El pájaro levanta vuelo

Hasta ahora enfocado en el mundo del fútbol, Claudio Caniggia expande su portfolio. El ex astro de la Selección apuesta a los biocombustibles. 21 de Diciembre 2010
Un año y medio tardó Claudio Caniggia (43) en zambullirse en el negocio de los biocombustibles. Con la paradisíaca Marbella de fondo, su amigo Luciano Calomeni le habló de la Cooperativa Biodiesel Argentina (BioAR), una empresa dedicada a la producción de semillas, a partir de las cuales se extrae carburante. La firma ya le vende granos a gigantes energéticos, como Petrobras, y recientemente cerró un megaproyecto en la región de Piura (Perú). El próximo paso es desembarcar de lleno en la Argentina.

 Después de escuchar a Calomeni, el ex astro de River Plate, Boca Juniors y la Selección Nacional no dudó en invertir en el proyecto (apoyó económicamente la operación en Perú) y sumar el sector energético a su porfolio de negocios, que, hasta ahora, estaba focalizado en el fútbol, ambiente en el que Caniggia trabaja como intermediario, además de tener una cadena de clínicas para niños que lleva su nombre. “¿Por qué no hacerlo? Le servirá al país para crecer y exportar. Me empecé a interiorizar en el tema y me gustó todo lo ecológico. El proyecto sólo tiene ventajas”, se entusiasma el ex delantero.

Tal como encaraba rivales en la cancha, el hombre de la melena rubia (apodado “El hijo del viento”, por su velocidad) pasa sus días en el país viajando de un lado para el otro. Como genuino entrepreneur, promociona las bondades del biodiesel y su nueva empresa. “La idea de viajar para acá es poder hacer cosas con el proyecto en nuestro país”, dice. Y agrega, con un guiño al Gobierno: “La Presidenta dijo hace poco que necesita nuevas propuestas, innovadoras, interesantes, especialmente, para el interior. Y este es un gran proyecto”.

¿Hubo algún acercamiento?
No. Pero sí con los gobernadores de Mendoza y Santiago del Estero (N.d.R.: el justicialista Celso Jaque y el radical K Gerardo Zamora). Lo que quiero es contar el proyecto para que la gente entienda de qué se trata. Existen propuestas para hacer esto mismo en África, por ejemplo. La idea es desarrollarlo en nuestro país, donde hay infinidad de campos y donde son todos beneficios.

¿Cuáles son los objetivos de la empresa?
La Argentina es el cuarto productor de biodiesel del mundo. Nuestra intención principal es abastecer el consumo local para luego exportar. En Perú, trabajamos para proveer 1400 hectáreas y, recién ahora, las estamos sembrando. En Paraguay, contamos con 2500 hectáreas. Y, ahora, tenemos acercamientos con empresarios argentinos que se interesaron en el tema y evalúan la rentabilidad del proyecto. Hasta la parte social de nuestra propuesta les resultó interesante porque sienten que aportan su granito de arena para el país. 

Cosecharás tu siembra 
“Somos una cooperativa argentina, que se dedica a la siembra e industrialización de aceites no comestibles para la producción de biocombustibles desde hace 18 años”, define Calomeni, responsable de introducir a Caniggia en el emprendimiento. “Hoy, la Argentina tiene un consumo obligatorio de biodiesel del 5 por ciento. Pero, a partir de septiembre, aumentó a un 7 y se incrementará cada año”, describe. Este progresivo crecimiento dentro del mapa energético del país es el filón que la compañía pretende aprovechar. De la mano de una mayor producción, vendrán más órdenes de semillas de oleaginosas. Y allí es donde BioAR pretende estar. “Sembramos plantas que son generadoras de aceites no comestibles, lo que nos da la posibilidad de tener un recurso alternativo de la soja. Las nuestras se siembran una sola vez y tienen una vida útil de 50 años. Seríamos los pioneros en el país con este sistema”, se entusiasma Calomeni. El primer gran hito de BioAR podría concretarse en un futuro cercano: “Estamos hablando con una gran compañía argentina para hacer una planta de biodiesel y abastecerla con aceites no comestibles”, anticipa. Agrega que, en Paraguay, por ejemplo, uno de sus clientes es Petrobras. “Nos compra las semillas y las prensa para llegar al aceite y fabricar el biodiesel”, dice. “Tenemos un recurso alternativo. Trabajamos con el gobierno de Libia, estamos en Colombia y Paraguay, y, en Perú, desarrollamos un plan de siembra e industrialización para los campesinos de Piura”, recalca Calomeni.

“Queremos que la gente sepa que cualquier persona, PyME u ONG puede producir biocombustibles”, agrega Francisco De Paula, presidente de la empresa. “Este trabajo no es sólo producir biodiesel, sino algo social, económico y político. Se procesan alimentos, bioenergías y se cuida el medio ambiente. Además, se comienza la cadena productiva de manufacturas para que, en un futuro, sea una cadena de industrialización a gran escala”, completa.

Según BioAR, el mundo consume por día el equivalente a 210 millones de barriles de petróleo. El 75 por ciento de esa cifra se cubre con la quema de combustibles fósiles, responsables de la contaminación atmosférica. 

Jugador de equipo 
BioAR funciona como una cooperativa, de modo que todos los integrantes de la cadena productiva reciben parte de las ganancias. “El tema es cooperar o armar un sistema donde participen los trabajadores del campo y puedan incorporarse en la tarea que desarrollamos: un proyecto de siembra e industrialización social para la producción de oleaginosas no comestibles y la extracción de biodiesel”, ilustra Calomeni. Caniggia, acostumbrado al trabajo en equipo desde su época de futbolista, defiende el sistema cooperativista de la compañía, a la que se unió como inversor: “Es importante que las riquezas no vayan a una sola persona y el sistema no sea vertical. En un país como el nuestro, hay lugares como la Capital Federal, Córdoba o Rosario muy densamente poblados y eso es un problema: no hay trabajo afuera. Nuestra intención es descentralizar los proyectos de Buenos Aires y sacar a la gente para el campo”.

BioAR provee las semillas certificadas por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y asesora a quienes quieran tener este tipo de plantaciones, que, con el tiempo, dan origen a los biocombustibles. “Nuestro negocio es, por un lado, la comercialización de semillas. Y, por el otro, el asesoramiento a las compañías privadas que tengan tierras y nos contraten para hacer este tipo de cultivos”, grafica Calomeni. Una vez que la planta crece, el rendimiento en aceite es de casi un 60 por ciento. El resto, que no es comestible, puede usarse para producir la energía necesaria para que vivan quienes trabajan en las plantaciones, aseguran.

Según la empresa, por cada 1000 hectáreas sembradas, se pueden cosechar 6750 toneladas anuales de semillas, capaces de producir 4050 toneladas de biocombustible. O, lo que es lo mismo, tener una facturación de casi US$ 4 millones por año.

Pique al vacío
De acuerdo con datos de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno (AABH), las empresas argentinas comprometieron inversiones por US$ 500 millones a corto plazo en el sector de los biocombustibles. De esa manera, se pretende llegar a una cuota del 5 por ciento del mercado nacional de gasoil. Se espera que, para 2015, ese negocio trepe hasta los 1200 millones de euros anuales.

Según expuso el director Ejecutivo de la AABH, Claudio Molina, en el último seminario del tema organizado por las principales asociaciones del sector, la Argentina es el primer exportador de biocombustibles del mundo y el cuarto productor a nivel mundial. Sólo en 2008, el país generó 760.000 toneladas, el 5,5 por ciento del mercado internacional. En relación al biodiesel, como la capacidad instalada es de 2,4 millones de toneladas anuales y el mínimo de producción es de 800.000 (el 5 por ciento del mercado total de combustibles), en los próximos años, el corte podrá elevarse hasta un 15 por ciento.



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