino rodeado de arena. La Mina, Lagunillas y El Raspón son playas ideales para pasar un día de descanso junto a un mar tranquilo, mientras que playa Yumaque es la elegida para caminar observando la gran diversidad de aves marinas de estas costas. Otro lugar interesante es la antigua caleta Atenas, donde los restos de una docena de embarcaciones de madera son utilizados como hogar por piqueros y pelícanos.

Para los adeptos a la pesca, en tanto, la mejor opción será playa Mendieta, que se ubica a 25 kilómetros de la entrada de la reserva y ofrece, además, uno de los mejores miradores de la zona. Otro de los puntos clave del recorrido es La Catedral, una extraña formación rocosa que da nombre a la playa que la bordea.

La reserva también puede recorrerse contratando paseos por mar, con excursiones que comprenden una visita a las islas Ballestas, hábitat preferido de los lobos marinos. La alternativa de embarcar, además, permite tomar distancia para ver la figura del Candelabro, un geoglifo (líneas grabadas en roca) de más de 120 metros de extensión trazado sobre un cerro al noroeste de la bahía de Paracas. Es similar a las Líneas de Nazca, pero probablemente de diferente y posterior origen.

Un dato; antes o después de encaminarse a la reserva, valdrá la pena detenerse en la ciudad de Pisco para visitar sus principales bodegas: Tacama, productora de algunos de los mejores vinos peruanos; Vista Alegre, el mayor establecimiento del país, y Ocucaje, convertida hoy en un acogedor centro de descanso.

Los rumbos del pasado
Un viaje que permita contactarse con la naturaleza marítima del litoral peruano, ineludiblemente debe incluir una visita a Ica, a 300 kilómetros de Lima. Los recorridos por sus calles envuelven entre aires históricos que se remontan a mediados del siglo XVI, invitando además a planear escapadas a La Huacachina, que a sólo 6 kilómetros se erige como un agradable pueblo edificado alrededor de un oasis surgido en medio del desierto. Otra excursión recomendable es la que conduce hasta la Hacienda San José, considerada monumento histórico del siglo XVI. Se encuentra en el kilómetro 205 de la Panamericana Sur, camino a Chincha.

Por último, no hay que olvidar que la historia precolombina tiene una de sus más llamativas expresiones en las Líneas de Nazca, a escasas dos horas de Ica. Se trata de monumentales figuras que representan mamíferos, insectos y dioses, algunas de las cuales tienen 500 metros de longitud. Existen dos opciones para observar estos dibujos forjados en el 300 AC y declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad. Por un lado, es posible dirigirse a la ciudad de Nazca y al pie de la ruta, en las denominadas Pampas de San José, ascender a un mirador desde el que se aprecian parcialmente las figuras llamadas La Mano y El Árbol. La otra opción es tomar, en Ica o Nazca, una de las avionetas que sobrevuelan el sitio y permiten observar en su verdadera magnitud estas imágenes, cuyo origen constituye uno de los mayores misterios arqueológicos del mundo. z we

Datos útiles
Lan (www.lan.com; 0810-9999-526) tiene vuelos diarios a Lima, con precios que empiezan en los u$s 163 por tramo.

Desde la capital peruana es posible volar a Ica, Paracas o Nazca en menos de una hora, aunque una buena opción es alquilar un automóvil para ganar independencia en recorridos centrados por la Panamericana Sur.

Más información puede consultarse en www.paracas.com y www.peru.info



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