Energía eólica: el segundo acto de Brasil

El líder del etanol está aumentando su capacidad eólica y tiene lo necesario para crecer en un gran mercado, dice una figura industrial. 19 de Octubre 2010

Por Stephan Nielsen

Brasil, el segundo productor mundial de etanol, espera convertirse en una potencia en otro campo de las energías alternativas. El país tiene la intención de ser coronoado como rey de la energía limpia de América latina al quintuplicar su capacidad para generar electricidad a partir del viento para 2013 –utilizando los mismos vientos alisios que impulsaron a los marineros europeos hacia las Américas hace 500 años. 

Las brisas del este del norte de Brasil están entre los patrones climáticos más consistentes del mundo, según la American Meteorological Society. Permiten el despliegue de turbinas más baratas y livianas, en lugar de las más duras diseñadas para ráfagas inesperadas. “Las condiciones eólicas son espectaculares en Brasil, mucho mejor que las disponibles en los Estados Unidos o Europa”, dice Unai Otazua Aranguren, al frente del grupo de ingeniería de GL Garrad Hassan, una firma de consultoría de energía alternativa del Reino Unido.

Brasil ha sido lento en la capitalización de sus recompensas naturales. El viento representa solo el 0,7 por ciento de los 113 gigawatts de generación eléctrica, según reguladora de energía local, la Agncia Nacional de Energia Eltrica (Aneel). El 73 por ciento de la energía del país deriva de la hidroelectricidad y a veces sufre de escasez durante la estación seca, cuando los niveles de reserva caen.

Para remediar el problema, el gobierno licitó durante los últimos años derechos para construir granjas eólicas. Durante los últimos 10 meses, las empresas de energía ganaron contratos para construir 3,9 gigawatts de nueva capacidad eólica, versus 797 megawatts de la capacidad total hoy instalada. Desarrolladores de proyectos eólicos como Iberdrola Renovables, Renova Energía y Gestamp firmaron acuerdos para proveer turbinas para 70 granjas eólicas con la capacidad de generar 2 gigawatts de energía a un costo promedio de US$ 74,4 por megawatt/hora, un nivel bajo comparado con los proyectos en los Estados Unidos y Europa.

La presión de Brasil sobre la energía eólica llega en un buen momento. Su moneda, el real, se apreció 35 por ciento respecto del dólar desde finales de 2008. Eso recorta el costo de los equipos que vienen del extranjero de proveedores como Vestas Wind Systems de Dinamarca, Siemens de Alemania y General Electric de los Estados Unidos. “Están todos los ingredientes para que Brasil se convierta en un gran mercado muy rápidamente”, dice Steve Sawyer, secretario General del Global Wind Energy Council, un grupo industrial basado en Bruselas.

Todavía permanece incierto si el sector eólico de Brasil puede pasar a ser altamente rentable. Los desarrolladores tendrán problemas haciendo ganancias robustas porque coincidieron en vender la electricidad a precios muy bajos, con la expectativa de que las turbinas podrán operar a su mayor capacidad el 46 por ciento del tiempo –una tasa que casi duplica a la de Europa. Un análisis de Bloomberg New Energy Finance indica que algunos de los proyectos que ganaron las licitaciones podrían tener retornos inferiores al 10 por ciento –dos puntos por debajo que lo que manejan algunas granjas eólicas en el Viejo Continente.

Gustavo Silva, quien maneja la oficina brasileña de la consultoría de energía portuguesa Megajoule, cree que existe la posibilidad de que algunos proyectos no se concreten. “Algunos desarrolladores tienen mucho de qué preocuparse”, dice Silva. “Los proyectos tendrán que ser técnicamente bien diseñados y dejar muy poco lugar a lo incierto”.

The bottom line: bendecido con brisas estables, Brasil pretende expandir y quintuplicar su capacidad de energía eólica y convertirse en el líder de energía alternativa de América latina.

Nielsen es periodista de Bloomberg News.



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