"Es posible un Consejo de la Magistratura sin injerencia del poder político"

Alejandro Fargosi, el nuevo representante de los abogados porteños en el organismo, de sesgo anti-K, pugna por un Consejo equilibrado. Admite que hay jueces que tienen temor a investigar a funcionarios del Gobierno y reclama una Justicia que actúe coetáneamente al ejercicio del poder. 17 de Septiembre 2010

Alejandro Fargosi confía en que su reciente consagración como representante de los abogados porteños -que puso en jaque a la mayoría K en el Consejo de la Magistratura- traerá una bocanada de aire fresco al organismo, a la vez de otorgarle un mayor grado de equilibrio a la justicia argentina. La elección de Fargosi, a la que le sucedió esta semana el triunfo de Ricardo Recondo -también crítico del Gobierno- como representante de los magistrados en la Magistratura, fue el primer paso hacia un desenlace que genera escozor en la Casa Rosada: la posible pérdida a fin de año del control del organismo encargado de controlar y remover a los jueces en el país.

¿Cuál va a ser su gestión en el Consejo de la Magistratura?
La clave de la gestión es mantenernos en una posición equilibrada y profesional. Un apego absoluto a la ley y, junto con la ley, viene algo que a veces se pierde, que es el sentido común. Y la forma de hacer esto es no teniendo permeabilidad o no siendo cooptable por el poder político que por naturaleza tiende a ser expansivo. Este poder político y todos los poderes políticos tienden a tomar todos los campos en los que sea posible actuar.

¿Es posible un Consejo sin injerencia del poder político?
Sí, absolutamente, porque todo depende de la gente que lo integra. Por buena que sea una ley y un sistema organizativo, en la medida en que las personas que lo concretan sean más o menos influenciables, más o menos cultas, más o menos conocedoras de derecho, más o menos correctas, todo va cambiando de manera sistemática.

Hoy hay un proyecto con media sanción en el Congreso para reformar el Consejo. ¿Qué posición tiene sobre esta iniciativa?
El proyecto me parece que es bueno comparado con la ley actual que rige al Consejo. De todas maneras, es probable que cada uno de nosotros tenga parcialmente una visión crítica del tema, pero de todas maneras es mejor que lo que rige hoy.

¿Cuál debería ser la estructura del Consejo? 
La clave del Consejo es que sea equilibrado, lo dice la Constitución. El equilibrio implica que las tres grandes fuerzas que inciden sobre el Consejo, que son la política, la judicatura y la abogacía, tengan una composición equilibrada. Por decir algo: tres, tres y tres, o cuatro, cuatro y cuatro, pero hoy hay una clara mayoría de legisladores y dentro de los legisladores, que son seis, hay una clara mayoría del poder gobernante porque tiene cuatro de los seis, más el representante del Poder Ejecutivo, más el representante de las universidades que, al tener la absoluta dependencia presupuestaria del Ejecutivo, es muy fácilmente influenciable. Una de las cosas que hemos reaprendido en la Argentina es la importancia de la caja, un tema que ya sabíamos de la época de Julio César. No hace falta probarlo de vuelta, pero lo hemos probado.

¿Por qué el Ejecutivo se niega a dar el debate?
El poder es algo totalmente atractivo y, por ende, es comprensible, no admisible, que tienda a expandirse. Al controlar el Consejo, el poder puede influenciar sobre los jueces y al influenciar sobre los jueces tiende a despegarse de la limitación de la ley que es clave en el sistema republicano. En la medida en que el Gobierno no está atado por la ley, uno empieza a pasar de la democracia republicana al sistema monárquico absoluto.

¿Estamos en ese camino?
El sistema democrático es evidente que existe por el hecho de que los gobernantes son designados por elecciones. En materia republicana, hay algunos síntomas preocupantes, como por ejemplo la no independencia del Poder Judicial. Una República no existe sin Poder Judicial, y en la medida en que el Poder Judicial no tiene independencia conceptual, independencia económica, independencia actitudinal...

Cuando tienen que investigar al poder político, ¿los jueces se autolimitan?
Ahí está el tema. Para ser respetado hay que ser respetable, esa regla es básica. Para ser respetable hay que saber que en determinados cargos no vale el miedo. El miedo nunca debe ser superior a la vergüenza. En determinados cargos nuestra permeabilidad al miedo tiene que ser esencialmente menor. Un policía no puede ver un ladrón y salir corriendo. Un juez tampoco.

¿Y hay miedo en la Justicia?
Hay miedo en la Justicia, tenemos que entender que los jueces y juezas son personas como usted y como yo, que cuando salen a la calle están solos, no tienen un entorno, no tienen un helicóptero o custodios...

¿A qué le teme hoy un juez en la Argentina?
Tenemos que hacer un ejercicio introspectivo: a nadie le gusta tener un patrullero en la puerta o que repentinamente, después de 30 años, a un padre que está enfermo se le venga encima todo el peso de la Justicia...

La jueza Sarmiento...
Sí, a nadie le gusta dictar una resolución y que el ministro del Interior que maneja todo el aparato policial le diga que no la cumple. Son cosas que si uno las vive en su propio trabajo siente que le generan, como mínimo, un temor natural. El sistema no reacciona positivamente.

¿Están frenadas hoy las causas que involucran a funcionarios o ex funcionarios del Gobierno?
El problema quizá no sea hoy. El problema es que en estos últimos 27 años de democracia, una de nuestras asignaturas pendientes es perfeccionar cada vez más el funcionamiento del Poder Judicial. Y una de las pruebas concretas es que la demora del proceso judicial es terrible, lo que termina ocasionando que solo haya cuatro funcionarios públicos de nivel que han sido condenados, cuatro en 27 años. Si no me equivoco, el ex concejal José Manuel Pico, María Julia Alsogaray, Víctor Alderte, y (el ex funcionario alfonsininista) Ricardo Mazorín.

Hoy hay varios funcionarios kirchneristas investigados...
Sin ir a cada caso concreto, pareciera que nuestra Justicia no actúa con la misma frontalidad...Es como que hay temas que entran en una nube que, curiosamente, se diluye cuando los investigados dejan de ser Gobierno. Y esto no puede ser. La Justicia nace para ser actual. En el sistema democrático y republicano, la Justicia debe actuar coetáneamente al ejercicio del poder porque la ley es para limitar el poder... El problema no es que el Gobierno quiera tomar poder, el problema es que dejemos que el Gobierno tome el poder más allá de un punto. El Gobierno no tiene más facultades que las que le otorga la ley, no puede decidir cualquier cosa. Para eso existe una catarata de leyes que de lo que tratan es de igualar lo desigual y proteger la libertad.

¿El Consejo actuó bien removiendo a algunos jueces y absolviendo a otros?
Hay que ser mesurado es los juicios. Lo que sí parece claro es que hay casos en los que en ciertos jueces, sin hacer nombres porque voy a desempeñar funciones respecto de ellos, se ha perdido esa majestad de la Justicia. Por definición, queremos que nos juzgue “lo mejorcito” o por lo menos un igual a nosotros. Con seguridad, no uno peor. Por eso digo para ser respetado hay que ser respetable. Sin llegar al extremo de buscar próceres, pero ciertos grados de idoneidad y de seriedad... No ser un político más.

A usted se le atribuye haber ganado con el apoyo de la UCR, de Enrique Nosiglia...
El Consejo tiene una parte política, para eso están los dos diputados y los dos senadores de la mayoría y el diputado y el senador de la minoría. Ésa es la rama política del Consejo, no tienen que ser los abogados. Y nuestra lista, Cambio Pluralista, (con la que ganó la elección en la Magistratura), cuando se analiza su composición, se ve a todo el espectro político representado, incluso los que no tienen política, como yo. Estamos convencidos de que en el Consejo esa actividad no tiene que regir. Por supuesto en todos los hechos de la vida a uno lo influyen sus valores. Pero esto sería lo mismo que pensar que el doctor Mattera, cuando operaba, operaba “peronísticamente”. Hay que discutir los temas concretos: éste o cuál juez, tal o cuál sistema de la Justicia, cómo es posible que sigamos con los tribunales desperdigados por todos lados, cómo es posible que los juicios tarden diez o veinte años... Cuando uno se sienta a trabajar en esos temas es casi imposible no estar de acuerdo.

Presiones a la Corte y juzgados vacantes
"Todo lo que implique pretender del otro algo que le corresponde decidir al otro es una presión que la Corte debe despreciar, no ser permeable”, sostiene Fargosi sobre los reclamos del Gobierno al Tribunal para que se expida sobre la medida cautelar que frena la claúsula de desinversión de la ley de Medios. Por otra parte, Fargoatribuye a un objetivo deliberado del Gobierno la demora en cubrir las vacantes de unos 183 juzgados de todo el país. “Cuando un juzgado está vacante se nombra un juez subrogante que tiene las mismas facultades que un juez pero que está sometido cien por cien a los dictados del Ejecutivo, que lo nombra o lo remueve. Entonces, es mucho más permeable a las presiones del Ejecutivo”, sostiene.



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