Entrepreneurship con valor sostenible

Entrepreneurship con valor sostenible

Casos de emprendedores que, además de iniciar sus propios negocios, lo hicieron con conciencia social o medioambiental. 20 de Octubre 2010
Más que pequeños emprendedores son grandes contribuidores. Son económicamente sostenibles y socialmente responsables. Promueven una cultura laboral cuyo único fin es generar un bien en la comunidad. Y lo aplican a toda la cadena de producción. De hecho, su proyecto es imponer, a través de la sustentabilidad, un nuevo modo de trabajo y de vida. Es el caso de Lucas Campodónico, fundador de Greca, empresa que diseña objetos de decoración y bijouterie con el desecho de botones de una fábrica. Todo empezó por hobby. “Cuando comencé, hace cinco años, no sabía bien qué hacía. De hecho, por entonces, ni siquiera se hablaba de sustentabilidad”, recuerda el entrepreneur, un “eco-héroe” entre su círculo de amigos. Hoy, no sólo el término está instalado sino que eso es, fundamentalmente, lo que vende. Porque sus artículos tienen como materia prima el residuo de los botones de distintas fábricas de indumentaria. 

Una idea de las que concibe un artista. Tal el caso de Campodónico, quien solía compartir un taller de pintura con una amiga, que tiene un familiar dueño de la fábrica de botones. “Cuando entré, vi bolsas de basura. Pregunté qué se hacía con eso y me dijeron que se tiraba. Pero, para mí, lo lógico era no desecharlo”, explica.

Actualmente, Greca produce 400 diseños, que se comercializan en 20 locales de Palermo, Recoleta y San Isidro. La firma factura $ 300.000 anuales. “Trabajar con sustentabilidad es una fortaleza y, a nivel marca, ayuda. Pero, básicamente, lo hago por algo que siento”, sostiene el emprendedor, quien acostumbra a ir a trabajar en bicicleta, cerrar la canilla mientras se lava los dientes y decorar su living con objetos de la calle.

“Es un interés personal por la ecología y el medio ambiente”, coincide Paula Pereiro, fundadora de GreenGift. Licenciada en Publicidad, después de varios años de trabajar en distintos emprendimientos de hotelería y gastronómicos, Pereiro fundó una tienda de regalos corporativos eco-friendly. Con precios de $ 150 a $ 250, las propuestas van desde el paquete “Eco-Mujer”, que incluye colgantes, carteras y peluches de fieltro y jabones orgánicos; “Sets gourmet”, con aceite de oliva, miel y té orgánico y vino, entre otras delicatessen; “Nacimientos”, con ropa para bebé; hasta el “Regalo vivo”, que incluye un bonsái y un cactus, entre otras plantas. Una de las vedettes es el kit de jardinería y tiempo libre, una canasta con macetas, semillas y herramientas, que busca promover la concientización ambiental.
Pereiro sostiene que, en medio de la ola verde, este tipo de emprendimientos tiene muy buena respuesta en el mercado. “Además de promover acciones de RSE, las empresas buscan la manera de enviar internamente un mensaje de sustentabilidad. Y, a través de nuestros regalos, muchas ven la posibilidad de hacerlo”, destaca la emprendedora, quien también brinda un servicio de personalización y desarrollo de regalos para cada empresa. Entre los principales clientes, figuran compañías como Aeropuertos Argentina 2000, Molinos Río de la Plata, Motorola, Skanska y Avon.  

Eco-diseño
Creativos e inquietos, los diseñadores también se sumaron a la onda sustentable. Y, para inspirarse, se permitieron dar rienda suelta a sus imaginaciones. Durante su embarazo, en enero de 2009, Ileana Lacabane, diseñadora de profesión, decidió empezar a producir ropa para bebés. “Lo elegí, no sólo por lo innovador, sino porque el mercado de los bebés requiere de un consumidor sensibilizado, que puede captar perfectamente el mensaje de sustentabilidad que intento transmitir”, explica.

Su empresa, Chunchino (por el apodo de su hijo), contempla el impacto ambiental de todo el proceso de diseño: algodón agroecológico y botones de coco como materia prima; talleres que no admiten el trabajo esclavo ni infantil y que promueven algún proyecto de impacto social; packaging hecho en caña de bambú y producido en los talleres de la ONG Red Activos, integrados por personas con discapacidad, entre otros detalles.

“Para hacer un proyecto RSE, es necesario rodearse de proveedores que promuevan esta misma filosofía”, sostiene la emprendedora y agrega: “Además, es fundamental que la comunicación del producto sea transparente. Describir todo el proceso de producción para que el consumidor sepa de dónde viene y por qué manos pasaron los productos”.

Actualmente, realiza ventas online, al por mayor y a particulares, en locales multimarca, principalmente, del interior del país. Aunque con intenciones de tener presencia también en Buenos Aires. Además, la diseñadora, quien arrancó con una producción de 400 prendas, logró duplicar la cifra en un año. Actualmente, se encuentra en las 1500 y busca seguir creciendo, no sólo en la Argentina, sino también en el exterior. Mientras tanto, con una facturación acumulada de $ 40.000 desde su puesta en marcha, trabaja en las próximas novedades: la manta multifuncional y la línea de accesorios, que planea lanzar en marzo de 2011.

El diseño y la sustentabilidad también se convirtieron en el modo de vida de Constanza Núñez y Gabriel Pires Mateus, arquitectos egresados de la UBA, con un posgrado en Arquitectura y Tecnología, y fundadores del estudio Gruba. En la actualidad, se dedican, principalmente, al reciclado de casas y al diseño de mobiliario para el hogar. A esta última actividad, pertenecen las líneas “Fetas” –con, por ejemplo, banquetas reconstruidas con  placas de maderas recuperada–, “Sos” –cortinas de madera, butacas y mesas– y “Cartonera”, con muebles hechos de cartón corrugado.

“Nuestra forma de trabajar prioriza el cuidado del medio ambiente”, destaca Pires Mateus. En cuanto a la construcción de espacios, los emprendedores se centran en el uso racional de los materiales y las energías. Por ejemplo, se valen de métodos como una correcta orientación de la casa, que permita disminuir el consumo de luz eléctrica y de gas, al lograr una mejor temperatura e iluminación. Otra de las actividades que realizan es el reciclaje de casas, es decir, plantear la manera de refuncionalizar una vivienda y, en lugar de utilizar materiales nuevos, recuperar los existentes.

“Priorizamos el diseño, la propuesta estética y el funcionamiento”, destaca Pires Mateus y enfatiza: “Lo que nosotros creemos es que, en realidad, todos tendríamos que trabajar así. De hecho, esta es la forma normal de trabajar”.



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