Entre el ahorro y la creatividad

María Cristóbal de Buenos Aires Planning, Any Rubinat, de Rubinat Arquitectura, y Víctor Feingold, de Contract, adelantan tendencias. Por qué el Facility Management es un tema estratégico para las empresas. 22 de Abril 2010

Hasta hace un tiempo, encontrar la oficina “ideal” -esto es en una ubicación estratégica, con la cantidad de metros exigidos para la cantidad de personas que trabajan en la organización y a un buen precio- era verdadero dilema. Hoy encarar una mudanza corporate implica mucho más que eso: el espacio debe ser flexible, con más espacios comunes y lo principal, “seductores” ante los ojos de los clientes internos. En otras palabras, los empleados necesitan sentirse “como en casa”.

Es que, más allá de los políticas de RR.HH, el espacio también es tema de preocupación por su influencia en el clima laboral. Para peor, muchas veces, cuando las empresas buscan zonas cool, como por ejemplo San Telmo, los edificios son difíciles de adaptar a las nuevas necesidades de infraestructura y edilicias. En fin, los especialistas en Facility Management ganan espacio en la estrategia empresarial y conviven entre el desafío de generar ahorro y crear espacios funcionales. 

Pero ¿qué es el Facility Management y cómo se aplica en Argentina?
Víctor Feingold (VF): Se traduce como gerenciamiento de activos. Es una disciplina transversal a muchas otras e involucra la estrategia del Real Estate. Esto es, decidir si se compra o alquila, hasta definir cuál es el esquema, pasando por la generación del lugar. Ahí es donde intervenimos nosotros: desde cómo lo concibe y cómo lo mantiene hasta cómo lo opera. Pero aquíen la Argentina se entiende por mantenimiento porque es una disciplina relativamente nueva en el mundo de los negocios.

Any Rubinat (AR): En la práctica, llama la atención que no haya tantas empresas que tengan incorporado el proceso de gestión que tiene que hacer un facility manager.

VF: Es verdad, pero tiene que ver con el tamaño del portfolio inmobiliario de las empresas. 

AR: A mayor tamaño es más fácil encontrar ese rol. A veces tenemos clientes de 10.000 o 12.000 m2 y tienen clara la gestión de los inmuebles. Pero uno se sigue encontrando con el intendente o el jefe de servicios generales.

VF: Hay otras figuras que lo suplen pero mal, porque son más operativos. Y cuanto más grande es el portfolio, más estratégica es la figura del facility manager. Tengamos en cuenta que el gasto de las empresas vinculado a sus inmuebles ronda el 30% del costo operativo. Entonces, es importante tener una estrategia clara de cómo operar esa cantidad de metros. Un buen manejo en los recursos inmobiliarios puede hacer ganar a una empresa más dinero que con su propio negocio.

¿Cuando no hay facility manager, quién es el interlocutor?
María Cristóbal (MC): A veces es RRHH, otras finanzas, puede ser logística, compras o tecnología. Y nuestra felicidad depende de quién es esa figura. Si es una persona del medio, es como música para nuestros oídos.

VF: Si la empresa es global, es más fácil. Google, Siemens o Procter & Gamble, por ejemplo, tienen facility manager. 

Hablemos de tendencias: ¿Cuáles son las últimas novedades en el mundo del Facility? ¿Qué pasa en el mundo?
VF: Hay un tema muy integrado, que es el de la sustentabilidad. Las empresas hoy se declaran medioambientalmente responsables.

AR: Hoy está muy en desarrollo y divulgación en el mundo y nos va llegando. Pero hay que seguir trabajándolo... 

¿Pero no hay muchas oficinas que lo hayan incorporado?
VF: Esto está movido en el mundo por el ámbito privado y los gobiernos, que incentivan a las empresas a ahorrar energía o a clasificar sus desechos. Acá los incentivos no existen para ir en esta dirección, llegan sólo de políticas corporativas que ya lo tienen incorporado en sus estatutos. Por otra parte, en el tema de los inmuebles, aparece el tema de green building.

AR: Si los clientes te lo solicitan es porque lo tienen pautado a nivel mundial, pero acá hay pocos edificios por ahora.

MC: En el mundo está muy divulgado. Existen empresas que tienen un gerente de medio ambiente, más allá de las petroleras que lo tienen como obligatorio. La ONU tiene un manual green para uso del espacio y si vas a Nueva York, desde el avión se ve una cantidad de techos verdes que te impresiona, incluso hay empresas que sólo se dedican a eso. Pero la realidad es que es algo muy nuevo acá y no hay un proyecto de interiores certificado.

AR: Nuestro trabajo también es incentivar y crear el uso de estos materiales sustentables que ya están acá, en plaza, disponibles.

¿Qué tendencia mundial se aplica localmente?
AR: Todo lo que tiene relación con lo tecnológico.

VF: Como ahora la gente puede trabajar desde cualquier lado, el puesto asignado full time es móvil. El viejo escritorio, como puesto de trabajo, desapareció. Cambió toda la dinámica. Se puede trabajar en cualquier lado . La oficina es un lugar para interactuar con los pares. Por eso, la tendencia es hacer menos puestos de trabajo y más lugares de reunión o de encuentro.

AR: Algunas empresas están incentivando el home office lo que les permite reducir espacio porque impacta directo en los metros cuadrados. Otras compañías en cambio, no lo practican. VF: - Otra tendencia es la desaparición de las jerarquías en relación al espacio asignado, que hoy tiene que ver más con la función que con el cargo. La pirámide está desapareciendo y cada vez hay menos tipologías, porque el espacio se asigna de acuerdo a lo que necesita y no a la jerarquía. Esta última está marcada por lo que cobrás y no por si tenés el respaldo más alto en tu sillón.

AR: - Igual hay mucha resistencia…

VF: Estamos hablando de tendencias. Si la empresa es joven y viene del área tecnología, no hay tanta resistencia. Pero, en el otro extremo, si te vas a un estudio de abogados, la oficina va a ser un ministerio, un pasillo con puertas.

AR: - Eso, tiene que ver mucho con la industria. En la práctica se ve esta tendencia de simplificar las tipologías, se trabaja con dos o tres. El open office ya es una necesidad, casi un estándar. Hace años era muy resistido. Los que vienen de edificios antiguos y se instalan en espacios más amplios, hoy te piden oficinas abiertas. Esta tendencia obliga a cambios culturales. El ámbito que uno diseña facilita estos cambios. Pero todavía se encuentran sistemas de trabajo tradicionales.

¿Cuáles son estas tres tipologías que menciona?
AR: El puesto estándar para el staff, pero con un tabique perimetral para una jefatura y una segunda categoría para gerentes. Más flexibilidad y espacios comunes.

¿Qué sucede con los espacios comunes?
MC: Las empresas hoy buscan más que antes darle al personal la posibilidad de llevarse comida. Porque hay una realidad económica: no se puede salir a comer todos los días. Entonces, los coffee breaks son más grandes, con muchos microondas. Pero también hay lugares de entretenimiento y salas abiertas con livings, que sirven más que nada para la comunicación. Nuestro desafío es hacer espacios que tengan varios usos. Una sala de reuniones puede serlo también de capacitación y auditorio, a la vez.

VF: También sucede que el trabajo ahora no se mide por permanencia, sino por objetivos. Entonces, yo quiero que vos produzcas mucho pero si tu silla te incomoda, ¿cuántas veces te vas a parar y hasta quizás te duela el cuello y te enfermes? Y sí, una silla termina impactando en el costo más alto de la empresa: el salario.

AR: Otro gran desafío es pensar un proyecto que permanezca en el tiempo, a pesar de la velocidad con la que cambian ahora los espacios.

VF: A veces los proyectos no llegan a amortizarse. Por eso, otra tendencia es hacer que ese lugar se adapte sin que todos los años haya que tirar abajo la oficina. Un buen espacio se adapta a la necesidad de la empresa, y no la necesidad al espacio.

¿Qué debe hacer la arquitectura de interiores?
VF: Un buen trabajo de arquitectura de interiores debe reflejar la identidad de la compañía. Nosotros, los arquitectos de interiores no hacemos arquitectura de autor. Si lo hiciéramos, nos estaríamos equivocando. Las obras no deben reflejar nuestra estética ni nuestras convicciones. A los arquitectos nos enseñan, como modelo, las estrellas de la arquitectura y es difícil que uno no proyecte para ese lado en algún momento. ¿Yo seré un Foster? Y eso tiene que ver con la formación. Los jóvenes están probando dejar su sello y su marca. Pero lo cierto es que Foster puede ser uno en un millón. Si cada uno que sale de la universidad tiene que ser una estrella de la arquitectura, ¿Te imaginás lo que sería la ciudad? Pero volviendo al tema, en este rubro hacer bien nuestro trabajo es reflejar la identidad de la empresa. El autor debe quedar anónimo.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos