El opositor que sueña con suceder a Lula

El opositor que sueña con suceder a Lula

El ahora ex gobernador de San Pablo es el favorito en los sondeos con vistas a la elección presidencial. En 2002, fue candidato frente al actual mandatario y perdió. Pero esta vez, se tiene fe. Su estrategia para enfrentar a Rousseff, la postulante oficial. 09 de Abril 2010

El próximo 3 de octubre Brasil elegirá al sucesor de la histórica presidencia de Inácio Lula de Silva, y el tema ya ha empezado a despertar expectativas y polémicas. En marzo, el mismo presidente recibió un par de multas millonarias por anticipar la campaña presidencial al pedir votos para su candidata, la ministra de la presidencia Dilma Rousseff. El caso de Rousseff se emparenta con el de Bachelet en Chile y el de Mujica en Uruguay: una ex guerrillera que estuvo presa y fue torturada durante los ‘70, y que llega a la candidatura de la mano del presidente de turno. Habiendo anunciado su postulación en febrero, acaparó la atención de los medios y parecía correr con ventaja hasta que apareció su poderoso rival: el gobernador de San Pablo, José Serra, que se perfila ahora como el favorito en todas las encuestas, con un margen que ronda el 5% sobre Rousseff.

Ésta es su segunda postulación: en 2002 perdió contra Lula, quien en ese entonces le dijo personalmente que era “un adversario leal”. Ese año se disputaba la sucesión de otro emblemático presidente, Fernando Henrique Cardoso, quien a su vez venció a Lula dos veces en los ‘90 y que ahora apoya activamente la candidatura de Serra, destacando que “es impresionante su capacidad de transformar ideas en práctica”. Sin embargo, la oposición entre Serra y Rousseff no expresa un antagonismo ideológico: ambos vienen de la izquierda, si bien la candidata oficialista pertenece a un ala más radical o “dogmática”, como ha dicho Cardoso, mientras que Serra es el candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña, considerado centralista.

Al margen de los posicionamientos, si hay algo que ha marcado los 67 años de vida de José Serra, es la política. Ha pasado por casi todas sus fases: ha sido asesor, secretario, diputado, senador, ministro, prefecto, gobernador; ha perdido y ganado elecciones; estuvo exiliado; fundó, junto con Cardoso, el Partido da Social Democracia en 1988. Por eso, la Presidencia parece ser el último y lógico paso de una completísima carrera en la política de su país.

Militancia y exilio
Su actividad comenzó en los ‘60, en la política estudiantil. Serra había nacido en un barrio pobre de San Pablo el 19 de marzo de 1942, hijo único de un inmigrante italiano y una brasilera hija de inmigrantes. Su padre, semianalfabeto, era un vendedor de frutas que fue ascendiendo modestamente dentro del negocio y que tuvo como prioridad evitar que su hijo tuviese que trabajar antes de terminar sus estudios. Así, en 1960 Serra entró en la carrera de ingeniería civil de la Escuela Politécnica de la Universidad de San Pablo y de ahí saltó a la política. Pero hubo un paso previo que habla de su carácter: formaba parte del grupo teatral de la facultad, una disciplina que lo ayudó a vencer su natural timidez.

Ya en la política, en poco tiempo llegó a ser un miembro de peso dentro del movimiento estudiantil. Con apenas 20 años llegó a la presidencia de la Unión Estatal de Estudiantes de São Paulo y -un año después y luego de fundar Acción Popular, un movimiento cristiano de izquierda- a la de la Unión Nacional, que tenía estatuto de partido político y le abría las puertas a todo el campo político de su país. En ese entonces, el entrante presidente de Brasil, João Goulart, ya notaba su vocación de liderazgo: “Has generado locos detrás de ti”, llegó a decirle personalmente. No obstante, su ascendente carrera se vio truncada por el golpe militar de 1964. El general Costa e Silva ya lo conocía: “No lo dejaremos ir, es muy peligroso”, le comentó a la embajada de Bolivia, donde Serra se había refugiado.

Pero Serra logró fugarse. A los 22 años era ya un exiliado político. Primero fue a Francia y, luego de volver clandestinamente a Brasil, a Chile, donde se radicó por ocho años. Allí comenzó a estudiar nuevamente, esta vez Economía. Consiguió una maestría en la Universidad de Chile y luego se dedicó a la enseñanza en la Comisión Económica para América latina y el Caribe (CEPAL). Durante esos años, conoció a su futura esposa, Mónica Allende, que era bailarina en el Ballet Nacional de Chile. En pocos años tuvieron a sus dos hijos: Verónica en el ’69 y Luciano en el ’73, el año del golpe. Fue entonces que Serra, que estaba trabajando como asesor en el gobierno de Allende, ayudó a esconder perseguidos políticos en la embajada de Panamá. Luego fue él perseguido y tuvo que refugiarse en la embajada de Italia, desde donde partiría a los Estados Unidos. Ahí conseguiría un doctorado en Economía en la Universidad de Cornell.

Luego de 14 años de exilio, en 1978 vuelve a Brasil, donde sigue desempeñándose como profesor, a la vez que entra en la actividad política como coordinador de la campaña para senador de su amigo y futuro presidente, Fernando Cardoso.

Paso a paso
Serra retoma su actividad política en su país natal, siempre con una moderada inclinación hacia la izquierda. En 1983 llega a su primer cargo de importancia como Secretario de Planificación de Franco Montoro, gobernador de San Pablo, y comienza a definirse su perfil: su gestión es centralizadora y, a la vez, rigurosa con la eficiencia de los gastos. Gana fama de ser severo, antipático, adicto al trabajo, autoritario, impaciente y obsesivo, rasgos que ha en parte reconocido en el libro O sonhador que faz, donde cuenta su trayectoria y pensamiento.

En 1986 llega a diputado por el Estado de San Pablo. En ese entonces miembro del Movimiento Democrático, el partido más grande de Brasil, su actuación volvería a acentuar su carácter y orientación política: por un lado, es autónomo y no siempre vota a favor de las iniciativas de su partido; por otro, apoya la expropiación de propiedades rurales improductivas y crea el Fondo de Amparo al Trabajador, que garantiza los seguros de desempleo. En 1991, Fernando Collor de Mello lo tienta con el Ministerio de Finanzas. Lo rechaza y luego vota a favor de su impeachment por cargos de corrupción.

En 1994 llega a senador, pero inmediatamente es convocado por Cardoso para ser ministro de Planeamiento. En 1996 renuncia para postularse como alcalde de San Pablo; pierde, y vuelve al Senado hasta 1998, cuando asume su cargo más importante hasta ese momento: ministro de Salud. La revista Época lo definiría así: “El mejor ministro de Salud de Brasil”. Entre las iniciativas que promovió sobresale su programa contra el SIDA, que daba tratamiento gratuito a los enfermos y fue copiado por varios países y destacado por la ONU. Serra también se peleó con los laboratorios que cobraban precios altos por remedios básicos e implementó los medicamentos genéricos.

Desde allí quiso saltar a la Presidencia, en 2002, cuando perdió contra Lula. Luego de su derrota pasó a ser presidente de su partido, la Social Democracia, pero renunció para postularse como prefecto de la ciudad de San Pablo, cargo que consiguió y del cual saltó al de gobernador en 2007 y que acaba de dejar para postularse nuevamente como presidente. Esta última gestión se ha caracterizado por el control fiscal y por iniciativas sociales, como la expansión de la educación técnica media y superior y la creación de unidades médicas ambulatorias. Por otro lado, las inversiones dentro del Estado han venido creciendo desde su asunción.

Con este repaso queda claro que Serra es un animal político, no en el sentido con que la expresión suele utilizarse aquí, como alguien que avanza astuta e implacablemente para conseguir poder, sino como quien idea y ejecuta concretamente la función que le toque ejercer dentro del estado. ¿Será ésta una garantía de éxito?

Esa “rubia” debilidad
En 1999, cuando era ministro de Salud de Fernando Cardoso, José Serra tuvo un enfrentamiento con la rubia más popular de Brasil, Xuxa. En un congreso internacional sobre maternidad adolescente, Serra citó el caso de Xuxa, que es madre soltera y conduce programas para niños y jóvenes, como un factor pernicioso y de peso en el aumento de los embarazos. Xuxa no tardó en contestar, comunicándose telefónicamente con el noticiero de su canal, Rete Globo, y defendiendo su capacidad para criar a su hija a pesar de ser soltera. Como de costumbre, el acento estuvo puesto más en lo curioso del caso que en el problema en cuestión.

Más recientemente, este último febrero, Serra pasó una hora reunido con Madonna, que está interesada en ayudar a niños brasileños con problemas de salud y pobreza. Los datos destacados, sin embargo, fueron el brazo que Serra puso alrededor de su cintura para las fotos y el comentario de que “luce muy joven, mucho menos que su edad”.



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