Emprendedores en su salsa

Emprendedores en su salsa

Con productos que llevan los gustos típicos de cada país o región, Soz pretende instalar sus aderezos premium en las góndolas. El mercado externo, el principal objetivo. 28 de Enero 2010
Todo por una honey mustard. La noche que Juan Giustozzi (31) probó la salsa de mostaza y miel, se propuso descubrir la receta. Y su “obsesión” tomó forma cuando dos amigos, los hermanos Hernán (35) y Federico García Lahitou (31), vieron una oportunidad en el producto. Soz (nombre que provino de la fonética de la palabra “salsa” en inglés: “sauce”), una empresa de aderezos saborizados, nació a fines de 2004, con el objetivo de volver a instalar productos importados en las góndolas, que, con la crisis de 2001, habían desaparecido.

“Hay una historia. La idea era invitar al consumidor a conocer un sabor típico del mundo, a través de uno de nuestros productos”, cuenta Federico García Lahitou. Así, los tres jóvenes incursionaron en los más variados sabores hasta definir los que representarían a su marca: mostaza con miel, wasabi,  aceto balsámico y aceite de oliva, jalapeño y dijon, todos, traídos directamente de sus países de origen. Confiados en su especializada formación –terminaban sus MBA–, una inversión inicial de US$ 30.000 les permitó dar los primeros pasos.

El lanzamiento, finalmente, llegó con la Navidad. Su primer cliente fue la vinoteca Ligier: los aderezos de Soz formaron parte de las canastas navideñas premium y se fueron instalando en la mesa de los argentinos. Hoy, Soz se encuentra en las góndolas de Carrefour, Jumbo, Walmart, Makro, cadenas de supermercados del interior y otros locales especializados. 

Las exportaciones empezaron en 2007. A nivel internacional, el primer objetivo fue el continente americano. Con Brasil y Venezuela como principales mercados, la empresa viajó a otros ocho países del mundo, cuyas ventas representan el 40 por ciento de los ingresos. “También le vendimos al Príncipe de Arabia”, recuerdan, orgullosos. Durante los primeros tres años, Soz creció a un ritmo del 40 por ciento anual. “Manteníamos siempre un resto apostando al crecimiento. La idea era aprender bien antes de sacar el producto al mercado”, explican. En total, los tres jóvenes planean facturar poco más de $ 1 millón en 2009, año que tuvo un crecimiento 5 por ciento menor que los anteriores. Pero, para la PyME, la reciente crisis fue una oportunidad: “El día que explotó todo, presentamos la línea de pomos”, recuerda el mayor de los socios. También destaca la mudanza a la nueva fábrica, concretada en abril pasado, tras una nueva inversión de US$ 20.000.

“La perspectiva es que la distribución de la facturación se revierta en el corto plazo. Aunque hay mucho por hacer todavía en el interior, en la Argentina, tenemos un techo”, dice Giustozzi. Por eso, el objetivo es consolidarse en los Estados Unidos, crecer en Europa e ingresar en los países árabes. “Quizás 2012 nos encuentre buscando algún socio estratégico para apalancar el negocio y estar acorde a la demanda”, proyectan. Además, los emprendedores adelantan el inminente ingreso a Coto y el lanzamiento de una nueva línea de aderezos para el año que comienza.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos