El viaje soñado, hecho a medida

El viaje soñado, hecho a medida

Luego de trabajar como psicóloga, Judy Stanislavsky decidió transformar su gusto por los viajes en un negocio de tiempo completo. Desde hace un año organiza itinerarios a medida tanto para argentinos que como para extranjeros. 21 de Octubre 2010

En sus años de trabajo como terapeuta y en una empresa de investigación de mercado, Judy Stanislavsky no imaginó que su principal hobby, viajar, se convertiría en un negocio. Para Judy, los viajes siempre fueron parte de su vida personal y familiar. Heredó ese placer de sus padres. De ellos aprendió que un viaje comienza mucho antes de la fecha de salida y que organizarlo y prepararlo con tiempo y dedicación permite vivirlo con mayor intensidad.

La experiencia y conocimiento de numerosos países, motivó que sus amigos comenzaran a pedirle consejos para sus viajes. Después, llegaron los amigos de amigos, luego conocidos. Con el correr del tiempo, lo que era un pasatiempo se transformó en una auténtica actividad profesional. De esta manera, la emprendedora empezó a trabajar como travel planner, dedicándose al diseño, planificación, coordinación y organización de los viajes en forma personalizada.

Como ocurre con el negocio de las wedding planners en un principio, la formación en planificación de viajes se obtiene en base a lecturas, muchas horas buceando en Internet y la propia experiencia. Con el tiempo, y en el marco del desarrollo de la industria del turismo, seguramente surgirán cursos y capacitaciones ad hoc. En el caso de Judy, a la acumulación de su propia experiencia en viajes, se sumó la ayuda de una agencia de turismo conocida que le derivó los primeros clientes.

Su trabajo no compite con el de una compañía de turismo, sino que lo complementa. A diferencia de las agencias, que ofrecen paquetes y tours predeterminados, Judy trabaja en el armado y planificación de la agenda en base a los pedidos puntuales de los viajeros. “Tomo en cuenta el presupuesto de la persona, pareja o grupo de amigos, los tiempos con que cuentan y las preferencias individuales”, explica la emprendedora. “Así, optimizan el tiempo de estadía y llegan a los lugares que querían conocer”. Además, el asesoramiento de la travel planner siempre tiene un plus: aquel restaurante, museo o lugar típico que no deben pasar por alto, bajo la óptica de una verdadera especialista en viajes.

Del hobby al negocio
La inversión inicial para montar su negocio, puede considerarse alta o baja, dependiendo desde dónde se mire. Judy trabaja en su casa, con una computadora conectada a Internet. El armado de su página más una pauta de publicidad en sitios web y revistas especializadas le costó $ 8.000. Pero su capital más importante son los conocimientos y contactos acumulados a lo largo de muchos kilómetros y años de viajes.

El negocio se basa en el cobro de una comisión, que puede oscilar entre el 3 y 7% del costo total de cada viaje. En el mercado local, trabaja mayormente con mujeres solteras o separadas y con ‘mieleros’. Pero también apunta al público extranjero, que busca recorrer alguna zona puntual del país o se interesa por alguna temática especial como el tango, o que viaja por negocios y quiere aprovechar los intersticios de sus actividades para conocer un rincón de Buenos Aires o disfrutar de una buena obra de teatro o de la gastronomía local.

Además, la travel planner ofrece distintos tipos de programas, como “Dos días en (alguna ciudad)”, tours de compras y spa “Entre amigas”, “Viajes exóticos” y viajes de estudios para teens. “Muchos piensan que este tipo de servicios es para viajeros con presupuesto ilimitado, pero lo cierto es que siempre hay un tiempo y un presupuesto al que ajustarse, y también armo viajes low cost”, destaca la emprendedora.

Consejos de experta
Viajar en forma organizada no es lo mismo que abrir el mapa y ver adónde vamos. “La planificación permite organizar el tiempo y el presupuesto”, asegura Judy. “Hay datos que es mejor tenerlos antes de llegar al lugar. Una vez me pasó de viajar a la Alhambra, en Granada, y no había comprado tickets, pensando que en el lugar lo iba a poder hacer. Las colas para ingresar eran de varias horas y yo sólo tenía ese día para hacer la visita, con lo que debí volverme sin entrar”, dice. “Esta es la clase de consejos que la gente más valora a la hora de viajar. Por ejemplo, al planificar una visita de tres días a una ciudad y dejar uno de ellos para visitar museos, asegurarse que ese día estén abiertos y conocer los horarios”.

Hoy todo es más fácil a través de Internet. Pero, de todos modos, planificar y obtener información relevante en un mar de datos lleva mucho tiempo. “Brindo a los pasajeros la información completa: mapas, horarios, itinerarios, precios y, si es preciso, hago reservas y saco entradas”, comenta Judy. “Les presento las opciones, pero la última palabra es de los clientes”, sostiene.

Cada viaje es diferente y, en este sentido, el trabajo de una travel planner es realmente artesanal. “Es muy importante tener algunas entrevistas previas a la organización, para definir los aéreos, hoteles, excursiones y la planificación del día a día. Algunos viajeros vienen con una idea clara de lo que quieren y otros no tanto, o tienen una idea poco realista. Mi función es siempre asesorarlos y no venderles un paquete armado”, dice.

Actualmente, el 60% de los clientes son argentinos que viajan al exterior, y el 40% restante son extranjeros que visitan el país. El objetivo de la emprendedora es planificar unos 20 viajes por temporada, ya que no se trata de un negocio masivo. “Preparo cada viaje como si fuera para mí -asegura- y quiero que ese espíritu se mantenga en mi empresa”.

Perfil
-Fundación: 2009
-Actividad: planificación y organización de viajes a medida
-Clientes: 60% argentinos, que viajan al exterior, y 40% de extranjeros, que visitan al país
-Inversión inicial: $ 8.000 (incluye publicidad y armado del sitio web).



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