El nuevo mapa político: todos miran al 2011

El nuevo mapa político: todos miran al 2011

La muerte de Néstor Kirchner sacudió el corazón del poder y abrió un sinfín de interrogantes de cara a al futuro del país. Los analistas no prevén golpes de timón en el Gobierno, pero advierten un panorama complicado para definir la sucesión presidencial. 29 de Octubre 2010

La política argentina comienza hoy a transitar una nueva etapa signada por la ausencia de Néstor Kirchner. Junto con él, se fue también un estilo de conducción no exento de controversias que, con sus más y sus menos, marcó la impronta de esta década. Su súbita muerte modificó el mapa político del país y plagó el horizonte de interrogantes que solo el modo con el que su esposa, la presidenta Cristina Fernández, logre procesar su duelo y la propia dinámica de los acontecimientos será capaz de develar.

¿Qué desafíos enfrenta la Presidenta? ¿Cómo gobernará en soledad, desaparecido el líder del proyecto que pretendía -y pretende- su continuidad más allá de 2011? ¿Podrá Cristina mostrarle a sus críticos que tiene cualidades para transitar sin sobresaltos el tiempo que le resta en el poder sin que su socio político esté allí para apuntalarla? ¿Se mantendrá incólume la alianza estratégica con Hugo Moyano, el líder de la poderosa CGT? ¿Qué pasará con la sucesión dentro del convulsionado peronismo? ¿Cómo enfrentará el partido de Perón y Evita el año electoral en ciernes?

Es justamente este último punto el que genera mayor incertidumbre de cara a 2011 y, posiblemente, la cuestión central que CFK deberá resolver en los próximos meses, según los analistas consultados por WE.

“La primera clave está en que ella pueda mantener fuerte el timón del Gobierno. Y la segunda hace al vínculo con la política, porque ella era la administración del Estado, pero los vínculos con políticos, gobernadores, dirigentes y sindicalistas eran de Néstor Kirchner. Ahí está focalizada la cuestión”, comenta Hugo Haime, de Haime & Asociados. Y agrega: “Néstor y Cristina Kirchner eran un pareja no solo afectiva sino también política. Ella se queda sin su principal sostén y el kirchernismo sin su orientador. Hay que ver cómo reacciona la Presidenta desde la jefatura administrativa del Estado, cómo se va a rodear, aunque se supone que la mesa chica seguirá siendo la misma”, con los pingüinos Julio de Vido y Carlos Zanini como principales soportes y consejeros de la primer mandataria.

Para Ricardo Rouvier, nada hace suponer la acechanza de una crisis en el Gobierno, tras la muerte de Kirchner.

“No veo una situación que afecte la gobernabilidad ni la institucionalidad. Veo mercados normalizados, sin cambios fundamentales en el horizonte. Lo que sí cambia es que desde hoy la mirada estará más concentrada sobre Cristina. Ya no se divide la tarea. Ella enfrenta un desafío y una oportunidad histórica. La incógnita tiene que ver con el armado político: antes lo hacía Néstor Kirchner, no sé quién lo hará ahora”, desliza.

En efecto; el santacruceño era el encargado de la articulación partidaria y de tejer las alianzas que le daban sostén a su proyecto de poder. Su mujer, por caso, no tenía ascendencia sobre los intendentes ni tampoco sobre los gremios. Esa orfandad manifiesta es, sin duda, uno de los principales desafíos que deberá afrontar la mandataria una vez repuesta del dolor de la pérdida.

La consultora Analía del Franco, por su parte, opina que “la Presidenta está en muchas mejores condiciones que hace dos años en el ejercicio de su rol”, cuando el conflicto con el campo ocupaba el centro de la escena y comenzaba a devorarse el capital político construido durante el mandato del patagónico. “Me parece que queda la gestión encaminada y que en esto ella tiene un manejo en el que se siente cómoda. La situación que se complica es la sucesión política para 2011. Él iba a ser el candidato, hoy ya no está. La interna del PJ, ése es el punto que hay que mirar”, resume. Y arriesga: “Si el peronismo se mantiene unido y logra armar una construcción para poner a un sucesor, hay chances importantes para el oficialismo, teniendo en cuenta que la muerte de Kirchner puede dejar una suerte de melancolía en el electorado. Creo que hay una tendencia a votar que algunas cosas queden y otras cambien, y esto es una buena oportunidad para abrir un nuevo período con algunas modificaciones que son las que la gente está pidiendo”.

En ese sentido, Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría, sostiene: “Al desaparecer Kirchner queda una economía sólida, pero al mismo tiempo un peronismo en ebullición”.

Para Fraga, Cristina tiene dos opciones a seguir: “O avanza con su candidatura -probablemente su imagen positiva aumente en los próximos días por los hechos recientes- a riesgo de profundizar la división del peronismo, o la resigna en aras de buscar una candidatura de unidad, que eventualmente podría ser la de Daniel Scioli”.

Rouvier, en cambio, no cree factible que esa disyuntiva cobre cuerpo en la cabeza de la Presidenta: “Cristina no va a poder ni va a querer eludir la responsabilidad de convertirse en candidata en 2011. No puede escapar a ese destino; es la garantía del kircherismo”, señala. Y en esa línea de razonamiento visualiza a un peronismo que continuará dividido de cara a las presidenciales del año próximo. “Por un lado el peronismo kirchnerista y por el otro el peronismo no kirchnerista. No creo que vaya a haber unidad del peronismo por fuera de Cristina”, indica.

De hecho, Rouvier afirma que la teoría de una reunificación peronista -desaparecida la razón principal de la fractura, es decir, el propio Kirchner-, con Scioli convertido en candidato de unidad en 2011, “no tiene cabida” en los planes del kirchnerismo más puro. En rigor, el gobernador bonaerense ya venía insinuando su aspiración presidencial, aún antes de que el partido se sacudiera con la muerte de su presidente. Aspiración a la que Hugo Moyano salió a marcarle fuertes límites la semana pasada. Hoy, sin embargo, todo cambió. El ex motonauta siempre mantuvo su fidelidad al gobierno nacional, pero hay que decir que nunca comulgó demasiado con las prácticas políticas de los Kirchner. De hecho, su buena relación con algunos dirigentes del PJ disidente, como Eduardo Duhalde, nunca terminó de ser digerida por el matrimonio presidencial. Por eso, sus próximos pasos generan hoy gran expectativa.

“Esa hipótesis va a estar en el Peronismo Federal, pero no en el kirchnerismo que no va a aceptar de ningún modo un proyecto en el que no esté Cristina”, insiste Rouvier.

Menos drástico que su colega, Haime diferencia entre las ambiciones de los kirchneristas de imponer a Cristina como candidata y los límites que la propia realidad impone: “Objetivamente, los últimos números de las encuestas no mostraban a un Kirchner en ascenso”, dice. Y en ese sentido no descarta un acuerdo de consenso dentro del peronismo en aras de conservar el poder. Excluye del mismo, claro, al ala más dura del oficialismo. “Salvo que Cristina diga ‘no voy a ser candidata’... La interna del PJ ya estaba definida para marzo. Los gobernadores y dirigentes del PJ bonaerense no quieren saber nada con Moyano y quieren conservar el poder. Si aparece una alternativa que no sea la de Cristina puede haber un intento de recomposición con el Peronismo Federal”, afirma.

Moyano y su alianza con el Gobierno aparecen justamente como un elemento clave dentro del nuevo escenario político. Desde 2003, el camionero se alineó detrás de Néstor Kirchner y a pocas horas de su muerte ya prometía el respaldo a Cristina candidata para 2011. Muerto Kirchner, ¿seguirá la suerte del Gobierno atada a la del impopular líder cegetista?

“Esa sociedad se va a mantener, no habría motivo para no hacerlo, ella no va a salirse del proyecto. Puede tener un estilo distinto pero no va a romper las alianzas que Kirchner tenía armadas en vida”, sostiene Del Franco. Rouvier coincide.

Haime, en cambio, afirma que el pacto con Moyano “va a ser una fuente de discusión, más allá de que el secretario de la CGT va a intentar mostrar que es la columna vertebral del proyecto en el que Cristina se puede apoyar. Es posible que ella lo mantenga como apoyo, pero no sin un costo electoral”.

Lo cierto es que la muerte del santacruceño no solo producirá reacomodamientos en el peronismo. También la oposición analiza ahora como pararse frente al nuevo escenario.

Según Haime, habrá “una calma chicha momentánea, pero con el tiempo todo volverá a su cauce normal. Todo el mundo está de acuerdo en las cosas buenas que hizo Kirchner, pero hay cuestionamientos a otros aspectos que van a seguir”, dice. Y sostiene que “lo más probable es que el Gobierno reafirme sus principales líneas de acción y por lo tanto van a continuar los conflictos con el campo, los medios, y vamos a tener los mismos conflictos que teníamos antes de la muerte de Kirchner”.

Para Del Franco, la oposición queda ubicada en un lugar de incomodidad evidente. “Cualquier voz disruptiva puede ser tomada como desestabilizadora. Probalmente la oposición en su faz crítica va a tener un tiempo de reacomodamiento y en algún punto va a ver un poco atrasada su estrategia de oponerse claramente al Gobierno”, sostiene.



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