En Europa, sí se consiguen...

En Europa, sí se consiguen...

Papel higiénico didáctico, vino 0 por ciento alcohol, tostadoras que imprimen imágenes. Los productos más insólitos que aún no se venden en el país. 26 de Septiembre 2011

En un recorrido por las góndolas del planeta, algunos productos llaman la atención por su packaging, su originalidad o su practicidad. Otros, porque, simplemente, hace falta adivinar para qué sirven. Pero muchos tienen algo en común: nunca se los vio en la Argentina.

Un huevito de Pascua puede dejar a los chicos estupefactos. Pero, cuando rompan la carcaza de chocolate, en vez de confites, encontrarán... ¡la yema y la clara! Es el Cadbury Creme Egg, con fondant (una mezcla pastelera) en blanco y amarillo, que simula ser un huevo real. Se trata de un best seller en el Reino Unido, donde se venden alrededor de 200 millones de unidades desde el 1º de enero hasta el día de Pascua. Otros 100 millones se exportan.

En Francia, se puede comprar el café listo para tomar en tetra brik. Diseñado para ser consumido frío o calentarlo en el microondas, se vende por poco más de 2 euros. El café se puede acompañar con tostadas con la cara de Jesucristo, aunque es necesario volar a Vermont, Estados Unidos, y adquirir la tostadora ideada por Galen Dively en US$ 30, o en jesustoasters.com. El pan sale con el rostro de Jesús y rayos de luz a sus espaldas. El aparato tiene la inscripción “El pan nuestro de cada día”. El fabricante también lanzó la tostadora de la Virgen María.

¿Quién no enfurece cuando abre la heladera y la sandía empieza a rodar y cae por carecer de una base plana? En Japón, donde la premisa es ahorrar espacio, la creación de sandías cuadradas es un éxito. La fruta crece en un cubo de vidrio y adapta su forma al espacio disponible. Esto, además, permite apilarla y enfilarla para un traslado más seguro y económico, si bien vale 10 veces más que las tradicionales sandías redondas.

La firma Cuisine Paradiso creó un molde para hacer huevos duros cuadrados. El huevo se cuece normalmente y, luego, va a la heladera, en un molde cúbico que ejerce presión. La idea evolucionó y la empresa introdujo los huevos duros con forma de autitos y peces, que se hacen en unos coloridos moldes.

Cuesta adivinar para qué sirven algunos gadgets novedosos para la cocina. Es el caso del sacapuntas de verdura. Se utiliza, exactamente, del mismo modo que uno para lápices. La “cáscara” se usa para decorar los platos, ya que, enrollada, simula una flor. Se puede usar con zanahorias, pepinos, zapallitos...

¿Cuántos minutos al día pasan los chicos en el baño? El inventor y entrepreneur francés Christian Poincheval presentó su papel higiénico didáctico para niños: Lutin Malin. En él, se imprimen breves artículos en tinta sobre la actualidad francesa, la geografía y la cultura, con nuevas ediciones, que se publican mensualmente. Según cuenta, el desafío más importante fue que la tinta no destiñera ni fuera nociva para la piel. 

Sería ideal combinarlo con el washlet: el inodoro que usa la mayoría de los japoneses. Algo así como un inodoro inteligente, que incluye opciones de avanzada. Por empezar, entibia la tabla a la temperatura que se haya estipulado. Al principio, permanece pasivo y silencioso, hasta el momento en que el usuario debería recurrir al papel higiénico. En su lugar, presiona un botón y un tubo escondido aparece y larga agua tibia, con la precisión de un misil, haciendo de bidet. Luego, se puede presionar el botón de secado, con aire calentito, y también tiene una función desodorizante. Todas las temperaturas son regulables.

El Washlet fue un invento de la compañía Toto. Pero el término se convirtió en genérico en Japón: el 60 por ciento de los hogares tiene artefactos de este tipo. El inodoro, inclusive, cruzó el océano, ya que tuvo una rápida incorporación por parte de los millonarios estadounidenses y los hoteles cinco estrellas.

Poincheval, tras lanzar el papel higiénico didáctico, sorprendió con un producto más insólito: una píldora para perfumar las flatulencias de las mascotas. Es un producto de herboristería 100 por ciento natural, que arrancó con dos aromas a elección: rosas o violetas.

En efecto, la aromatización es un mundo de posibilidades. Las bolsas de residuos perfumadas, en uso en varios países, puede ser de gran ayuda para evitar los típicos olores del tacho de basura. En tanto, las toallitas que se meten en el secarropas perfuman el secado y, a su vez, dejan las prendas más suaves.

Todos los bebés aprenden a caminar de la misma manera: a los golpes. Con Thudguards, ya no se lastimarán la cabeza. Este casco amoldable y liviano parece excesivamente sobreprotector. Pero la realidad es que los niños menores de dos años de edad se golpean demasiadas veces y puede causar peligro. El producto, patentado en Inglaterra y con otros registros pendientes, sale 25 euros.

El preservativo Condometric, una invención española, es igual a otros salvo que lleva impresa una cinta métrica. Para los anglosajones, también, viene en pulgadas. El largo máximo marca 25 centímetros. El producto se vende por la Web en curiosite.com, un sitio de regalos originales.

Allí, también se consigue el papel higiénico decorado con billetes de 200 euros, con dólares, y para aquellos que quieran reirse de sus curiosas visitas, una cortina de baño tiene esfumada la silueta de una mujer en una pose sensual, tal como se vería realmente detrás de la cortina.

De la góndola al paladar
El supermercado es un desfile de productos novedosos. Uno de los lanzamientos más recientes y llamativos lo protagonizó la bodega española Matarromera, que presentó EminaZero, una bebida a base de vino 0 por ciento alcohol. Con las variedades de tinto, blanco, rosado y espumoso, la compañía pretende cubrir nichos de mercado, como el de las mujeres embarazadas, deportistas o conductores, que no pueden ingerir bebidas alcohólicas o que quieren cuidar su dieta.

Hay sabores archiconocidos que, sin embargo, sorprenden cuando se los saca de contexto. El efecto lo causó Pepsi Japón, al arrojar a los sedientos un nuevo yogur bebible con gusto a cola, llamado Pepsi White. El producto fue un lanzamiento especial por tiempo limitado.

El color puede ser otra herramienta de innovación. La sal, que en la Argentina se conoce blanca, puede encontrarse dispersa por el planeta aromatizada y en distintos colores. Sea Salt Flakes, empresa con base en Chipre, avisa en su web que busca importadores y distribuidores por el mundo. Su novedad radica en que la sal es negra, gris, rosa y amarilla, con sabores de limón, rosa mosqueta, ahumada, y chili, entre otras. 

En términos de practicidad, los Estados Unidos tienen la corona. En la góndola de congelados, hay desde lasagna y omelettes hasta waffles o albóndigas. En comidas ya preparadas, el listado es amplio. Inclusive, el nicho de los niños es abastecido por Gerber, con su línea “Graduates”, envases plásticos individuales con arroz y pavo, fideos con forma de estrella con pollo o espaguetis con albóndigas y salsa. Los envases son de 250 gramos, para chicos entre los 18 meses y tres años.

Lo mismo sucede con los postres: todas las combinaciones posibles de frutas, incluyendo arándanos y frambuesa, mezclado con avena u otros cereales, alcanzan para una comida. Basta sacarle el papel de aluminio que lo recubre y el almuerzo está listo. Otro desconocido de “Graduates” es el snack de yogur con forma de amarettis, bocaditos como si fueran galletitas fáciles de comer para los pequeños. Vienen en tres sabores: frutilla, frutos rojos y durazno.

A la hora de preparar los panqueques, hacer la mezcla con harina, manteca y huevo ya es cosa del pasado. Batter Blaster es un producto flamante de California, que trae la masa ya lista en un tubo plástico, como si fuese de mayonesa. Basta presionar y volcar la mezcla en la sartén y el panqueque quedará con la consistencia perfecta, en menos de un minuto.  

El packaging puede vender por sí solo un producto, no importa qué contenga adentro. Inclusive, hasta darse el lujo de no tener marca ni descripción. Sucede con algunos jugos presentados en Japón, cuyo envase en tetra brik, de 250 mililitros, imita el color y la textura de los jugos que están dentro. El de banana parece envuelto por su cáscara verdadera, con sus pliegues, inclusive, degradando al verde, como las puntas de una banana real. El de kiwi viene en un envase que replica la piel exterior, al igual que el de frutilla. Los diseños son creación de Naoto Fukasawa, diseñador industrial merecedor de más de medio centenar de importantes distinciones en todo el mundo.

 La leche de soja “soy mamelle”, probablemente, acapare la atención también por su envase. Su forma es la ubre de una vaca, mensaje subliminal al consumidor para que entienda que la leche de soja es idéntica a la animal. A su vez, el envase tiene las típicas manchas de este mamífero en color verde, otro mensaje visual de naturaleza y buena salud. El envase viene en tamaño individual y familiar y fue desarrollado por la agencia rusa Kian.

Según un estudio de la Unión Europea, las innovaciones alimentarias que aparecieron en el mercado en 2010 se caracterizaron, en gran mayoría, por la búsqueda del bienestar y el fitness, la conexión a lo natural y su impacto en la naturaleza.

Otro auge se registra por el lado de los “alicamentos”, mezcla de alimento con medicamento, como yogures enriquecidos para luchar contra el exceso de colesterol, o consolidar el crecimiento y solidez de los huesos.

Sólo el 20 por ciento de los productos que se lanzan sobreviven el primer año de vida. La creatividad y la innovación son, sin duda, un camino al éxito. La clave es encontrar este sendero en el enorme laberinto del mercado.



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