El próximo jefe de China tiene cierta credibilidad capitalista

Xi Jinping, el probable próximo presidente de China, manejó una provincia que es una vitrina de empresas privadas en la República de la Gente. 01 de Febrero 2012

Por Michael Forsythe y Dexter Roberts

La provincia Zhejiang es la casa de algunos de los emprendedores más exitosos de China, como Zong Qinghou, un comerciante de refrescos, y Li Shufu, fundador de la automotriz Geely International. Muchos de los dueños de negocios de la provincia se enorgullecen de haber conseguido el éxito sin demasiada ayuda del gobierno.

Durante cinco años, la provincia bicostal, con una población de 54,5 millones, también fue el lugar que Xi Jinping llamó su hogar. Xi, de 58 años, fue la autoridad de mayor rango entre 2002 y 2007 y está previsto que se convierta en el Secretario General del Partido Comunista a fines de este año. En marzo de 2013, probablemente asuma la presidencia.

El espíritu capitalista de la provincia se le pegó a Xi, dice el multimillonario local Lu Guanqiu, cuyo Wanxiang Group fabrica autopartes. “Cuando Xi se transforme en secretario general, seguramente sea incluso más abierto y le prestará más atención a las empresas privadas y la vida de las personas”, dice Lu. “Es porque estuvo en Zhejiang durante cinco años”.
El presidente Barack Obama podrá probar el carácter y la filosofía de Xi de primera mano cuando el Vicepresidente chino visite la Casa Blanca el 14 de febrero. Xi también viajará hacia California y Iowa, un estado que causó “una gran impresión” en él cuando lo visitó en 1985, le dijo a los periodistas Cui Tiankai, viceministro de exterior de China, en Beijing el 9 de enero. Xi se quedó con una familia en Muscatine, una ciudad del río Mississippi.

El ascenso al poder de Xi llega entre preguntas sobre el compromiso de China con el capitalismo. “Seguimos preocupados tanto en términos de lo que está sucediendo en China, donde el movimiento hacia una economía de mercado parece estancado, como en términos de lo que podrán hacer las empresas estatales en mercados como los Estados Unidos o Europa o África”, dice Christian Murck, presidente de la Cámara de Comercio Americana en China, basada en Beijing. El sigiloso poder de las compañías del estado, llamado guojinmintui, que significa que “el estado avanza y el sector privado se retrae”, incluso toca a Zhejiang. En 2010, la compañía privada Gonow Auto, que fabrica en Zhejiang, se fusionó con la estatal Guangzhour Automobile Group en una presión gubernamental para consolidar la industria.

Los diplomáticos estadounidenses han mantenido un ojo en Xi, hijo de un vicepremier y marido de Peng Liyuan, una famosa cantante folk que también tiene un rango de general de división en el Ejército (sí, leyó bien). En un cable de 2007 revelado por Wikileaks, el entonces embajador Clark T. Randt Jr. describió una comida que hizo para Xi, que le dijo a Randt que Zhejiang había logrado prosperidad con más igualdad porque “es una economía de organización de base -las personas comunes eligen sus propios caminos de desarrollo”. También reveló su gusto por las películas de los Estados Unidos, señalando a “Rescatando al soldado Ryan” como su preferida.

Zhejiang tiene el gap más pequeño entre consumo rural y urbano en las 31 provincias de China, municipios y regiones autónomas, según el Nacional Bureau of Statistics. Los granjeros en Zhejiang tienen, en promedio, las casas más grandes de toda China, y la provincia rankea quinta en el producto bruto doméstico per capita. En Zhejiang, Xi se reunió con comerciantes que podrían encajar bien en el Partido Republicano estadounidense. “Las personas ricas están invirtiendo su dinero, creando más trabajos”, dijo el barón de las gaseosas Zong Qinghou a los periodistas el último marzo. “Si todas las personas ricas son asesinadas, nadie va a invertir o construir fábricas. No habrá trabajos”. Como jefe provincial, Xi simplificó la registración para compañías nuevas, hizo que las corporaciones privadas accedieran con más facilidad a préstamos bancarios, puso a punto cómo las compañías identificaban los potenciales trabajadores y fortaleció la protección de la propiedad privada, dice Lu, Wanxiangs, que planea acompañar a Xi en su visita estadounidense.

Algunos, como Murck, de la Cámara Americana, dicen que manejar China no es como ser el jefe de la capitalista Zhejiang. Xi ahora lidera la escuela principal del Partido Comunista y regularmente realiza discursos con retórica marxista. Como Presidente tendrá que acomodar no sólo a los capitalistas de Zhejiang, sino también a las compañías estatales -muchas, como China Mobile y China Petroleum & Chemical, basadas en Beijing. “Por supuesto que Zhejiang es más progresivo”, dice Lien Chan, ex vicepresidente de Taiwán, que conoció a Xi en Zhejiang y Shanghai. “Pero también hay provincias y áreas relativamente menos avanzadas. Es difícil lograr un balance”.

Uno de los principales desafíos al que se enfrentará Xi es poner a punto el sistema financiero. Los cuatro primeros bancos, todos controlados por el estado, extienden miles de millones en créditos a las corporaciones gigantes apoyadas por el gobierno, además de provincias, partidos y ciudades. Muchos emprendedores privados, mientras tanto, deben pedir prestado a tasas exorbitantes o avanzar sin ningún tipo de crédito. Incluso en Zhejiang, famoso por su sistema financiero sin bancos, los negocios han estado hambrientos de efectivo, lo que resultó en un credit crunch el año pasado que llevó a la intervención gubernamental.

Los economistas que estudian la distribución de ingreso relativamente igualitaria de la provincia dicen que el “modelo Zhejiang”, que pone énfasis en las pequeñas y medianas empresas, ofrece una posible solución para el cada vez mayor malestar social por una amplia brecha de riqueza. “Zhejiang es mi fuente de esperanza para China”, dice Fred Hu, que fue chairman de Goldman Sachs en China antes de fundar Primavera Capital Group. “Es la provincia más libre y espontánea en China, y el conocimiento de primera mano de Xi lo ayudará a hacer una política económica”.

The bottom line: Xi Jinping, el probable próximo presidente de China, ha pasado años trabajando con los emprendedores independientes en Zhejiang.



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