Empleo público por las nubes: gasto versus inversión

Empleo público por las nubes: gasto versus inversión

Con un aumento de 34% desde 2002 hasta la actualidad, el empleo público es una de las variables que más ha crecido bajo el reinado del kirchnerismo. Aunque con un bajo impacto sobre el presupuesto nacional, los salarios estatales representan hasta un 70% del gasto público en algunas provincias del norte. La calidad de los servicios, en la mira. 04 de Mayo 2011
Creció y crece. Y hasta hoy, parece no encontrar su techo. El empleo público se transformó en una de las apuestas más fuertes del gobierno nacional en los últimos años. Tan sólo en 2010 aumentó un 4,9% con respecto al año anterior, según un informe de la consultora Analytica. De esa forma, 119.000 personas se agregaron a la planta de empleados estatales, acercándose a un total de tres millones en todo el país. Fue durante el año pasado que el gasto en salarios del Estado nacional se ubicó en los $ 48.000 millones, un 13,8% del gasto púbico total.

En cambio, el sector privado contribuyó en un porcentaje menor a la creación de empleo durante 2010, sumando al mercado solamente unas 63.000 personas.

Pero el crecimiento no sólo se dio en el último año, pues resulta más impactante el aumento que se dio del empleo público desde 2002 hasta la actualidad. Para la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (Fiel) fue de un 34%. Sin embargo, el economista Manuel Solanet opina que ese número "es mucho más alto", y al considerar los tres niveles de nación, provincias y municipios, creció un 47%" en los últimos ocho años.
Bajo esta premisa, la incógnita principal es si este aumento en la cantidad de personas que trabajan bajo la esfera estatal le pesa o no al gasto público. Si le pesa o no a las provincias. Y si, además, se traduce en una mejora de los servicios públicos para la población, como son la educación, salud y seguridad. "Desde 1997 a 2010, la población aumentó un 15%. El empleo público debe seguir esta lógica, y a pesar de que la ha superado, la sensación es que la Argentina tiene un nivel de ineficiencia pavoroso en el Estado", dispara Daniel Artana, economista jefe de Fiel. Al mismo tiempo, Artana considera que "la buena o mala noticia de la suba del empleo público depende de lo que haga ese empleado público. La sensación es que la Argentina tiene un nivel de ineficiencia pavoroso".

Contrariamente, el economista Eduardo Curia asevera que el empleo público está cumpliendo un "papel compensador". En este sentido coincide Claudio Lozano, economista y diputado nacional, por Proyecto Sur, para quien “el empleo público actúa como colchón amortiguador para que no se expanda la tasa de desempleo, en un contexto donde el empleo privado se genera a cuentagotas”. Para el diputado, este fenómeno se observa desde 2007, cuando la elasticidad empleo-producto comienza a reducirse de manera significativa.

"Venimos de mucha creación de empleo y un gran proceso que fue bajando el desempleo, desde 2003 hasta 2007. Ahora estamos entrando en un punto de inflexión donde la creación se estanca, y el Estado está tomando las riendas, gravitando para crear más empleo", completa Curia.

El presidente del Centro de Análisis Social y Económico asegura además que los "hechos excepcionales" de estatizaciones -como Aerolíneas, Aguas Argentinas y la incorporación de los empleados de las AFJP- ayudan aunque no definen el impulso que se le ha dado al empleo público y "la tendencia del Estado en creación de empleo los trasciende".

Por su parte, Ricardo Delgado, director de Analytica, traduce la creación de empleo público como un problema serio en el mercado de trabajo. "Este empleo aumenta en los sectores o regiones con mayor informalidad, y el mercado de trabajo informal hace que se perpetúe", analiza. Asimismo, Delgado apunta a las regiones del norte del país, donde "el Estado interviene para evitar situaciones de precariedad laboral". "A más informalidad, más empleo público", resume el economista.

El peso en el gasto
Catorce puntos. Ése es el peso que, para Delgado, tiene el empleo público sobre el presupuesto nacional. "Si se lo compara con países europeos, no es tanto. Uno de cada cuatro euros va a salarios públicos en el presupuesto español. Portugal e Italia están por encima del 25% de su presupuesto", contrasta.

Si bien el impacto del gasto público a nivel nacional no resulta tan relevante, en los presupuestos provinciales muestra su verdadero peso. El promedio del empleo público a nivel provincial, según Lozano, se encuentra al orden del 50% de su gasto.

El norte del país se presenta como la región más perjudicada, según coinciden los especialistas consultados por We. "En algunas provincias del norte, el impacto del empleo público puede ser fácilmente del 60, 70% en el gasto. Hay un desnivel menor en la provincia de Buenos Aires dada su magnitud, pero que también pesa", concede Curia. En la misma línea, explica que "si aumenta la planta de empleo, aumenta la incidencia salarial y esto se transforma en una presión sobre las cuentas". En estas provincias es donde los recursos por participación son de suma importancia a la hora de enfrentar sus gastos.

Por este motivo, el economista admite que algunas provincias se ven urgidas a recurrir a la financiación externa. "La puerta de la financiación está entreabierta, pero las tasas son bastante saladitas. En general, sólo las pueden pagar Buenos Aires, la Capital, Córdoba, Santa Fe y Mendoza", especifica Curia. Y destaca: "A las otras se le hace muy difícil, y quizás son las del norte las que más necesitan contar con financiación".

¿Más empleo, mejor servicio?
Un aumento del 34% en ocho años no es poco. Se pasó de los 2,18 millones de empleados en 2002 a los casi tres millones de 2010. No obstante, los economistas sostienen que este crecimiento no se traslada a un incremento de la calidad de los servicios públicos. "No se ven mejoras en educación, salud o seguridad", enumera Artana, quien considera que la masa salarial es un porcentaje chico del gasto: 3,5% del PBI.

Para Solanet, el aumento de trabajadores estatales que se dio en los últimos ocho años "no se justifica". "No hay más policías en las calles ni más enfermeras en los hospitales. No le aportan mayor calidad ni mejores servicios a la ciudadanía. Por eso veo un crecimiento del empleo público burocrático y esto responde a razones electoralistas", agrega el director de la consultora Infupa.

La expansión que ha tenido el Estado no está ligada solamente al aumento del empleo público, sino también a lo que Lozano define como un “aumento fenomenal” de los subsidios. “Lo que sí está claro es que esa expansión no ha ido de la mano de un Estado que tenga mucha mayor capacidad para invertir en el proceso económico y tampoco para orientar el proceso de inversión”, amplía, mientras puntualiza que, en la actualidad, no existe una “estrategia seria de intervención para garantizar la universalidad en el acceso a los derechos y a los ingresos”.

Bajo este panorama, no son las provincias del norte las que cuentan con una numerosa planta de empleados públicos. En el otro extremo del país, Tierra del Fuego posee 119,2 empleados del Estado cada 1.000 habitantes, según datos de abeceb.com sobre cifras de Coordinación Fiscal con las Provincias.

En el ranking, a la provincia que representa un 1% del producto bruto interno argentino le sigue Santa Cruz, que pasó de tener 86 empleados del sector estatal cada 1.000 habitantes en 2005 a tener 108,2 cada 1.000 durante 2009.

Detrás de Santa Cruz viene Neuquén, con un total de 54.118 empleados, más del 10% de la población de esa provincia. Allí hay 97 personas que trabajan en el Estado cada 1.000 habitantes.

Santa Fe y Córdoba son las que menos empleados estatales poseen según su población: 33 y 35,2 cada 1.000 habitantes, respectivamente. Buenos Aires, provincia que concentra más de un tercio del total de la población, tiene solamente 38,4 trabajadores del estado cada mil habitantes.

De esta forma, el año electoral será no sólo una continuación de esta tendencia, sino que marcará un punto de inflexión hacia delante. “No va a haber ningún cambio sustantivo -dice Lozano-. La pauta no va a cambiar en un período de elecciones”. Solanet apuesta a que el fenómeno seguirá in crescendo. "Como ocurrió en otros años electorales, el aumento de empleo público se va a reproducir", arriesga.

Por su parte, Curia plantea que la tendencia persistirá durante 2011, pero que el desafío está en el límite que tiene el Estado para crear empleo después del año electoral. "Este año estamos más o menos jugados. El tema es la estrategia hacia delante, cómo se va a enfocar la economía para 2012. En ese contexto se va a tener que ubicar el tema del empleo", concluye.

Daniel Artana
“Desde 1997, la población aumentó un 15% y el empleo público un 40%. El empleo debe seguir esa lógica, y a pesar de que ya la ha superado, el Estado parece tener una ineficiencia pavorosa.”

Eduardo Curia
“El empleo público cumple, de 2007 para adelante, un papel compensador. Venimos de mucha creación de empleo, y ahora entramos en un punto de inflexión. El Estado toma las riendas para crear más empleo.”

Manuel Solanet
“El aumento del empleo público fue del 47% desde 2002. No se justifica. Es burocrático,
electoralista y se percibe una falta de vocación para racionalizar las administraciones estatales.”

Ricardo Delgado
“El empleo público insume 14 puntos del presupuesto. No es tanto si se lo compara con
España, en donde se destina un 25% del presupuesto. Pero la calidad de su gasto es  mucho mayor que en la Argentina.”

Claudio Lozano
“El aumento que hoy se da en el empleo público actúa como amortiguador para que no se expanda la tasa de desempleo, en un contexto donde el empleo privado se genera a
cuentagotas.”



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