“El premio consuelo es llegar”

Carlos Melconian advierte que, por cada punto que los K aumenten el gasto, pueden ganarse cuatro o cinco de inflación adicional. 07 de Abril 2010

Mayo de 2007. Piso 20 del Hotel Emperador. Aún no se sabía si el candidato sería “pingüino o pingüina”. El tren K marchaba a toda velocidad, traccionado por el triple 9: crecimiento anual del 9 por ciento, a igual tasa de inflación y de desempleo. Pero, en conferencia con inversores, Carlos Melconian advertía: “El modelo necesita un service”.
Marzo de 2010. El economista recibe a APERTURA en su despacho, en la décima planta del edificio Chacofi. Cristina Fernández de Kirchner ya superó en tres meses la mitad de su mandato y la economía K evidencia claros síntomas de, por lo menos, desgaste.

¿Alcanza ahora con el service o hay que cambiar el auto?
Aquello era un service para retomar crecimiento y salir. A ver… En aquel entonces, nuestro pronóstico era: continuidad del Gobierno; Kirchner es así, no va a cambiar y, si le toca ser a Cristina Fernández, es la continuidad. Y decíamos service para regular, para atemperar, porque había tasas chinas. Una entrada a boxes para seguir en carrera.
Ahora, en cambio, estamos un período de transición. Aunque no legalmente, políticamente, esto es segundo mandato y, al sexto año, la gente votó no. La historia demuestra que al próximo presidente lo pone la oposición. La diferencia es que este oficialismo da pelea. Y, legalmente (aunque los números y el olfato digan que no), tiene una instancia real de forzar la continuidad.
Ahora, ya no es un service para retomar y seguir. Sino para decir: “Che, vayan manejándola para llegar bien”. Service se transformó en surfear. Surfear para llegar.

¿Se agotó el modelo?
Y… Se agotó. El agotamiento del modelo viene de herencia, mérito y suerte. Un gobierno, 2003-2007, bueno, que se basó en la herencia recibida: carne, trigo, energía, capacidad instalada… Mérito porque Kirchner supo retomar la gobernabilidad y encontró el modelo adecuado. La continuidad, ahí, fue un mérito. Y suerte porque el mundo funcionó para bien.
Ahora, en 2008, con la tonelada a casi US$ 600, la soja le puso $ 25.000 millones al modelo. Fue una tomada de fondos de pensión, sin estatizarlos todavía. Esto oxigenó a un modelo que se agotaba. Postergó el agotamiento. Después, se complicó el frente internacional… y se agotó. Si ahora estamos surfeando para llegar.

¿Llegamos?
Sí, 2010 será 3-4 por ciento positivo. Nunca 6-7 y fiesta. ¿Por qué llegamos? Por cosecha, autos a Brasil y porque, parcialmente, cae a la  mitad la dolarización de portafolios. Ahora, esto último se complicó un poco. Antes, entre US$ 18.000 millones y 0, decíamos 8000. Y la extrapolación lineal mensual va para 12.000. Hay problemas con el fisco y con la inflación. Pero los tres gatillos tradicionales que te sacan de la cancha: deuda, bancos y cambio (o dólar)…

… No son los tres en los que haya más problemas…
Por eso. Diría: crisis no; decadencia sí. Por ahora. Decadencia porque, antes, los de al lado (Chile, Uruguay, Brasil) eran como vos. Y, ahora, es diferente. Entonces, el premio consuelo es llegar.

Entonces, todo es culpa de la política.
Es mentira que la economía venía bien y metió la cola la política. La economía venía con estos desafíos y la política agregó problemas. ¿Desde lo político viene el agujero fiscal y el tema inflacionario? Son puntos abiertos. Y no tenés un problema externo por el milagro de la “maldita soja”. Porque la balanza comercial de US$ 16.000/17.000 millones. Y la soja, US$ 19.000 millones. Si no, la Argentina pasaría de superávits a déficits gemelos, porque en el otro ya entró. Eso es economía pura. ¿Qué empiojó la política? Ahora, que, en un momento, la política pueda retroalimentar el conflicto puede ser. Pero acá no fue el gatillo.

En el frente fiscal, ¿cuándo se pasó de luz amarilla a anaranjada?
En 2009. Porque, hasta 2008, todavía había 3 puntos de PBI de superávit. El gasto viene para estrellarse hace cuatro años. Pero, como la recaudación cumplía, era dilapidación. En 2009, hubo catástrofe y el gasto siguió como si nada. Mal llamado keynesiano por la recesión internacional. Eso es algo que puede hacer un país prolijo. Esto, en cambio, fue la continuidad de lo que hacías cuando crecías. Más la recaudación, que se cayó. Entonces, entraste en déficit, antes de intereses. Déficit provincial y el servicio de deuda sin financiamiento. Está claro que el punto de inflexión es ese.

¿Resolución 125, AFJPs y reservas siguen la misma lógica?
Es la secuencia. El agujero viene hace tres años. El primer año, se cubre con suba de retenciones. La 125 no salió pero las retenciones subieron igual. El segundo, con las AFJP. Que se vota en octubre de 2008 y tiene efecto en 2009. Y en 2010, el Fondo de Desendeudamiento, Bicentenario, lo que fuese. Aquellos dos, todavía, son ejercicios fiscales recaudatorios, por arriba de la línea. Este ya es de financiamiento. Acepto el déficit, dame plata. De caja, de almacenero. Aquello tenía implicancias macroeconómicas. “Te saco más, gastá menos”. “Te saco el ahorro de las AFJPs, afecto al mercado de capitales”. Esto es: “Dame las reservas; no quiero afectar el gasto. Dame caja”. El Banco Central será el alter ego, el financiador.

¿Por qué en la calle está instalada la sensación de que es cuestión de tiempo antes de que todo vuele?
Porque la gente se mueve por fenómenos intuitivos repetitivos. Dice: “Ya vi esta película”. Hoy, por ejemplo, por razones internacionales, precio de la soja y real en Brasil, un dólar de $ 4 no necesita devaluación abrupta. Sin embargo, convive con inflación del 25. Y ahí tenés un lío, desde el punto de vista del costo empresarial y del ahorrista. Tasa de interés al 9, en pesos, e inflación al 25, no cierra. O el gasto: todos los días tenés un anuncio. O salarios. ¿Cómo puedo trabajar con un presupuesto de 6y salario del 24? Porque el sindicalista está avivado que no es 6, ni 7. No da nada con nada.

¿Cómo termina?
Si supiera… Acá hay ejercicios de simulación hacia delante. Donde, insisto, estamos en una transición. ¿Qué hay que hacer? Contesto en términos prácticos: surfear. ¿Creen que alguien puede implementar, con éxito, un plan anti-inflacionario? Es como el que tiene que bajar 15 kilos, pero no hace dieta estricta. Si sigo así, me estrello, dice. Pero estoy ahí, de 15 no me quiero pasar. Hoy, la inflación proyectada es 25. No son los 15 que asustan, todavía.

¿Es atacable la inflación nada más para llegar? ¿O ya se entró en una dinámica que exigirá más?
No estamos en una dinámica inflacionaria, en el sentido ochentista indexatorio. Es una regresión ochentista conceptual. Y sesentista, cuasi setentista de comienzos, cuantitativa. La inflación de los ’60 era de 20, 20 y pico. Si es atacable… Es un día a día. La van a tirar. ¿Atacable para llevar al dígito, a lo que anda el mundo? A eso no vamos.

¿Es comparable con alguna crisis anterior?
Crisis, no. Porque, con cabeza argentina, 20 y pico de inflación, 10 de desempleo y 4 de crecimiento, no es crisis. Con cabeza fin noventista, crisis es bancos, cambio y deuda. Y acá no hay default ni corrida bancaria. Está ahí, sí. “Che, qué aire se respira”. Por un lado, voy por la patriada de la reelección porque, legalmente, puedo. Pero, por otro, digo: “Mirá que, si sos reelecto, tenés que arreglar esto”. En el fondo, es un contrasentido: “Voy por la re, pero hago cositas que me permitan zafar un año y medio”. Si bien no es de crisis, tampoco es un escenario que enamore y gane votos.

Si uno piensa que ese año y medio es electoral, acelerará el ciclo…
Ahí, el riesgo es que, si Kirchner se aviva de que no enamora, de repente, subestimando las consecuencias inflacionarias, pueda ir a más activismo fiscal. A quién más le doy $ 180. O cómo los subo. En vez de tres fondos del Bicentenario, necesitará tres y medio. Y, por cada punto de crecimiento adicional no genuino que le quiera dar al gasto, puede ganarse cuatro o cinco de inflación adicional.

Hablaba de ochentismo conceptual con relación a la inflación…
Sí, en cuanto a emisión monetaria y uso de reservas. Nada más que no es la emisión monetaria en la que había que pagar los sueldos de Segba o Gas del Estado. No estamos cuantitativamente en eso, sino conceptualmente.

¿Qué percibe cuando charla estas cosas con los clientes?
Les preocupa que es larga la transición. Porque el empresario “compra” este escenario de deterioro racional. “Compra” que no puede haber una crisis. Ahora, está el riesgo político del imponderable… Para aquellos que culpan a “la política”, el fondo del Bicencentario, como imponderable, era no saber que había un agujero. Para mí, que vengo preguntando cómo se financia esto, el imponderable es manotear las reservas. Pero que el agujero estaba… Esto es lo mismo. El escenario es este. Se sabe que va al filo de la navaja, en el sentido de poder llegar. Un escenario poco excitante, en el mejor de los casos.

¿Qué agenda dejarán los K?
Todo lo pateado. La macro, previsión social, energía, coparticipación, infraestructura, Indec, Banco Central, agro, ganadería, micro industrial, banca pública, reforma tributaria… Peine fino al gasto, financiamiento, mercado de capitales…

¿El Gobierno tiene diagnóstico de esto y lo ignora para surfear?
Sí… Es lo mismo que si decís: “Me llueve en casa”. Tenés el diagnóstico. Ahora, ¿qué hacés? Ponés la palangana. Porque, para arreglar el techo, hay que tener con qué. Si no, poné dos palanganas; en un año o dos, viene otro. Que lo arregle el que venga. ¿Es crítico? No. Llueve en un rincón, no arriba de la cama. Está húmeda aquella pared. Pero, como dormimos acá, podemos llegar sin crisis. Ahora, cuando llueva sobre la cama, sonaste.

¿De cuánto es el agujero a tapar?
Tres fondos del Bicentenario. Que los tapará, con emisión monetaria. Por eso, la inflación que viene es de carácter monetario. Fiscal monetario.



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