En La Hoya,el esquí es una inversión segura

El cerro ubicado a un paso de Esquel ofrece excelente nieve, buena infraestructura y una ciudad al pie de la montaña con una ecuación costo beneficio insuperable. 18 de Junio 2010

Hay cerros que cada año necesitan hacer grandes anuncios y presentar una feria de variedades para poder mostrarse siempre en el centro, captando las miradas de todos. Otros, como La Hoya, parecen estar pensados para quienes buscan solo la sustancia y no lo accesorio.

Este cerro pionero, el segundo con más edad después del Catedral, crece en silencio o al menos sin hacer tanto ruido como otros. Y suma detalles que hacen al esquí mucho más que al show, como una nueva pista que hace más accesibles algunos de sus rincones más preciados, como La Travesía; o como las humildes girondas que en verano solo parecen una cerca de madera en medio de la nada, pero que en invierno son reservorios de nieve volada que ayudarán a mantener las pistas en óptimas condiciones durante mucho más tiempo, haciendo honor a la extensa temporada local.

En cuanto a las reformas estéticas, en la base del cerro se unificó el estilo arquitectónico de las fachadas del edificio del antiguo hotel, hoy reconvertido en oficinas y punto gastronómico más accesible. También se creó un nuevo camino para acceder en vehículos hasta el refugio del Club Andino Esquel y se realizaron mejoras de infraestructura en los paradores El Refugio (cota 1800) y La Piedra (cota 1600). En el Refugio, además, se sumaron nuevas alternativas gastronómicas. El sitio es ideal para detenerse a comer en medio de la zona con más cantidad de pistas y evita tener que volver a tomar la silla dos para seguir esquiando. Antes aquí se servían snacks y comidas rápidas, pero desde esta temporada habrá alternativas a base de trucha, ciervo, jabalí o carnes premium como lomo.

La Hoya en números
El cerro se ubica a solo 13 kilómetros de la ciudad y eso lo hace uno de los más accesibles del país. El camino es de ripio y en su brevedad debe remontar más de 900 metros entre la ciudad y la base de la estación. La zona esquiable se extiende entre los 1350 y los 2100 metros sobre el nivel del mar, en donde se entrelazan sus 24 pistas. Desde leves inclinaciones para principiantes, hasta verdaderas pistas negras de alta dificultad, las opciones son variadas. Y la amplitud de espacios permite que convivan cientos de esquiadores sin tener esa sensación de que la montaña está repleta.

Como es habitual, en este 2010 la temporada se plantea desde mediados de junio hasta el fin de semana largo de octubre. En los últimos años, la nieve viene cayendo con demora, pero en octubre el cerro cierra sus puertas más por cuestiones de calendario que por defecto de sus pistas que podrían, especialmente las más altas, seguir funcionando. La Hoya, aunque se ha puesto un poco más a tono en las últimas temporadas, sigue siendo el centro de esquí más accesible. De hecho es un verdadero best value, con infraestructura de gran centro de esquí, pero precios mucho menores. Esto debido a que es uno de los pocos que mantiene una administración estatal. Siempre resulta un poco extraña su segmentación de las temporadas, ya que cuenta con temporada alta (desde el 9 de julio hasta el 1 de agosto, y del 14 al 16 de agosto); temporada media (desde el 2 al 13 de agosto, y del 17 de agosto al 12 de septiembre); y temporada baja (desde el 12 junio hasta el 8 julio, y desde el 13 septiembre al 17 de octubre). Eso hace que en determinados momentos, como fines de agosto, el cerro pierda un poco de la competitividad que lo caracteriza.

En cuanto a las tarifas, los pases diarios cuestan $ 105 para mayores y $ 85 para menores en la temporada baja; y llegan a costar $ 140 y $ 110 respectivamente en temporada alta. Está claro que aún con la salvedad anterior, es el lugar en donde el dinero rinde más. Y la calidad de la nieve hace que la inversión sea aún mejor.

Después del esquí
Esquel es una ciudad especial en muchos sentidos. La primera impresión es que se trata de un lugar con poco para hacer y hasta es probable que alguno de sus habitantes le exprese esta carencia al turista. Sin embargo, la realidad es bastante distinta. Un fin de semana cualquiera en bares como El Bodegón o Killarney’s es posible encontrarse a grandes músicos del blues como James Wheeler o John Primer o guitarristas de la talla de Jimmy Rip, que trabaja junto a Mick Jagger en sus actuaciones como solista. El Casino de Esquel era hasta hace un par de años una sala pueblerina, pero se convirtió en un sitio de mayor categoría. El edificio costó $ 6 millones y tiene una intensa actividad, no solo en las mesas y jackpots, sino también con shows y un restaurante más que interesante. En este sentido, la ciudad también tiene lugares para descubrir. La sólida carta de vinos de Cumbres Blancas, el restaurante de la hostería que le da nombre, es un gran incentivo para sentarse en sus mesas. A pocos metros, las cervezas artesanales, los ahumados y productos regionales y las tapas elaboradas con creatividad son la marca registrada del Almacén Patagónico.

Novedades desde el aire
Uno de los déficit habituales de Esquel solía ser la falta de frecuencias aéreas. Pero para esta temporada, a los tres vuelos semanales de Aerolíneas Argentinas, se sumarán, al menos entre julio y septiembre, otras frecuencias de Andes Líneas Aéreas. Sus aviones llegarán tres veces por semana Esquel provenientes de Buenos Aires, con precios que rondarán los $ 1070 ida y vuelta. De este modo, entre ambas aerolíneas, los pasajeros dispondrán de vuelos de lunes a sábados entre Esquel y Buenos Aires.

Más información sobre cómo llegar en www.esquel.org.ar



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