El shopping avanza como la nueva plaza pública

El shopping avanza como la nueva plaza pública

Los centros comerciales han ido incorporando sectores y actividades cada vez más amplias. Más allá de los cines, entretenimientos y el food garden, ahora es posible ir a la peluquería y al gimnasio, preparar un viaje, y hasta tramitar el DNI. La tendencia parece afianzarse en la Argentina y el margen de crecimiento es enorme. 15 de Julio 2011

Se casa una amiga de mi mujer. En una semana, el civil; en dos, la ceremonia. Son jóvenes y modernos así que no será en una iglesia, los "casará" un amigo en el salón de eventos de un country en las afueras de la ciudad. De todos modos, nada de informalidades: ella usará vestido blanco y él llevará un traje ad-hoc. Conocemos a la mayoría de los invitados así que no está permitido reciclar ropa utilizada en fiestas anteriores. Saco mi bola de cristal y en ella veo muy clara una visita al shopping este fin de semana.

Mi mujer buscará un vestido y zapatos. Algún accesorio. Por mi parte, probablemente aproveche para escoger una camisa, tal vez una corbata. Porque para eso es el shopping, ¿no? Ropa, zapatos y algún accesorio.

Y… no tanto. Mucha agua ha corrido debajo del puente desde que en 1988 en Martínez se abrieron por primera vez las puertas de Unicenter, el primer shopping center de la Argentina.
Si en la búsqueda de vestido, zapatos, camisa y corbata se nos pasa la hora -que se pasará- y queremos comer, podemos hacerlo. Y no estamos hablando sólo de hamburguesas y papas fritas en el food garden. Ahora uno puede sentarse en una mesa con mantel y ser atendido por un mozo. Por caso, en el Tucson del Dot o el Benihana del Alto Palermo.

Porque a medida que fueron creciendo, los shoppings fueron sofisticándose y añadiendo cada vez más nuevos aspectos de la vida cotidiana a su oferta. Desde hace algunos meses es posible tramitar el DNI -hoy se pueden ver filas de personas esperando la apertura de los centros comerciales-, y hay varios donde es posible hacer trámites bancarios, lo que agrega una nueva faceta a la "experiencia", alejando al centro comercial del ocio puro. Hoy existen más de 100 shoppings en el país, que en conjunto agrupan 7.000 locales comerciales, emplean a 45 mil personas, reciben 42 millones de visitas mensuales y en muchas partes han pasado a convertirse en importantes actores del tejido social.

Nuevo espacio público
"En las ciudades pequeñas y medianas del interior, el shopping cambia la vitalidad del lugar e, incluso, llega a modificar ciertas costumbres y comportamientos culturales. Hay lugares donde hasta hace poco no había nada para hacer a la hora de la siesta y donde hoy existe un shopping que se ofrece como alternativa", dice el gerente de la Cámara Argentina de Shopping Centers, Adriano Cabalieri.

Así, al contenido clásico que apuntaba a la vestimenta y accesorios, que rápidamente se fue ampliando a toda clase de bienes (electrodomésticos, ópticas, librerías, disquerías, tiendas de licor y chocolates, farmacias, fotografía y un largo etcétera que hoy incluye hasta autos, pero que no llega a la oferta brasileña de yates y helicópteros) hoy la lista de cosas que se pueden hacer en los shoppings es tan amplia como diversa. Si sólo nos atenemos al entretenimiento, se puede ir al cine, al teatro, visitar un museo o juntarse por un café, lo que acerca a muchas personas que usualmente no irían a un centro comercial. Por ejemplo, el shopping del Abasto es sede del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires y no es infrecuente descubrir que un atormentado genio del cine independiente mundial se pasa algunas horas de su visita mirando vidrieras -y cargando bolsas- en el centro comercial durante los días que dura la cita cinéfila.

"Somos conscientes del cambio cultural que se ha ido produciendo alrededor de los shoppings en la Argentina", señalan en el área de relaciones institucionales de APSA, que maneja 12 centros comerciales en Capital Federal y otras cinco provincias, incluyendo Alto Palermo, Buenos Aires Design, Paseo Alcorta y el Dot. "Por esa razón acompañamos encantados la iniciativa del Ministerio del Interior de colocar oficinas para sacar el DNI. Estamos conscientes de la importancia del shopping en la vida social y estamos constantemente pensando en innovaciones en ese sentido. Sabemos que poco a poco el shopping se ha ido transformandose en un espacio público".

"El shopping se ha transformado en un punto de encuentro, en un paseo donde la gente va a hacer muchas más cosas que comprar ropa", agrega Cabalieri.

Aunque no todos los centros comerciales tienen todas estas nuevas ofertas, hoy es posible ir a la peluquería o a un centro de estética. Se pueden comprar pasajes de ómnibus o ir más lejos y planificar un viaje en una agencia. También es posible comprar un auto. O ir al gimnasio, cambiar dinero y -si no hay tiempo de llegar a casa- ocupar el espacio de lactancia con el que, por ahora, sólo cuenta Paseo Alcorta. También es posible informarse sobre las carreras universitarias que ofrece la Universidad de Palermo en el Alto y mientras se hace todo esto, dejar lavando el auto en el servicio para estos efectos con que cuenta la mayoría de los centros comerciales de la ciudad y sus alrededores.

Nuevos planes
Sobre nuevas sinergias, desde APSA relatan la experiencia del Dot, cuyo proyecto fue diseñado con un edificio de oficinas anexo. Hoy, la mayoría de quienes allí trabajan no sólo almuerzan en el shopping, que queda integrado a las oficinas como un espacio común, sino que también van al gimnasio después del trabajo o realizan trámites bancarios, evitando tiempos de traslado. Y frente al Mendoza Plaza Shopping, ubicado en la capital provincial, hay un hotel. Aunque no pertenece al holding de la familia Elsztain, desde la empresa cuentan que ha generado sinergias interesantes con los huéspedes, lo que les ha dado para pensar. "Aunque no tenemos proyectos concretos que impliquen hotelería, estamos concientes de que hay una tendencia en ese sentido, como lo demuestra el buen resultado que dio la inclusión de oficinas en el proyecto del Dot. Podría pensarse algo así con hotelería", dicen.

"Los shoppings son ahora parte de nuestras vidas. En los últimos años se han invertido u$s 2.500 millones en construcción y remodelaciones y con el auge del consumo se trata de un mercado en fuerte crecimiento", dice Cabalieri, quien adelanta la realización, en septiembre próximo, del IV Congreso Internacional de Shopping Centers. "Por un lado, esperamos contar con figuras de talla mundial, un par de 'número uno' de grandes cadenas internacionales que nos puedan contar sus experiencias en otros mercados. Pero, al mismo tiempo, queremos instalar la idea del shopping como un espacio abierto e influyente en la comunidad. Para eso vendrán dueños de shoppings del interior, con el objetivo de explicar cómo funciona el negocio fuera de Buenos Aires y las ciudades más grandes del país.

Nuestro objetivo, más allá del congreso, es federalizar la cámara, incluyendo tanto las experiencias y necesidades de las grandes ciudades, como las de las más pequeños".
Hoy, indican otras fuentes del sector, luego de la experiencia del DNI, está casi lista la instalación de oficinas de Aerolíneas Argentinas, donde la gente podrá sacar pasajes y hacer consultas sobre las tarifas y promociones de la reestatizada aerolínea de bandera. El objetivo de los funcionarios estatales sería acercar la aerolínea a los consumidores a través de la ocupación territorial de un espacio tan visitado como son los centros comerciales.

En el vecino Chile, donde los centros comerciales tienen una década más de vida que en la Argentina, son mayoría los shoppings que cuentan con teatros y bibliotecas y casi todas las empresas de servicios públicos tienen oficinas comerciales para realizar pagos y atender otras consultas. Allá no sólo es posible sacar documentos, sino que en algunas oficinas del registro civil, incluso, es posible contraer matrimonio. Si bien culturalmente la Argentina siempre fue mucho más "europea", concentrando el comercio en las tiendas de calle, la tendencia indica que los shoppings ya están instalados como una alternativa que si bien no se superpone, sí convive en armonía con zonas de moda como Palermo, que continúa con ese espíritu un poco flaneur.

Por nuestra parte, antes de ir a casa, iremos al supermercado. En el shopping.



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