"El objetivo que tiene España es reducir el déficit y que se sitúe en el 6%"

De visita en la Argentina para la puesta en marcha de un centro binacional en la materia que funcionará en Rosario, la ministra de Ciencia e Innovación de España, Cristina Garmendia, pide potenciar la ciencia para dar respuesta a los problemas de la humanidad. 04 de Febrero 2011

Doña Cristina Garmendia Mendizabal, según dice su curriculum oficial es, además de vasca, doctora en biología molecular y master en administración de empresas de la Universidad de Navarra. La conjunción atrajo al presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien en 2008 la invitó a debutar en política como ministra de Ciencia e Innovación. Esta semana estuvo en la Argentina y dialogó con We.

¿Qué se acordó entre España y Argentina a partir de su visita?
Concretamente el viaje se ha centrado en la puesta en marcha oficialmente del CeBIGeVe, el Centro Binacional de Investigación en Genómica Vegetal. Estuve en Rosario, con el gobernador de Santa Fe, con el intendente de Rosario y el ministro Barañao y hemos ya concretado una hoja de ruta, tendremos una video conferencia para el otro viernes para ya nombrar la comisión ejecutiva y empezar con todos los planes. Estimamos que en aproximadamente 18 meses estará construido el edificio en Rosario y ya estarán nominados los grupos de investigación. 

¿Y cuál va a ser la aplicación del Centro Binancional?
Estamos definiendo como prioridad que el Centro pueda atender las necesidades de la industria, como línea estratégica prioritaria, no sólo de Santa Fe sino argentinas, españolas e internacionales que puedan estar interesadas en investigación genómica vegetal, que puede tener una perspectiva muy amplia. Y habrá toda una acción del centro orientada a dar respuesta a los planteamientos que haga la industria.

¿Por qué genómica vegetal?
La genómica es un gran campo que tiene grandes potencialidades en el ámbito biomédico y vegetal y sin duda será la única posibilidad para abastecer de alimentos a la población mundial. En 2050 para poder abastecer a la población mundial habría que sembrar una extensión equivalente a un país como Brasil, y esto evidentemente no es posible y la única manera que nos va a llevar a tener una dimensión que pueda proveer de alimentación a la población mundial es a través de la mejora vegetal por medio de la genómica vegetal. 

Sin embargo, todavía es un tema lejano socialmente...
Es muy importante proteger la ciencia de frontera, también aquella ciencia que no se sabe muy bien si va a tener aplicación inmediata, pero es una ciencia muy buena. Y hay toda una parte de la investigación que tiene que estar orientada y aplicada a resolver los grandes retos de la humanidad que son el envejecimiento de la población, el cambio climático, las nuevas fuentes de energía, la alimentación. Para que la ciencia pueda dar una respuesta tiene que ser multidisciplinar e internacional, por eso la colaboración entre los diferentes países. 

¿Cómo afectó a su ministerio la crisis económica de España?
Una vez superada la fase más aguda de la crisis, el objetivo que tiene España es reducir el déficit y que en 2011 se sitúe en el 6%. Esto nos ha obligado a reducir el gasto medio de los ministerios en un 16% y de hecho es el presupuesto más austero en décadas. Pero el gobierno ha decidido excluir del plan de austeridad al Ministerio de Ciencia y Innovación, por lo que tendremos el mismo presupuesto que en 2010.

Usted es académica y empresaria. ¿Logró vencer en su país el prejuicio entre ambos mundos?
El debate se supera con resultados, avanzando con las políticas y mostrando los resultados. En términos de eficiencia del gasto público, puedo decir que en 2008 en término medio por cada euro público de la Administración General del Estado movilizábamos una inversión de un euro y medio privado y ahora mismo estamos en un ratio de 1 a 4 y éste es el movimiento que tenemos que consolidar porque esta inversión privada es la que vuelve y retorna al sistema público, pero ya con una investigación orientada a la industria. 

Entonces cree que está superado...
En los últimos 10 años, España ha avanzado mucho en esta materia. En el año 2000, que un académico fuera empresario era algo casi inconfesable, y ahora veo que en el mundo académico está surgiendo el orgullo de participar en empresas, el orgullo de pensar que sus desarrollos académicos se han convertido en un producto que, por ejemplo, puede contribuir a mejorar la salud de las personas. La nueva ley de la Ciencia, la tecnología y la innovación que está en el Parlamento para ser aprobada en las próximas semanas, contemplará un nuevo mérito académico curricular que será en todo el ámbito de patentes y su relación con la industria, será un itinerario no obligatorio pero sí opcional que también signifique curriculum académico, un mérito reconocido para los investigadores.

En la Argentina, por ejemplo, sobran psicólogos y faltan ingenieros. ¿Tienen el mismo problema?
Pasa en España y en muchos países. Hay una demanda de perfiles profesionales que no tenemos. No se puede interferir en las ilusiones y los sueños de los jóvenes, pero cada uno tiene que tener en cuenta el parámetro de la empleabilidad en su parte positiva y negativa, porque si no se lo tiene en cuenta, se corre el riesgo de no conseguir empleo. En España faltan médicos, nos faltan también ingenieros, muchos vienen de América Latina y es de hecho un flujo migratorio que hay que atenderlo en su totalidad. Hay algunos perfiles de los pocos que pueden formarse en África que también están emigrando a otros países que traccionan y la consecuencia final es que África, con esfuerzo, forma unos pocos profesionales que no cuentan con ellos. Si los psicólogos que se forman en la Argentina pueden tener una empleabilidad en otros países a pesar de que se han formado con recursos argentinos, posiblemente hagan su carrera afuera y tengan la ilusión de volver como grandes profesionales a la Argentina.

¿Vale para los científicos?
España es un destino atractivo para desarrollar ciencia o una carrera científica. Donde vemos que puede haber un flujo es en el ámbito de los profesionales, si nuestros profesionales encuentran un destino atractivo en un país europeo será muy bueno para el profesional y bueno para el país, porque detrás de cada uno hay un embajador del país. España no está ante un caso de fuga de cerebros sino de movilidad del talento, que es bien distinto.

¿Está conforme con su ingreso a la política?
La política tiene algunas similitudes y diferencias con la empresa. Uno establece objetivos de legislatura igual que se puede proyectar en una empresa a cuatro años, con objetivos claros, con unos resultados intermedios. Lo que marca la diferencia es la hoja de ruta. 

En los diarios españoles se habla de su posible salida del Gobierno. ¿Tiene planeado dejar el Ministerio?
Lo que puedo decir es que acepté con orgullo y responsabilidad estar al frente de este Ministerio, con unos objetivos muy ambiciosos y sólo tengo palabras de agradecimiento para el presidente del Gobierno, sabiendo por las circunstancias que atravesamos, de duro ajuste presupuestario, que nuevamente haya apostado -como lo ha hecho desde 2004 - por la política de Ciencia e Innovación como claramente una política que transforme nuestra economía productiva hacia un ámbito más basado en el conocimiento y la innovación.

Pasión por la genética
La ministra Cristina Garmendia fue fundadora de Genetrix, una corporación dedicada a estudiar la utilización de las células madre. Como referente internacional de un tema espinoso también en la Argentina, esto le dijo a We:
“Es responsabilidad de los científicos comunicar bien el avance de sus investigaciones y es responsabilidad de los gobiernos legislar para que los avances de la investigación puedan llevarse a toda la ciudadanía y esto puede convivir perfectamente con la iniciativa privada mientras cumpla con los requisitos de calidad y éticos que le exija cada país a los suyos”.
¿Las células madres sirven o son un fraude?
En el ámbito de la medicina regenerativa, la terapia celular y la regeneración de tejidos tienen muchas potencialidades. No estamos cerca todavía de poder tener un órgano regenerado en su totalidad, pero sí puede ser este el momento de una medicina que apunte a la reparación. Todavía no conseguimos que un corazón vuelva a latir basado en células madres, para eso pasarán aún algunas décadas.



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