En busca de la imagen perfecta

Hace tiempo que las cámaras fotográficas digitales forman parte de la vida cotidiana. En épocas de vacaciones, su importancia crece aún más. Sin embargo, no todas deben recibir el mismo trato. Sepa por qué. 11 de Enero 2011
La era digital ya comenzó hace rato en la fotografía. De hecho, un gigante del mercado como Kodak dejó de fabricar las cámaras convencionales de 35mm en 2008 y el año pasado anunció que discontinuaba su película Kodachrome, en un gesto que marcó hacia dónde se dirigen las empresas del sector y el camino que debe seguir el consumidor.

Una cámara para cada segmento
Pero esta difusión masiva del mercado digital no significa que los nuevos jugadores no tengan, a su vez, distintos nichos y segmentos propios. Al igual que la generación de cámaras a rollo, los equipos digitales también están subdivididos de acuerdo a sus prestaciones y avances tecnológicos.

Para Maximiliano Grimaldi, gerente de Producto de Panasonic Argentina, “los megapixeles es una de las diferencias que existen entre las distintas cámaras. Hay otras características que hacen al funcionamiento y calidad de imagen, como la lente, el estabilizador óptico de imagen y el procesador, que realmente hacen la diferencia a la hora de elegir una cámara”.
Por su parte, Carlos Thompson, gerente de Marketing de Sony Argentina, considera que la principal diferencia no sólo pasa por la cantidad de megapíxeles. El ejecutivo asegura que las diferentes tecnologías y mecánicas de estos equipos resultan “un componente diferencial, que implica diferentes variables”. Los modos inteligentes de reconocimiento de escenas, la mejora automática de la calidad de la imagen y la posibilidad de variables automáticas hacen que el nivel de sofisticación sea diferente, dependiendo el modelo de cámara y el tipo de foto que vamos a obtener.

Thompson, a su vez, subraya otro segmento donde las cámaras continúan diferenciándose, como las cámaras digitales compactas y las réflex. Allí “la diferencia es mayor, debido a que la construcción mecánica es diferente y las funciones manuales también: las réflex permiten intercambiar lentes, obtener mayor velocidad de disparo y procesamiento, y la posibilidad de modificar manualmente todas las variables de toma de imagen”, explica.
Otra de las características de la nueva generación digital de cámaras es la hipersegmentación, donde las distintas tecnologías aplicadas a los modelos buscan atraer a usuarios cada vez más exigentes, a la vez que persiguen dejar definitivamente atrás a las cámaras analógicas.

En tal sentido, Thompson describe que los diferentes segmentos podrían catalogarse en cuatro ramas: 
- equipos sencillos y accesibles - orientados a aquellos usuarios que no desean gastar demasiado en una cámara de fotos y van a usar funciones automáticas,
- ultra compactas y de diseño sofisticado - para usuarios que buscan diseños y tecnologías exclusivas, 
- tecnológicas - para quienes buscan equipos con las mejores tecnologías, sin importar el diseño, sino la funcionalidad y la calidad final de la imagen. 
- semi-profesionales y profesionales: las primeras son cámaras réflex para aquellos usuarios que buscan sacar fotos de mayor calidad y con la posibilidad de hacer tomas artísticas, mientras que las segundas están orientadas para profesionales del rubro que las utilizan como herramienta de trabajo.

Para Thompson, la diferencia entre estos últimos segmentos de cámaras radica en “el nivel de sofisticación de las funciones manuales y el tamaño del sensor, lo que va a resultar en la complejidad y exigencia, por parte del usuario, a la hora de lograr fotos profesionales e imágenes con mucha calidad para el posterior retoque e impresión de la imagen”.

Cómo cuidar la cámara
Mientras el avance tecnológico no se detiene, como suele ocurrir en equipos de alta sofisticación, la contracara de estos productos, cada vez más complejos, es que sus usuarios deben tener una serie de cuidados mayores, que los prestados a las cámaras analógicas.

En tal sentido, Thompson explica: “Al igual que todos los dispositivos electrónicos con componentes muy sofisticados, el cuidado radica en que el producto no reciba golpes ni mucha presión, no se moje y no esté expuesto a temperaturas extremas”.

Para Gabriela Quenard, Product Manager de Kodak, “el cuidado del cuerpo de la cámara debe ser lo más estricto posible”. La ejecutiva recomienda: “Deben evitarse las manipulaciones incorrectas, que pudieran ocasionar accidentes irreparables. Para ello, será importante guardar la cámara en su funda cuando no se utilice”.

Quenard hace también referencia a otro agente que puede provocar daños en la máquina. “Uno de los factores climáticos que mayor daño puede causar a una cámara digital son los rayos del sol: si se expone el equipamiento directamente al calor del sol, éste no tardará en deteriorarse y disminuir la vida útil de todos sus componentes, como las lentes o el sensor”, dice.

Otro de los puntos fundamentales en este aspecto, según explica, "reside en evitar la exposición de la cámara a condiciones de humedad alta o lluvias. Por ello, es importante siempre resguardar la cámara en un lugar seco, fresco y oscuro".

La supervivencia del rollo
El nicho de las cámaras tradicionales aún vive. Según aclara Gabriela Quenard, de Kodak, la empresa le otorgó la licencia para fabricar cámaras de 35 mm a otros fabricantes, como Sacar. Además, Quenard recuerda que la compañía sigue siendo “el mayor fabricante de películas fotográficas en el mundo". La ejecutiva agrega: “Si bien la caída del film tradicional es sostenida, creemos que a la fotografía química todavía le quedan años de vida, principalmente en los países emergentes”.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos