El rincón más perfecto de Colombia

El rincón más perfecto de Colombia

San Andrés es una extensión del país sudamericano en el Mar Caribe que seduce por sus atractivos naturales, la calidez de sus habitantes y un excelente nivel de servicios. 13 de Diciembre 2010

A medida que el verano se acerca, los ojos argentinos se posan en horizontes de aguas claras, arenas blancas y cielos tropicales. La mirada se dirige a Brasil como primer foco de atención por costumbre, por cercanía o por mera preferencia. Pero las bondades de los climas más cercanos al Ecuador, hacen que también sea posible disfrutar de playas en las que el invierno boreal no es tal, sino apenas una variación en esa combinación de días cálidos, tormentas breves pero furiosas y noches para mantenerse despierto que suelen ofrecer las islas del Caribe. Entre ellas, la colombiana San Andrés siempre es una opción tentadora.

A solo dos horas de avión desde Bogotá y apenas un par de metros sobre el nivel del mar de altura promedio, el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina es uno de los sitios a los que siempre se desea regresar. Se trata de pequeñas islas, la mayor de ellas de 26 kilómetros cuadrados, rodeadas de un mar transparente, rico en fauna y protegido de los tiburones por una oportuna barrera coralina que forma los límites de una suerte de pileta interior.

Allí, en las costas del sitio más tranquilo de Colombia, las costas de arenas blancas y pequeños peñones se alternan para albergar hoteles de ensueño.

Historias junto al mar
El constante pase de manos entre diferentes capitanías españolas en época de la colonia, más la ocupación durante un par de siglos por parte de holandeses e ingleses y la toma de posesión que hizo Colombia hace unos dos siglos, han configurado una personalidad muy particular en este rincón alejado a casi 1000 kilómetros de su metrópolis. Por supuesto, la música es uno de los vehículos para expresarla y así da gusto escuchar los grupos tocando quadrile, un ritmo emparentado con el calypso que se destaca por instrumentos, como las mandíbulas de tiburón usadas para adornar la percusión.

También las huellas de los piratas que asolaban el Caribe en busca del oro que los españoles extraían de América están presentes en San Andrés. En una de las formaciones bastante caprichosas que el mar realiza con paciencia en las zonas de piedra caliza, dicen los que saben, que el legendario pirata Morgan solía depositar el fruto de sus expediciones hasta el momento de realizar los repartos definitivos.

Pero en San Andrés, lo que manda es la playa, y el mejor lugar para disfrutarla es Johnny Cay. Este islote ubicado a sólo un kilómetro de la costa no tiene más que un par de balnearios, muchas palmeras, playas breves que alternan fuertes rompientes con suaves piscinas naturales y, por sobre todo, un ejército de bartenders locales que, aún cuando cada trago esté pago, siempre le harán sentir al huésped que se trata de un regalo.

La costa paso a paso
De norte a sur y de regreso al norte, dar una vuelta a la isla es un asunto tan breve por las distancias como extenso por la variedad de opciones que hay a cada paso. En el norte se encuentra el aeropuerto y junto a él algunas opciones hoteleras de importancia como el Isleño Decameron, el Bahía Sardina o el Cacique Toné. Y comenzando la recorrida al sur, lo primero que se encuentra en un pequeño cabo que cierra la Bahía de San Andrés, es el Aquarium. Se trata de un hotel de 4 estrellas para 500 pasajeros que sorprende porque sus habitaciones están ubicadas en edificios cilíndricos plantados en el mar, generando un efecto inigualable.

Más adelante, cerca del hotel Mar Azul, de 5 estrellas, se puede llegar al apostadero naval y frente a él a El Acuario, llamado así a instancias de Doña Margoth Daza, una pobladora que en un paseo al Haynes Cay notó una gran cantidad y variedad de peces que rodeaban el bajo llamado Rose Cay. Solicitó que en adelante ese sitio se llamara El Acuario, aunque no hubiera sido creado por el hombre, sino por la naturaleza. Otro capricho de gran belleza en este lugar es la fina capa de agua que lo separa del propio Haynes Cay o Islote Córdoba. Se trata de una faja de unos 60 metros de ancho que puede recorrerse a pie, lo que genera fotos de un efecto increíble. Cualquiera diría que se está caminando en medio del mar.

Volviendo a la isla principal, tras dos kilómetros de andar, es posible llegar a Cocoplumbay. Situada en San Luis y frente a Rocky Cay, es una playa de arena blanca junto a un mar poco profundo y muy sereno. Es el sitio perfecto para detenerse en el restaurante que lleva su nombre a probar alguna de las comidas típicas de la zona, como el rondón: una especie de cazuela de pescado y caracoles cocidos en leche de coco y yuca (mandioca).

También se puede obtener igual placer en los restaurantes El Muelle y Ocean View, ambos camino al extremo sur de la isla. Allí, se encuentra el Hoyo Soplador, un túnel de más de 30 metros, abierto por las olas a lo largo de los siglos, que culmina en una chimenea por donde el empuje del mar arroja chorros de agua altísimos e impresionantes.

De regreso al norte, la costa occidental de San Andrés ofrece sitios como La Piscinita, una pileta natural en pleno océano donde bucear y nadar a gusto; la laguna semisalada Big Pond; o el Peñón, también llamado Cliff, una formación de caliza que enmarca al aeropuerto con sus paredes de 30 metros de alto sobre el nivel del mar y que exhibe túneles, lumbreras verticales y profundas hendijas.

Datos útiles
Un pasaje de Buenos Aires a San Andrés se consigue desde u$s 1250 por Avianca, TACA, LAN o TAM con al menos una escala, o dos en la mayoría de los casos. Mientras que un paquete de 7 noches en alojamiento 4 estrellas, con aéreos y desayuno ronda los u$s 1800.

Los hoteles en la isla se dividen, principalmente, entre tres cadenas. Una es Decameron, que ofrece tres alternativas en la isla de San Andrés con precios que arrancan en los u$s 123 la habitación doble (con pensión completa por día) hasta los u$s 205 por el mismo servicio. La otra es Sol Caribe, con otras tantas opciones, y precios desde u$s 60 con media pensión. La tercera es Portobello, que ofrece opciones con menor costo más citadinas y menos playeras.



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