"Entre el campo y el Gobierno no hay respeto ni confianza mutua"

Para Gustavo Grobocopatel, los intentos por reestablecer la relación que hacen el ministro de Agricultura y otros líderes son “muy ponderables” pero la relación todavía “no es buena”. Sostiene que las retenciones tienen “demasiadas contraindicaciones” y pese a las oportunidades que despierta la crisis global, los argentinos “no estamos condenados al éxito” 13 de Agosto 2010

Carlos Casares, a poco más de 300 kilómetros de Buenos Aires, es el lugar en el que Gustavo Grobocopatel, presidente de Los Grobo, mejor juega de local. Allí se encuentran los headquarters del grupo que lidera y que cultiva más de 280.000 hectáreas en la región. De las que unas 100.000 son en la Argentina y las otras 180.000 en la región, principalmente en Brasil, Uruguay y Paraguay. Emplea a unas 1000 personas y tiene ventas que superan los u$s 800 millones cada campaña. Es cultor de bajo perfil y no le gustan titulares que lo definen como "rey de la soja". "Soy un productor más", dirá una y otra vez a quien quiera escucharlo. Si bien no es frecuente que de entrevistas, cuando lo hace responde sin casette. Así, ante las consultas de El Cronista Weekend, admite que "no somos un país condenado al éxito", que la relación entre el campo y el gobierno "no es buena" y que las retenciones son clave para la recaudación por "la comodidad del sector público".

Mientras la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, recomienda a los productores que "la soja salga hecha milanesa o hamburguesa" para dejar de ser el "granero del mundo y convertirnos en la góndola del mundo", Grobo avanza en ese sentido con la producción de pastas que llevará adelante integrando la producción de trigo y transformándolo en alimento directo para la mesa. Para ello adquirió un molino de Chivilcoy. En la Argentina, Los Grobo son fuertes en el acopio de granos con una capacidad de 1,5 millones de toneladas que llegan a los tres millones, si se consideran sus empresas en Uruguay y Brasil. Hace dos años, la incorporación del fondo brasileño PCP les dio un nuevo espaldarazo. PCP, que vendió una parte y se transformó en Vinci Partners, posee el 25% de las acciones de Grobo y fue sólo un capítulo más de una mayor regionalización que ya había sido ideada por Grobocopatel mucho tiempo antes.

¿Cuál es para usted la mejor política a aplicar respecto a las retenciones de soja? ¿Le parece mejor segmentar o mantener el esquema actual?
Las retenciones tienen muchas contraindicaciones. Concentran la riqueza ya que los que pierden, pierden más, deterioran la relación insumo producto y van contra la producción y la productividad. Además, concentran geográficamente la actividad ya que van contra las economías regionales y las zonas más alejadas de los puertos, etcétera, etcétera. Tratar de resolver estos problemas con parches nunca va a ser sustentable, por ello creo que hay que armar un programa que permita sustituir las retenciones por otras fuentes de financiación.

¿Qué tipo de medidas alternativas propone?
En la transición se podría ponerlas a cuenta de ganancias con lo que ayudaría a blanquear la economía y segmentarlas para los pequeños productores que vivan en el campo, que trabajen ellos mismos en las áreas rurales.

Otro de los temas que suele ser recurrente es el de la leche, trigo y carne, además de las economías regionales. ¿Cómo podría incentivarse la producción en estas áreas?
Son cadenas diferentes, al trigo hay que reducir las retenciones hasta el 5% para dejar un incentivo a la industrialización. Esto que es aparentemente un perjuicio para el productor, no lo es, ya que aumentaría la competitividad del consumo interno con la exportación y se beneficiarían los productores. La carne debe ir rápidamente a un sistema de comercialización por cortes con destinos diferentes para lo que es consumo interno y exportación. La lechería debe integrarse a las cadenas globales de productos más complejos.

¿Cuál es el rol que para usted ocupa el campo en la Argentina y cuál el que debería ocupar?
Fue, es y será el tronco de las cadenas productivas del país. El campo no es sólo los productores, son infinitas pymes industriales y de servicios que interactúan y se integran.

Hace unos días, Hugo Biolcati, presidente de la Sociedad Rural, emitió un duro discurso que generó polémica sobre todo entre funcionarios del Gobierno. ¿Qué opinión le merecen las declaraciones? ¿Está de acuerdo con la polémica que se generó?
Creo que no se debaten los temas de fondo que enfrentaremos: cómo se realizará la inversión que el país necesita para producir más y transformar más, cómo nos integraremos a las cadenas globales, cómo el proceso se hace con equidad e inclusión, qué queremos significar con estas palabras, cómo se facilitará la inversión privada en investigación y desarrollo y demás.

¿Cómo ve a la economía argentina y sus perspectivas de inserción global?
Veo que estamos bien pero tenemos la ilusión que damos todo lo que podemos y nos falta muchísimo. Se necesita alinear los esfuerzos de los sectores público y privado y por ahora estamos en un conflicto sin fin.

¿Qué balance hace de la relación campo-gobierno y qué debería cambiar?
La relación no es buena por más que hay intentos muy ponderables como los que hace el ministro de Agricultura y otros líderes. Pero no hay respeto ni confianza mutua.

¿Cree que el aporte de las retenciones es clave para la recaudación?
Lamentablemente sí, porque eso genera una comodidad en el sector público e impide las transformaciones necesarias. Creo que hasta que no se defina un nuevo sistema impositivo, eficiente, simple y moderno no será posible despegar con sustentabilidad. Ojo que yo creo que hay que pagar muchos impuestos y que el estado debe ser importante, presente, eficiente, escandinavo.

En este contexto, ¿qué perspectivas maneja usted para el negocio de la soja a nivel local e internacional?
Son las mejores ya que estamos en el lugar correcto en el momento correcto y en los últimos 20 años hicimos las cosas correctas.

¿Tiene que ver con la evolución de los mercados globales?
Las perspectivas son positivas, tendremos demanda asegurada para los próximos 20 años.

¿Cuál es su análisis respecto de la crisis global, es una oportunidad para la Argentina?
Sólo es una oportunidad si nos damos cuenta de todo lo que nos falta. No estamos condenados al éxito.

¿Qué mercados tienen mayor potencial para el campo argentino?
Proteínas, fibras, biocombustibles, aceites, celulosa, vinos, frutas, hortalizas, miel, infusiones, entre otros. Hay muchas oportunidades.

¿Cuáles considera que deberían ser los pasos para incentivar aún más la producción agrícola ganadera local?
En la agricultura, resolver el tema de retenciones en trigo, girasol y maíz y armar un plan de reducciones de la soja, se debe ir a un sistema de arrendamiento de tres años de duración y hay que poner un sistema de amortizaciones aceleradas o pago de inversiones con ganancias para rápidamente estimular la transformación de granos.

¿Cuáles son sus principales proyectos en la Argentina y en el mundo?
Estoy armando una empresa que lidere el desarrollo de los agrongocios, los alimentos y la energía renovable en esta región del planeta. Con un modelo de negocios y diseño organizacional innovador, con un equipo de talentos jóvenes, comprometidos, apasionados.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos